Viajar a través del tiempo

JAIROaLARCO

Autor: Jairo Alarcón Rodas

El tiempo no es la limitación del ser, sino su relación con el infinito. La muerte no es anonadamiento, sino la pregunta necesaria para que esa relación con el infinito o el tiempo se produzca.

Emmanuel Levinas

Me pregunto ¿será posible viajar a través del tiempo? La física responde que, en teoría, es posible lograrlo a partir de las ecuaciones que Albert Einstein formulara en su Teoría de la Relatividad, la cual plantea que el espacio y el tiempo son relativos. Pero, qué implicaciones tiene la posibilidad de viajar al pasado, al futuro y regresar al presente.

La sola posibilidad de ese hecho ha dado rienda suelta a la imaginación y a toda una serie de paradojas, las cuales constituyen un rompecabezas para aquellos que pretendan adentrarse en ese campo, al margen de la ciencia-ficción. Y como dijera Jorge Luis Borges: Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades.

Pero existe otro tipo de implicaciones que tienen que ver con la existencia humana y su duración en la vida, durante su presencia en el mundo. La existencia humana abarca una trayectoria lineal, espaciotemporal, relativamente corta de permanencia como seres vivos. De hecho, hay un momento en el que se nace, otro en el que se crece, en el que se madura, se envejece y se muere. Así es, por lo general, el proceso natural de todo ser vivo.

La posibilidad de hacerlo al revés, aunque es tentadora, resulta ser imposible, como sería el caso del relato ficcionado de Scott Fitzgerald, El curioso caso de Benjamín Button. No obstante, cada vez se pone en duda la imposibilidad en el mesocosmos, dado que la física ha revelado hechos que antes se presumían imposibles, sobre todo en la física de partículas.

De modo que la presencia humana asciende de un presente a un futuro, que se disuelve al cabo de un tiempo en la nada, lo que se convierte en pasado. Eso es lo que constituye para cada individuo su historia personal, su data de vida. Así, cada persona tiene una particular historia que se teje durante su trayecto por la vida, de modo que el que ha nacido, por ínfima o breve que haya sido su estancia, que haya durado su presencia en el planeta, ya dejó huella tras el inevitable paso hacia la muerte.

Poder ir al pasado significa recorrer momentos, lugares, hechos, encontrarse con personajes que quizás en el presente ya no vivan, ya no existan, a escenarios que en el ahora solo sean un recuerdo, pero que, aprisionados en el espaciotiempo, su trayecto por la vida, por el eterno fluir de los hechos, por su trayecto por la vida, son revividos por aquel que ha logrado viajar al pasado.

La posibilidad de viajar a través del tiempo devuelve, en la conciencia del que lo ha podido lograr, todos los momentos, los hechos, sucesos y acontecimientos que se han registrado en el pasado, que se alimenta del presente, que cobran de nuevo presencia,  brillo, en una ilusión de vida para aquel que logra retroceder en el tiempo.

Poder ver a personajes desconocidos, antepasados, a los parientes, estar de nuevo con los familiares cercanos, aquellos que en el presente ya no están, los que han desaparecido en la nada, aquellos que se han ido para siempre, pero su estancia, por breve que haya sido, ha quedado registrada en el ayer sería factible al viajar por el tiempo. Tener la posibilidad de volver abrazar a la madre sería una realidad, si eso fuera posible. Pero, ¿cómo sería tal encuentro?

Existe un empecinado deseo, en algunas personas, por ser inmortales, más en aquellos para los que la vida les ha sonreído, sin embargo, la muerte sigue siendo lo más seguro, lo inevitable para todo ser vivo. No obstante, la angustia de morir debería ser el aliciente que le dé más valor a la vida, a los momentos de la existencia, que son breves comparados con la inmensidad del tiempo y de la nada, pero que, en el arduo trajinar existencial, no se le presta atención. ¿Será que, con la posibilidad de viajar en el tiempo se logra la tan ansiada inmortalidad?

Para los que tuvieron una vida feliz, cualquier momento es gratamente satisfactorio volverlo a recrear, pero para los que tuvieron una triste existencia, su data ya registrada en el tiempo sería, una y otra vez, sufrir una eterna pesadilla, pues acudir de nuevo a esos momentos, revivirlos, sería un martirio, sin la posibilidad de cambiar esos instantes.

Será que se podrían cambiar esas historias a partir de viajar al pasado, cambiar esos tristes momentos o, es imposible editar, corregir la desafortunada existencia ya vivida, por llamarla de esa forma, dadas las implicaciones y paradojas que ello conlleva.

Viajar por el tiempo daría la posibilidad de ir y venir de un pasado al presente y, de este, partir al futuro. Pero, a diferencia de volver al pasado, transitar a un futuro lejano sería conocer personajes nunca antes vistos, lugares diferentes, adaptarse a lo nuevo y como dice H. G. Wells, colorear un lienzo en blanco en el que se pueden pintar las aspiraciones y sueños, aunque, si fuera posible viajar en el tiempo, ese momento ya no sería el futuro, sería un presente devorado por el pasado, en síntesis, no habría más que hechos devorados por el pasado, por lo que el futuro sería solo una ilusión.

