Lo que viene después del secuestro de Nicolas Maduro
El secuestro de Nicolas Maduro, presidente de Venezuela, y de su esposa Cilia Flores, por parte de las tropas especiales del Ejercito de Estados Unidos, constituye no solo un acto de agresión contra la soberanía nacional de Venezuela, sino que además abre una nueva etapa en América Latina, la que debemos analizar.
Ascenso y crisis del chavismo
El chavismo logró ascender al gobierno de Venezuela en 1999, como una expresión del descontento popular contra la corrupción y el saqueo de las riquezas petroleras. En 25 años de gobierno, el chavismo ha tenido dos etapas. La primera, fue de ascenso y gloria, con Hugo Chávez al frente, cuando había altos precios del petróleo lo que le permitió consolidar una base social y arrasar limpiamente en los procesos electorales.
La segunda, se inicia con la prematura muerte de Hugo Chávez en 2013. El chavismo logró mantener la continuidad en el poder, a través del heredero públicamente designado: Nicolas Maduro Moros. Esta segunda etapa, marca un punto de inflexión, coincide con el primer gobierno de Nicolas Maduro y el descenso de los precios del petróleo, iniciándose una aguda crisis económica en Venezuela.
Del bonapartismo a la dictadura militar
Para mantenerse el chavismo en el poder, bajo el asedio y bloqueo económico del imperialismo norteamericano y sus aliados, el régimen político pasó de un bonapartismo relativamente moderado hasta transformarse en una dictadura cívico-militar, asentada en el aparato militar y policial del Estado, teniendo como conducción a la alta oficialidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
En la última década, la economía de Venezuela se desplomó producto del asedio y bloqueo imperialista, pero también por las desacertadas políticas neoliberales del gobierno de Maduro, que aumentaron la penuria de las masas trabajadoras. Varios procesos de hiperinflación, cierre de empresas y masivo desempleo, provocaron el éxodo de ocho millones de venezolanos, que salieron al exilio en busca de empleo y comida.
Los sindicatos independientes y la izquierda criticas fueron reprimidos, prohibiéndose las huelgas y las negociaciones de contratos colectivos. Muchos dirigentes sindicales todavía están en las cárceles.
Acuerdos políticos y elecciones del 2024
En ese contexto se produjeron una serie de negociaciones y acuerdos políticos que permitieron la realización de elecciones generales en julio del 2024, con una participación de la oposición burguesa liderada por Maria Corina Machado, a pesar que esta fue inhibida para presentarse como candidata.
Estas elecciones fueron impugnadas, pero el chavismo, que controlaba todas las instituciones, nunca presentó las actas electorales y se proclamó ganador, iniciándose el tercer gobierno de Nicolas Maduro, seriamente cuestionado por acusaciones de fraude electoral, por parte de la oposición burguesa y muchos gobiernos que no reconocieron a Maduro como presidente legitimo.
El segundo gobierno de Trump
En este contexto, en enero del 2025 Donald Trump inauguró su segundo mandato. Al inicio, hubo una seria de negociaciones con Maduro, las que permitieron la liberación de ciudadanos norteamericanos detenidos en Venezuela, y la reanudación de la licencia para que Chevrón puede explotar el petróleo venezolano.
No obstante, en julio del 2025, hubo un giro en la política hacia Venezuela. Estados Unidos ya no utilizaría el argumento de la defensa de la democracia y los derechos humanos, sino que inventó un argumento realmente venenoso: ahora la lucha seria contra el “narcoterrorismo”.
Se acabó el acercamiento diplomático con el gobierno de Maduro y comenzó la agresión directa. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, sin presentar pruebas creíbles, catalogó a Nicolas Maduro como líder del llamado “Cártel de los Soles”, designándola como Organización Terrorista Global.
Con motivo de las elecciones municipales del 28 de julio del 2025, Marco Rubio, Secretario de Estado, atacó a Maduró tildando dichas elecciones de fraudulentas, igual que las del 28 de julio del 2024.
Los ataques centrados en la persona de Maduro
A inicios de agosto del 2025, con el argumento de luchar contra el llamado “Cartel de los Soles “, Trump subió la recompensa por Maduro de 25 a 50 millones de dólares. Al atacar a la persona de Maduro, Trump estaba promoviendo la división del chavismo.
Trump ubica a la persona de Maduro como el nexo entre el chavismo y el castrismo cubano, un enlace que necesitaba destruir para terminar de asfixiar a la revolución cubana, que languidece por mas de 60 años de bloqueo imperialista.
