La ironía de las izquierdas
Marco Fonseca
La historia de las izquierdas en Guatemala está llena de ironías. Una de las más comunes es la de criticar a los críticos – generalmente a las voces disidentes – y acusarlos de hacer lo que las izquierdas mismas practican como producto de su propia identidad.
Por ejemplo. Es extremadamente irónico leer que «El FAD también debe enfrentar a algunos segmentos que siguen refugiados en banderas y narrativas que ignoran los profundos cambios que el mundo ha vivido en el último medio siglo» (ver
La ironía proviene de que, si tomamos en cuenta los cambios profundos por los que ha pasado Guatemala y el mundo en el último medio siglo, entonces cualquier propuesta de «pacto democrático» que parta 1) de los Acuerdos de Paz y 2) del llamado «bien común» de la Constitución vigente nace, desde el principio, como una narrativa que ignora los cambios profundos del último medio siglo. Sin mencionar que ignora lo que amplios movimientos sociales en Guatemala han proponiendo por un buen tiempo y para lo cual nos han estado convocando. Pero no, para el FAD, son ellos quienes convocan o nada. Lo mismo de siempre.
La afirmación del ejemplo citado es, pues, una contradicción formal (un objeto no puede ser A y B al mismo tiempo), ya no digamos dialéctica (cuando un objeto es A y B al mismo tiempo es, obviamente, contradictorio) y, mucho más ecológica (la agenda de los Acuerdos y el «bien común» no fueron diseñados para detener el extractivismo y la globalización que hoy han resultado en la crisis climática).
Debemos tener, pues, claridad también en cuanto a que tres partidos (todos habiendo sido totalmente derrotados en elecciones previas y con bancadas diminutivas en el legislativo) y dos que tres colectivos no representan mucho. Representan algo, sí, innegablemente. Tienen todo el derecho de llamarse lo que quieran. Pero el hecho de no aprender nada de esa historia del último medio siglo, seguir con el mismo discurso de lo mismo, seguir hablando de pactos o frentes y creer, de alguna manera, que los resultados van a ser diferentes… esa es la peor ironía de todas.
