De mal en peor: ¿Digamos basta¡

Zurdo

Miguel Angel Sandoval

De muchas maneras se ha dicho que, desde hace unos años a esta fecha, la caballada, en términos electorales, esta muy flaca. No hay mucho o algo que levante opinión con esperanza, o algo que nos diga que como país mejoramos. Todo lo contario. Asistimos al entierro a paso lento de la democracia o, mejor dicho, de lo que queda como democracia, que en verdad no es mucho.

Esta afirmación tiene sustento en datos duros. De 40 partidos o algo así, no se encuentra algo con ideológica, valores, principios, programa, todo se reduce a fichas electorales, a franquicias. Un caso es el “partido” elefante. Es algo que da vergüenza nacional. Tiene como personero a un merolico que intenta vender humo, pero cero principios. Es la aridez total. Quizás haya alguno, pero a buscarlo con lupa.

Luego una retahíla de nombres que dejan sin aliento a cualquierita: Vamos, Valor, Todos, Somos, Ninguno, azul, café, corinto, verde, el otro, el de atrás, Chapín, Xguate, y sigue la lista, La verdad para el olvido, hasta llegar a la escalofriante cifra de unos 40 partidos. Pero, aun así, la poca educación de nuestro país da como resultado votos para estos remedos de partido político.

No lo digo con alegría, lo digo con expresión de pesadumbre. Como sociólogo no entiendo como pudo caer tan bajo el otrora sistema de partidos y las ideologías y los programas de gobierno. Como ciudadano tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para pensar el día de las elecciones. Y pienso para mis adentros ¿No seria mejor ir a la playa?

Ahora tenemos un menú realmente magro. Uno que no sabemos cuando tiene una recaída en el alcohol o las drogas. Otro, que solo espera el momento de vender el país, alguien más, que cuenta con las bandas de mareros, otro más, que concentra en su rocambolesca personalidad, la ignorancia audaz del payaso morales, el closet de Giamatei, o el mesianismo de Serrano, y así por el estilo. De estadistas nada. Con estos personajes, la disyuntiva es de nuevo: democracia o barbarie.

¿Alguien en sus cinco sentidos, ha escuchado alguna sola propuesta de plan de gobierno, de alguno de los mencionados, como presuntos candidatos?  Y quizás esto sea el punto central. Hay en las figuras que aparecen en las encuestas pagadas o a modo o inducidas, la mayor expresión de la decadencia nacional, la constatación de que vivimos la crisis de las ideas, de las propuestas y el reinado de los insultos, de las groserías, de la ignorancia enciclopédica.

Es por estas causas y datos duros, que hablo del entierro a paso lento de la democracia. Un ejemplo que nos pinta de forma absoluta: en las elecciones para nominar a el delegado o representante de la USAC para la Corte Constitucional, “la más alta corte” o la “corte celestial”, es que no hubo uno solo de los que sonaron como precandidatos y los elegidos, uno solo con formación de constitucionalista. Ni uno solo. Es como si se eligiera para el puesto de medicina de corazón a un experto en oídos o un sexólogo. Es la estafa total.

Así vamos en casi todos los espacios de la democracia guatemalteca. Es el caso de un PDH que deja pasar día con día, todos los casos de derechos humanos pues no quiere nada que le incomode el titulo que ostenta que en verdad es por gusto. Ni procurador, menos de derechos humanos. Es el fiasco. Así podemos pasar revista al conjunto de instituciones. Salvo unos pocos casos, la mayoría esta fuera de toda competencia. Es de nuevo, la aridez.

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Aun tenemos tiempo de hacer algunos cambios. Uno de tantos es el de exigir en todos lados, la presencia de gente honorable. Si ya todo se perdió, las formas, las costumbres, la ley, por lo menos hagamos la apuesta por rescatar la ética en donde sea posible. Así, queremos candidatos que sean estadistas, no payasos; partidos que no sean franquicias sino instituciones de derecho público; magistrados que sepan de derecho constitucional, no güizaches que encima son improvisados. Estos podrían ser, apenas, pequeños pasos para rescatar el país del lodazal en que se encuentra.

Me niego a considerar a los que aparecen en las “encuestas” como algo que el país se merezca. No. Me rehúso a pensar que nuestra barra de ciudadanía este tan baja y tan deprimente.

En próxima columna, ante la aridez de todos los candidatos de esas “encuestas”, les ofrezco un plan de gobierno nacional de unos cuantos `puntos. Y desde ya como ciudadano, les invito a un debate público. Espero que la radio y la TV nacional puedan entender esta demanda, que hoy hago como columnista de opinión, que se niega a ver el resbaladero de mediocridad en que nos encontramos.

Advierto, no aceptaría bajo ningún pretexto, que no hay programas de gobierno pues aún no inicia la campaña y las cancioncitas, las gorras y las camisetas, las laminas y las bolsas de babosaditas. Estoy planteando un debate de programas de gobierno. Y sobre el tema insistiré de aquí hasta las próximas votaciones.

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