Una novela de terror llamada Postuladora
Fernando Cajas
Como si fuera una novela de terror, una película de terror, una serie de terror, la postuladora avanza, empuja y presiona al país para que el Ministerio Público siga en manos de los corruptos.
En teoría, al final de la larga guerra civil guatemalteca, cuando todavía se contaban los 200, 000 muertos, el modelo de incluir a las universidades en la elección de las altas cortes y del fiscal general parecía una buena idea. ¿Quién iba a imaginar que las universidades se prestarían al fraude?
Sin embargo, como sabían muy bien los fundadores de los Estados Unidos, ningún poder puede ser total. De ahí nacen los pesos y contrapesos que sostienen la democracia. Pero en Guatemala, tierra de autoritarismos prolongados, de represión y de corrupción endémica, las universidades terminaron convertidas en un actor politiquero al servicio del mejor postor. Hoy, ese mejor postor es el Pacto de Corruptos.
Eso se repite de postuladora en postuladora, de comisión en comisión. La captura total del Estado es evidente. El caso actual es la comisión que debe proponer al presidente Bernardo Arévalo seis candidatos para fiscal general. Como lo denuncié en mi columna del 24 de marzo de 2026 titulada: El país de las formas en La Hora, para aspirar al cargo los candidatos deben presentar un expediente que no tiene decenas, sino centenares de páginas: pruebas psicológicas, plan de trabajo, experiencia, documentos, certificaciones… un listado interminable.
Sin embargo, nada de eso parece importar cuando se trata de la actual fiscal general, heredada de Jimmy Morales y Alejandro Giammattei. Llegó al cargo con trucos, mentiras y manipulaciones. Ha ejercido durante ocho años con los mismos métodos. Y, sin embargo, los comisionados —la crema y nata de las facultades de derecho de las universidades guatemaltecas— le otorgan excelentes puntajes. Televisan el proceso y, ante los ojos de todo el país, se hacen de la vista gorda ante el plagio comprobado de su doctorado. Ignoran que ha dedicado el Ministerio Público a perseguir a defensores de derechos humanos: José Rubén Zamora, periodista íntegro, y los líderes de los 40 Cantones de Totonicapán, Luis Pacheco y Héctor Chaclán, acusados de terrorismo solo por defender la democracia, entre muchos otros.
Los decanos de las facultades de derecho de todo el país se dedican de oficio a defender a los peores perfiles y a atacar a los mejores, caso en punto evitar a toda costa que el ministro Villeda quede en la lista de seis. ¡Vaya decanos de facultades de derecho!
Los decanos actúan con la misma técnica de la fiscal: defienden a los corruptos y destruyen a los honestos. Son la imagen y semejanza de ella. En esa batalla desigual surge, valiente y clara, la voz de la presidenta del Colegio de Abogados y Notarios, Patricia Gálvez. Mujer honesta, mujer entera, que conoce en carne propia lo que cuesta ser íntegro. Los decanos, desde sus cómodas facultades, defienden el fraude, el plagio, la mentira y el robo: todo lo que juraron combatir.
A veces pienso que estoy loco. Los corruptos han cooptado las instituciones que pagamos con nuestros impuestos. Controlan el sistema de justicia y lo defienden con uñas y dientes, cooptan universidades, incluyendo a la mismísima Universidad de San Carlos de Guatemala ante el silencio de la gran mayoría de docentes quienes temerosos de la cooptación no dicen ni pío. Eso es una locura. Afortunadamente las valientes acciones de la digna Patricia Gálvez me sugieren que yo no estoy loco. Que el mundo honesto existe y que la batalla persiste.
Hoy, viernes 17 de abril de 2026, la comisión debe entregar la lista de seis nombres. Presidente Bernardo Arévalo: el verbo “escoger” significa elegir, no obedecer el puntaje más alto. No escoja al que quiere el Pacto de Corruptos y su hija putativa, la Alianza Criminal. Escoja a la mejor persona para Guatemala. Ármese de valor. Deje un fiscal que reconstruya el sistema de justicia y la democracia que han dejado en ruinas.
