KEB’ KAWOQ (2 TRUENO)

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Juan José Hurtado

“Somos
porque tejemos juntos la vida,
como el maíz que crece en milpa
y no en soledad.”

El Kawoq es la energía del trueno y la lluvia. Es energía femenina y especialmente la energía de las mujeres quienes, por lo general, están al centro de la familia, integrándola. Es, entonces, también la energía de la familia, la organización, el colectivo y la comunidad; es energía que cuida y mantiene unido el tejido de la vida. Es representación del bastón de mando, de autoridad, entendida como servicio. Representa asimismo intuición, imaginación y versatilidad.

Su animal es la tortuga, que representa al universo, la fertilidad y la tierra. Su forma redonda recuerda a la tierra en el Cosmos. Es símbolo de paciencia, sencillez, resistencia, longevidad, sabiduría y fertilidad; conexión entre el agua, la tierra y el trueno (que ocurre en el cielo previo a la lluvia). La tortuga lleva su casa a cuestas, lo que la convierte en un símbolo del hogar interno, del refugio que se lleva con uno mismo y de la autonomía territorial. Kawoq es como la tortuga: guarda la vida en su caparazón, camina con firmeza, cuida su casa y trae la lluvia que hace florecer el maíz. Nos recuerda, asimismo, que nada es fácil, que siempre hay dificultades, discordias, conflictos y problemas que deben ser superados.

2 representa la dualidad y el equilibrio, conceptos fundamentales en la Cosmovisión Maya ancestral. La dualidad son los 2 extremos aparentemente opuestos de una misma dirección, como la tortilla que tiene cara y tiene espalda. No pueden existir una sin la otra, no son separadas una de la otra, sino complementarias conformando una unidad, como el día y la noche, el hombre y la mujer, el frío y el calor, la materia y el espíritu… Debe haber un equilibrio entre ambas para alcanzar la armonía.

Después del trueno llega la lluvia que renueva la tierra; así también se abren oportunidades para transformar lo que no está bien. Vivimos momentos en que se abren oportunidades. Las nuevas autoridades al frente del Ministerio Público pueden combatir a las cabezas de las estructuras de corrupción, impunidad y autoritarismo que han debilitado al Sistema de Justicia y roto la confianza colectiva. Nuevos liderazgos y funcionarios pueden contribuir a limpiar la podredumbre enquistada en el Estado. Pero ningún cambio verdadero será duradero sin una sociedad consciente, organizada, vigilante y actuante. Desde la comunidad y el tejido colectivo debemos vigilar, acompañar, exigir y movilizarnos cuando sea necesario, porque la justicia y el equilibrio no se delegan de manera absoluta; se construyen y se defienden entre todos y todas.

Keb’ Kawoq nos recuerda que la vida no se sostiene desde el individualismo, sino desde el cuidado mutuo, la complementariedad y el trabajo compartido. Como la lluvia que despierta la milpa, nuestra conciencia debe convertirse en acción organizada para proteger la vida, fortalecer la comunidad y defender el equilibrio. Desde los valores matrísticos de cuidado, servicio y reciprocidad, estamos llamados no solo a pensar distinto, sino a caminar juntos, organizarnos y movilizarnos para que florezca el Buen Vivir de nuestros pueblos.

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