La cumbre de Barcelona
Miguel Angel Sandoval.
En los días que corren en Barcelona tuvo lugar una cumbre especial para debatir desde las visiones progresistas, sobre la situación harto delicada en que se encuentra la humanidad entera, por todas las amenazas que existen hoy día, y que se pueden ejemplificar con la guerra de agresión contra Irán por parte de los EEUU e Israel. En realidad, es la cuarta cumbre de defensa de la democracia, impulsada por Lula y Sánchez. Y es en medio del caos global en donde la ausencia de reflexión política es una suerte de maldición moderna, la presencia de varios líderes de estatura mundial acude al llamado de Sánchez y Lula para conversar y fijar postura ante tres temas de importancia innegable:
a. La defensa de la democracia acosada por los cuatro costados y por una suerte de neofascismo con expresiones estridentes en Europa, o América Latina de forma clara y en Asia o África de maneras mediadas. Por cierto, la avanzada de ello es el movimiento MAGA del sorprendente Trump, que hace mancuerna con Israel, a los que siguen una pléyade de corifeos, unos medianamente listos y otros absolutamente estúpidos. La realización de la cumbre de Barcelona, pone ante nuestros ojos la disyuntiva mundial: democracia o barbarie.
b. La exigencia por el respeto a las normas del derecho internacional, que, si recordamos, fue inaugurada como doctrina mundial, luego de la segunda guerra mundial. Es la construcción de la ONU y una serie de acuerdos que garantizarían un mundo de paz y de respeto entre las nacionales. Asimismo, es la construcción de organismos de la ONU, hasta llegar a configurar un sistema, que con sus zonas de sombra y en ocasiones muchos grises, se constituyó en un parámetro para las relaciones internacionales.
c. Y no menos importante, una demanda por la paz mundial, que en estos momentos se encuentra más que amenazada, por la tendencia de las derechas mundiales a imponer credo, intereses y dominación, destruyendo todo lo que encuentra a su paso. Esta situación para algunos analistas es lo que se puede denominar el fin del imperio americano, o el fin del imperialismo yanki. Aunque en otros analistas, hay la idea de que esto no es terminal, sino que se trata de una crisis global por supuesto, pero pasajera. Pero mientras se averigua si es terminal o no, las sacudidas son realmente preocupantes.
Ocurre que luego de la cumbre entre Lula y Sánchez, tiene lugar en Barcelona una reunión de los líderes mundiales más relevantes, entre los cuales están los convocantes Lula y Sánchez, a los que se sumaron para las deliberaciones, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro, Yamandu Orsi y muchos más, en una cumbre que de acuerdo a una lectura desapasionada, estaría, con la discusión de los temas propuestos como eje de la misma, poniendo como se dice, una pica en Flandes, en la disputa de la hegemonía global, especialmente en términos de un discurso articulado que hace algún tiempo no veíamos. Es además una cumbre en donde se pone de manifiesto la fortaleza del nuevo multilateralismo.
Dicho de otro modo, en Barcelona, las fuerzas progresistas con sus diferentes tonalidades, apostaron por la democracia, el derecho internacional y la paz, tres temas torales en los días que corren. Esa reunión, es en sí misma, un momento de inflexión en las tensas relaciones globales, pues a nadie escapa que si hay alguien enemigo de la democracia es el proyecto MAGA que encabeza Trump, que al mismo tiempo es el mayor violador del derecho internacional, y que en la actualidad es el mayor enemigo de la paz mundial.
Destacó la prédica de Lula insistiendo de nuevo en la unidad y en señalar su fuerte crítica sin mencionarlo, al presidente Trump, por esa manía de poner al mundo al borde de la guerra de manera sistemática, sobre todo, con alardes de intervencionismo, con ausencia de respeto por las normas internacionales del derecho y en contra de la paz.
Por la naturaleza de esta reunión, de amplio contenido progresista la presidenta de México pudo encontrar eco en un llamado para demandar e impedir la agresión militar a Cuba, y la respuesta es sencillamente clara: es la defensa de la soberanía de Cuba y es el apoyo a su régimen político. No hay nada de desperdicio en la posición adoptada por la cumbre de Barcelona. Y en el caso mexicano, apoyándose en la Doctrina Estrada que habla precisamente de los temas centrales de esa Cumbre.
En el contexto de la Cumbre de Barcelona, el expresidente de España, José Luis Zapatero, aprovechó para plantear ideas sobre temas cruciales como la batalla por la hegemonía ideológica o cultural, si se prefiere, y señalo por todo lo alto que entre izquierdas y derechas hay diferencias sustanciales que la globalización neoliberal no ha podido esconder ni minimizar. Por esa razón planteó con toda la fuerza del caso, que ¡A NOSOTROS NOS UNEN LAS IDEAS Y A LA EXTREMA DERECHA EL PODER! En referencia a todas las fuerzas políticas progresistas que se encontraban en la cumbre en plenos debates, con intercambio de ideas, consiguiendo acuerdos, expresando sus deseos de paz, democracia y respeto entre naciones aun con diferencias de modelos políticos.
Una de las conclusiones más relevantes es que esta reunión se trasladará para su próxima cumbre, a México a invitación de la presidenta Claudia Sheinbaum, con lo cual la crítica a los que empobrecen la democracia, no respetan el derecho internacional y ponen en peligro la paz mundial, encontrarán que poco a poco, su influencia es reducida. Mientras que el derecho internacional, la democracia y la paz tienen nuevos defensores. Enhorabuena