Ver lo que sucederá o lo que ya ocurrió ¿sería posible alterarlo? la paradoja del abuelo, del escritor René Barjavel, resulta ser un buen ejemplo. Si alguien viaja al pasado, con la intención de matar a su abuelo, algo siempre impedirá que lo consiga, ya sea por una serie de coincidencias fortuitas o por una acción directa de la causalidad, ya que, si lo pudiera hacer, el ejecutor de tal hecho no habría nacido. Es más, al poder viajar al futuro, se podría leer lo escrito en la lápida de uno mismo y, en instantes, rememorar lo vivido.

La paradoja del abuelo básicamente describe la siguiente situación: si una persona viaja al pasado para matar a su abuelo cuando este es joven, determinaría que su abuelo nunca se uniría con su abuela para procrear a alguno de sus padres y, consecuentemente, no podrá engendra ningún hijo, por lo que el asesino de su abuelo no habría nacido, lo que significa que sería imposible matar a su abuelo. Las contradicciones que eso trae consigo y sus implicaciones, puede poner a discusión si existe un determinismo o indeterminismo en el devenir de los acontecimientos.

Para el que viaja al futuro y sabe lo que sucederá, todo ya está determinado. Pero qué sucedería si se pudiera alterar los hechos, crearía un nuevo escenario con nuevos acontecimientos, quizás en mundos paralelos. Qué pasaría si se pudiera cambiar el pasado, modificar la historia, será eso posible. El viaje de Anábasis, escrita por Jenofonte en el siglo IV a.C., describe el viaje de un grupo de griegos a un futuro incierto y explora temas como la adaptación, la resolución de conflictos y la búsqueda de la identidad.

Tener el control sobre el tiempo, poder ir y venir del pasado al presente, penetrar el futuro y regresar, devolvería momentos que han quedado borrosos en los recuerdos, a punto de extinguirse, originaría infinitos escenarios, quizás en universos paralelos. Pero ¿será posible cambiarlos?

Saber lo que ha sucedido y lo que sucederá quizás permita pensar en reformar los momentos angustiantes, los hechos fatales, rehuir del peligro, sin embargo, eso conduce a una nueva variante, el poder hacerlo.

De nuevo aparecen las contradicciones que ello conlleva, las paradojas que haría imposibles tales alteraciones, devolverían momentos que han quedado borrosos en los recuerdos, a punto de extinguirse, originaría infinitos escenarios, quizás en universos paralelos, pero, ¿será posible cambiarlos?  Y como dijo Maurice Maeterlinck: En cada encrucijada del sendero que lleva al futuro, la tradición ha colocado diez mil hombres para custodiar el pasado.

Muchas veces se quiere, pero no se puede, hay personas que quieren volar, pero con su cuerpo no les es posible lograrlo, lo mismo ocurre al estar en un escenario en donde se sabe cuáles son las repercusiones que los hechos del pasado establecieron secuencialmente en el presente.

De tal modo que, con tal conocimiento, reconstruir, corregir lo sucedido, modificar la historia o bien, edificar el futuro presente a capricho personal, implicaría incluso sumergirse en absurdos. Sin embargo, la pregunta persiste, será que existe el poder para lograrlo. Saber lo que sucederá no equivale tener el control sobre los hechos. De ahí que pueda que se sepa algo, pero no por ello se tiene el control sobre ese hecho.

Y así, impedir, por ejemplo, que Adolfo Hitler naciera o que se dieran las condiciones para que un personaje de esa calaña existiera, quizás Auschwitz no hubiera sido el campo de exterminio humano como lo fue. Tener la posibilidad de editar la historia, de cambiar su rumbo, también, en manos equivocadas, sería un inminente peligro, una caja de Pandora. Manipular los hechos a conveniencia, generaría un caos absoluto, en donde lo que uno destruye, otro lo vuelve a construir infinitamente.

Si se pudiera viajar en el tiempo, cuál sería el futuro, si a través del viaje, ese sería el presente que se convierte en pasado, a eso conduce el relativismo del tiempo. Y qué decir de la recurrencia temporal o bucle en el tiempo, que consiste en una secuencia de eventos que implican un viaje en el tiempo, en el que la cadena de causalidad es circular, de modo que todo vuelve a suceder, se repite eternamente de manera que no hay un fin para los hechos sino su repetición constante.

Un ejemplo de ello se relata en la novela del escritor ruso Piotr Demianovich Ouspensky, en su libro La extraña vida de Iván Ozokin, en donde el personaje principal vuelve a vivir su vida, pero lucha por cambiarla la segunda vez. En este caso, no solo es posible vivir eternamente dentro de la repetición eterna de los hechos, sino que corregir una y otra vez los errores cometidos, aunque sea posible en una novela de ficción. Pues, como se lee en la novela citada de Ouspensky : Todo puede hacerse retroceder», pero, sin embargo, de nada servirá».

La posibilidad de viajar a través del tiempo, sin importar las implicaciones que eso trae consigo, ha sido el deseo de muchas personas, tema de inspiración para escritores y poetas, objeto de reflexión para la ciencia y, también, de especulación para la filosofía, teniendo cada uno un particular interés, anclado en el fascinante terreno de la temporalidad y la posibilidad de su control.

Whatapp

Facebook comentarios