Cerco militar y bloqueo parcial del petróleo
Como parte de su estrategia de golpear para negociar, Trump movilizó a una parte de la flota militar de Estados Unidos hacia el mar Caribe, estacionándola frente a las costas de Venezuela, obligando al gobierno de Maduro a gastar los escasos recursos en la defensa militar.
Trump diseñó una estrategia de librar una batalla en varias etapas contra el gobierno de Maduro. El despliegue y cerco militar fue una primera fase. Una segunda fase comprendió el bloque del espacio aéreo y el bloqueo parcial a las exportaciones de petróleo. Trump combinó la presión militar con algunas negociaciones, incluidas las llamadas telefónicas a Maduro, todo esto para despistar.
Las dificultades de la defensa militar
Maduro y el chavismo respondieron al cerco militar llamando a la movilización de “milicias bolivarianas”, las que por cierto no tienen armas, ni mandos propios, operan como una reserva civil territorial bajo el control y disciplina de las FANB.
Lo más preocupante del asedio militar de Estados Unidos es que, el desgaste político del gobierno de Maduro y del chavismo, debilitó el sentimiento antiimperialista de las masas, y por eso la repuesta de las llamadas “milicias bolivarianas” ha sido relativamente modesta.
Los cambios en la situación mundial y el Corolario Trump a la doctrina Monroe
No se podrá comprender lo que pasa en Venezuela sin un análisis de los profundos cambios, ocurridos en los últimos años, en la correlación de fuerzas a nivel mundial.
A raíz de los desconocidos acuerdos de la Cumbre Alaska, a mediados de agosto del 2025, entre Putin y Trump, este redobló su ofensiva, especialmente contra el gobierno de Venezuela.
No obstante, fue hasta inicios de diciembre del 2025 que la administración Trump publicó un documento titulado “Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América”. Ese documento reflejaba las intenciones de Trump de recuperar el control y hegemonía en América Latina, retomando la Doctrina Monroe, el Corolario del presidente Theodore Roosevelt que claramente planteó que Estados Unidos podía intervenir militarmente en cualquier país para defender sus propios intereses.
Ahora, con el Corolario Trump a la doctrina Monroe, estamos asistiendo a esa lucha por la recuperación de la hegemonía, y en ese sentido la reconquista de Venezuela se ha convertido en un punto crucial.
Concesiones y moderación
A pesar de la terrible presión militar del imperialismo norteamericano, Maduro y los dirigentes chavistas mantuvieron, y todavía mantienen, un discurso moderado. Maduro ofreció jugosas concesiones petroleras para permitir una salida negociada, sobre todo después del fracaso de las conversaciones telefónicas entre Trump y Maduro.
En un proceso de estira y afloja, a mediados de diciembre del 2025 Trump se quitó la máscara, al declarar sin ambages que quiere recuperar el petróleo que fue nacionalizado en enero de 1976, bajo la presidencia de Carlos Andrés Perez.
La designación del gobierno de Maduro como “organización terrorista” creó las condiciones legales para justificar un posterior ataque militar.
El juego del gato y del ratón
Durante cinco meses, Trump desarrolló una guerra psicológica, amenazando con asestar un golpe militar contra Venezuela, siempre chantajeando a Maduro, hasta que el 3 de enero ordenó el esperado “golpe quirúrgico”, extrayendo o secuestrando el presidente Nicolas Maduro y su esposa, en un operativo militar que deja muchas dudas sobre si contó con algún grado de colaboración interna..
Aparentemente, la agresión contra Venezuela terminaría con la presentación de Maduro y su esposa ante los tribunales norteamericanos, pero todo indica que no será así, porque apenas se ha abierto la Caja de Pandora.
¿Trump gobernará hasta la transición?
En una conferencia de prensa, Trump se jactó de haber ordenado la extracción o secuestro de Nicolas Maduro y su esposa. Y reafirmó el Corolario Trump de la Doctrina Monroe, al ratificar que “bajo esta nueva estrategia de seguridad nacional el dominio de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental (Latinoamérica y resto de las Américas) no volverá a ser cuestionado de nuevo. En conclusión, durante décadas otras Administraciones han descuidado o incluso contribuido al aumento de las amenazas de seguridad en el Hemisferio Occidental. Bajo la Administración Trump, vamos a reforzar el poder estadounidense en una forma poderosa en nuestra región”.
