“Acuerdos Comerciales” con El Salvador y Guatemala: Trump renegocia el CAFTA-DR por separado

drcaftao

En noviembre de 2024, inmediatamente después que supimos que Donald Trump había ganado las elecciones presidenciales en Estados Unidos, alertamos mediante el editorial de El Socialista Centroamericano No 408, sobre lo siguiente:

 “Trump asumirá por segunda ocasión la presidencia de Estados Unidos, con una estrategia bien definida: concentrarse en superar la desventaja económica de Estados Unidos, creando o redefiniendo la zona económica y comercial de Estados Unidos (…) Trump ahora tiene un plan más definido: crear o redefinir la zona económica y comercial de Estados Unidos, antípoda de los BRICS (que luchan por liberarse de la dictadura del dólar) por medio de aranceles de castigo (del 20% al 100%) a los países que no compren productos de Estados Unidos”.

Con la implementación del tratado de libre comercio conocido como CAFTA-DR, entre 2006 y 2009, Centroamérica se consolidó como una zona de libre comercio de Estados Unidos, pero en los últimos años ese monopolio comercial se ha debilitado con la incursión de China y la UE en el mercado regional centroamericano.

“Aranceles recíprocos” y suspensión temporal del CAFTA-DR

Para reconstruir la hegemonía comercial de Estados Unidos en Centroamérica, Trump utilizó su arma preferida: los aranceles. En el llamado “día de la liberación”, en abril del 2025, Trump impuso “aranceles recíprocos” a casi todos los países del mundo, y de manera particular impuso un arancel general del 10% a todas las exportaciones de los países de Centroamérica, salvo a Nicaragua que castigó con un arancel del 18%. Este fue un duro golpe a las débiles economías de la region, extremadamente dependientes del mercado norteamericano, pero que todos los gobiernos cipayos aceptaron sin rechistar.

Con la imposición del arancel del 10 y 18%, Trump suspendió temporalmente y de manera discrecional las exenciones arancelarias contempladas en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA-DR), un tratado que no tiene fecha de caducidad, y que solo tiene prevista algunas revisiones periódicas. No obstante, la estrategia de Trump de recobrar el control y la plena hegemonía sobre el conjunto de Centroamérica y de América Latina, no contempla mas negociaciones regionales o con un bloque de países, sino una negociación directa, bilateral, con los países que desea colonizar o subordinar. La sumatoria de claudicaciones le dará finalmente el resultado esperado.

En los casos de El Salvador y Guatemala, la suscripción de acuerdos bilaterales estuvo precedida por una Declaración conjunta sobre el marco para el Acuerdo de Comercio Recíproco entre Estados Unidos, emitida en noviembre del 2025, que creo el marco conceptual para las negociaciones secretas.

El “acuerdo comercial” con El Salvador

De esta manera, el 29 de enero, Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, y María Luisa Hayem, ministra de Economía de El Salvador, firmaron el Acuerdo de Comercio Recíproco entre Estados Unidos y El Salvador, un acuerdo de comercio bilateral que obliga a El Salvador a eliminar  las barreras legales, arancelarias y no arancelarias a los productos de origen norteamericano que, conforme el CAFTA-DR, gozaban de preferencias en beneficio de El Salvador.

Además, ahora El Salvador debe aceptar las certificaciones electrónicas, eliminar el requisito de apostillado y agilizar el registro de productos nortamericanos. “El Salvador no impondrá impuestos a los servicios digitales” ni gravámenes similares a “que discriminen a empresas estadounidenses.

En pocas palabas, El Salvador va a abrir la economía de par en par, y eliminará las barreras legales que todavía existían en el CAFTA-DR. Trump uso el arancel reciproco del 10% como un chantaje para obligar a El Salvador a renunciar a los aranceles que protegían determinados productos nacionales o ciertas áreas de la economía. Una vez cumplido sus objetivos, Trump derogaría el arancel general del 10% que, por cierto, estaban prohibidos por el CAFTA-DR, una ley aprobada por el Congreso de Estados Unidos.

Mediante un comunicado difundido por el Gobierno de Estados Unidos, Jamieson Greer afirmó que “Este acuerdo es un paso importante para profundizar nuestras alianzas estratégicas en América Latina, y quiero agradecer a nuestros homólogos de El Salvador por su firme compromiso de crear un comercio justo y equilibrado con Estados Unidos”  (La Prensa Gráfica, 29/01/2026)

Esta declaración cínica no toma en consideración que existe una asimetría entre la economía de Estados Unidos y la de El Salvador, un país con un fuerte rezago económico, por lo que jamás podrá haber un comercio entre iguales.

Por su parte, como si fuese un honor, María Luisa Hayem afirmó de manera abyecta que  “El Salvador es el primer país del hemisferio occidental en firmar un acuerdo comercial de este tipo con Estados Unidos”.

Y como era de esperar, la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT). la Cámara Americana de Comercio (AMCHAM), la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) y la Cámara de la Industria Textil, Confección y Zonas Francas (CAMTEX), estaban felices por su dependencia con el mercado norteamericano.

Los sindicatos y asociaciones de pequeños y medianos productores salvadoreños no fueron tomados en cuenta.

El “acuerdo reciproco de aranceles” con Guatemala

Al día siguiente, 30 de enero del 2025, Jamieson Greer y Gabriela García, ministra de economía de Guatemala, firmaron el Acuerdo Recíproco de Aranceles con Estados Unidos de América, un nombre diferente para al mismo acuerdo firmado un día anterior con El Salvador.

El objetivo es el mismo: Estados Unidos suspende el arancel general del 10%, se vuelve a aplicar las exenciones arancelarias del CAFTA-DR, pero Guatemala suspende también las barreras arancelarias y no arancelarias que protegían a ciertos productos guatemaltecos. Guatemala se compromete a eliminar, reducir o hacer automáticas licencias de importación para bienes estadounidenses, el reconocimiento automático de autorizaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos para comercialización de dispositivos médicos como prueba suficiente para autorizar dispositivos médicos en Guatemala y otros documentos.  Lo mismo procede en el caso de productos agrícolas y productos farmacéuticos, suscribir los tratados de protección a la propiedad intelectual, etc.

Renegociando el CAFTA-DR por separado

Ya no cabe la menor duda que Trump está promoviendo acuerdos parciales, negociando por separado, para lograr el objetivo final de reimplantar el monopolio comercial en Centroamérica.

Próximamente, impondrá este tipo de acuerdo comercial al gobierno de Honduras, presidido por Nasry Asfura, ahora en manos del derechista Partido Nacional. Y probablemente solo esta esperando el resultado de las elecciones en Costa Rica, para firmar un acuerdo similar con el nuevo gobierno, dejando por último a los gobiernos de Panamá y Nicaragua.

Trump renegoció el T-MEC con Mexico y Canadá. A muchos paises les ha impuesto onerosas condiciones comerciales. En Centroamerica no quiso renegociar el CAFTA-DR con los países de la región, optó por la suspensión temporal del CAFTA-DR, para imponer condiciones mas favorables para los productos norteamericanos. Al parecer, el CAFTA-DR seguirá existiendo formalmente como un TLC, pero esos acuerdos bilaterales están derogando o finalizando las salvaguardas que protegian ciertas areas de las economias en los diferentes países de la región. Las consecuencias de esta reapertura comercial serán devastadoras, nuestros países están condenados a sobrevivir a duras penas como economías de agroexportación, zonas francas y turismo.

Fuente Elsoca

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