¿Quién gobernará Venezuela, sin Maduro? Muchos creyeron que Trump iba a instalar en el poder a Edmundo Gonzalez y Maria Corina Machado, pero el mismo Trump se encargó de aclarar: “Creo que sería muy difícil para ella (María Corina Machado) ser la líder. No tiene el apoyo interno ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable. Pero no tiene el respeto«
Trump no se refería al reconocimiento o respeto popular, sino al respeto de los sectores del chavismo que continúan en el poder. Todo indica que, para evitar el caos y un vacío de poder, los marines no secuestraron a Delcy Rodríguez, para que como vicepresidenta inicie la transición. Según Trump: «Tienen a una vicepresidenta que ha sido nombrada por Maduro y, ahora mismo, ella es la vicepresidenta. Y supongo que es la presidenta. Hace poco juró el cargo de presidenta. Tuvo una larga conversación con Marco [Rubio] y dijo: ‘Haremos lo que ustedes necesiten’. Creo que fue bastante cortés, pero en realidad no tiene opción«.
Queda claro, pues, porque Trump solo secuestro a Maduro y su esposa, dejando en libertad a los demás dirigentes del chavismo, para que ellos se encarguen de contener cualquier desbordamiento de sus seguidores. Y en los hechos el Departamento de Estado, ha reconocido al gobierno presidido por Rodriguez: “Marco (Rubio) está trabajando directamente (con Delcy Rodríguez). Acaba de tener una conversación con ella y ella está esencialmente dispuesta a hacer lo que consideramos necesario para hacer Venezuela grande de nuevo”.
En pocas palabras, Trump está dejando que los actuales dirigentes del chavismo se encarguen de mantener el orden, reservándose el derecho de dirigir y controlar la transición de poder, amenazando con realizar nuevos ataques si el gobierno presidido por Delcy Rodríguez no cumple con las instrucciones de Washington.
Trump se ha reservado el rol de arbitro supremo en Venezuela: “Dirigiremos el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata. Por lo tanto, no queremos involucrarnos con la llegada de otra persona y que tengamos la misma situación que hemos tenido durante los últimos años. No podemos arriesgarnos a que alguien más tome el control de Venezuela sin tener en cuenta el bienestar del pueblo venezolano durante décadas; no vamos a permitir que eso suceda”.
Trump tiene la clara intención de gobernar Venezuela hasta colocar a títeres que sustituyan su labor. Lo mas grave de esta situación son las declaraciones contradictorias de los altos dirigentes del chavismo, mientras unos llamar a resistir, otros llaman a la calma, como si no pasara nada.
Trump ha dicho que pueden realizar nuevos ataques militares. Y esto parece ser el inicio de lo que probablemente sea un periodo caótico de lucha interna por el poder, bajo supervisión imperialista y posibles ataques de represalia.
Nuestra posición
1.-Repudiamos el secuestro de Nicolas Maduro y su esposa. Deben ser inmediatamente liberados. Corresponde al pueblo de Venezuela juzgar libremente, sin injerencia extranjera imperialista, los delitos o desmanes de sus gobernantes.
No confiamos en la justicia imperialista. Trump liberó a Juan Orlando Hernandez (JOH) convicto de narcotráfico, y ahora pretende encarcelar a Nicolas Maduro y su esposa solo porque no se rindieron ante sus chantajes.
2.- Las acusaciones contra Nicolas Maduro y resto de la dirigencia chavista son burdos pretextos para justificar, ante el pueblo de Venezuela y del mundo, un proceso de ocupación militar y de convertir a ese país en una semi colonia, que le permita a Estados Unidos saquear el petróleo y los recursos naturales.
3.- No avalamos ni defendemos al actual régimen dictatorial en Venezuela, y al contrario, demandamos y exigimos el respeto a los derechos democráticos de la población, especialmente de los trabajadores. Exigimos el respeto al derecho de huelga, de negociación colectiva y liberación de los dirigentes sindicales prisioneros.
4.- Llamamos a la izquierda, a los sindicatos y organizaciones populares de Centroamérica y América Latina a luchar unidos, exigiendo el retiro inmediato de las tropas yanquis del Caribe, que cese el cerco militar contra Venezuela. Repudiamos cualquier ataque que vulnere la soberanía nacional de Venezuela y de cualquier otro país de Centroamérica y de América Latina.
5.- Llamamos a los trabajadores de Venezuela a no permitir que el imperialismo norteamericano instale un gobierno con funcionarios yanquis, como antesala de un gobierno cipayo, y a defender las riquezas petroleras y los recursos naturales del país.
6.- Fuera las tropas norteamericanas de Venezuela y del Caribe, defendamos la independencia política y la soberanía nacional de los países de Centroamérica y de América Latina.
Centroamérica, 3 de enero del 2026
Secretariado Ejecutivo Centroamericano (SECA)
Partido Socialista Centroamericano (PSOCA)
