Crónica del fútbol subdesarrollado
Y sus miserias locales
El infame de Infantino ya tiene quién le escriba (y no es para felicitarlo)
Se ha filtrado una carta conjunta de la UEFA, la Concacaf y la AFC. Sí, leyó bien: las tres confederaciones, unidas contra el enemigo común. El documento pide una investigación profunda sobre FIFA Forward Enterprises, el proyecto privatizador del infame de Infantino. El punto medular: la confianza se rompió, se les engañó, y el señor de la sonrisa de plastilina se puso por encima de los intereses colectivos.
«El fútbol es la mayor pasión compartida del mundo. No pertenece a ningún individuo ni a ninguna institución. Pertenece a los jugadores, los aficionados, los clubes, las Asociaciones Miembro y toda institución encargada de salvaguardar su futuro».
Hermoso discurso. Lástima que sea la misma FIFA que ha vendido el fútbol al mejor postor durante décadas. La misiva agrega: «Esto no se trata de dinero. Las Confederaciones ya han llamado a la distribución responsable de las vastas reservas existentes de la FIFA». Claro, no se trata de dinero, solo de distribuir el dinero. Pero la FIFA se ha comprometido a presentar un informe completo… hecho por la FIFA misma. Porque, ¿para qué tener una investigación independiente cuando puedes investigarte a ti mismo y salir absuelto?
La carta concluye con una frase que suena a súplica desesperada: «La fuerza del fútbol siempre ha sido su unidad. Llamamos a que esa unidad sea honrada ahora, por un liderazgo que sirva al fútbol, no que busque comandarlo». Es decir: «por favor, no se convierta en el dictador del fútbol, aunque ya lo sea».
México campeón Sub-20: el gol polémico y la roja de siempre
La selección mexicana ganó el torneo Sub-20 frente a su eterno rival, Estados Unidos. Con un gol polémico y una buena actuación. La polémica arbitral también se hizo presente cuando el árbitro sacó tarjeta roja al defensa Chris Applewhite. Si era falta, dicen los que saben, pero no de tarjeta. Pero bueno, México ganó y el fútbol de Concacaf sigue siendo el mismo: polémico, arbitraje dudoso y un campeón que celebra como si hubiera ganado un Mundial. Lo único que falta es que Infantino aparezca en la ceremonia de premiación para recordarnos que el fútbol no es de nadie, pero que él cobra comisión.
La emoción de la Liga Mayor (o cómo la primera división le roba el show a los «grandes»)
Siempre he pensado que la primera división del fútbol guatemalteco tiene algo diferente que la hace más atractiva que la Liga Mayor. Tiene más competencia, los partidos son más emocionantes, la gente llega más al estadio, los entrenadores se ponen más exigentes. En fin, una serie de aspectos de los que carece la Liga Mayor, donde los equipos juegan con la misma intensidad que un partido de veteranos en domingo.
Equipo sensación: San Pedro, el recién llegado que da cátedra
El equipo San Pedro, recién ascendido a la Mayor, ahora es el equipo sensación. Marcha en cuarto lugar, empatado en puntos con otros tres equipos. Su desempeño está acorde a su inversión, pero también es superior en puntos y fútbol a otros equipos que han hecho grandes inversiones y tienen años de experiencia. Su última actuación fue a lo grande: derrotó con contundencia al otro ascendido, el Deportivo Suchitepéquez. Cuando todo marcha bien, las cosas se dan en grande. Esperamos que su accionar, el juego del equipo y el desempeño de sus jugadores y entrenador perdure. Porque si algo hemos aprendido en este país, es que el éxito dura lo que un partido de Comunicaciones sin hacer nada.
El próximo partido enfrentará a los militares del Aurora. Un equipo que viene de golear a los Cremas, pero que está pasando por una serie de contratiempos: falta de financiamiento del Ministerio de la Defensa, pocos patrocinios y nada de afición. Pero, visto cómo están las cosas, lleva más fanáticos al estadio que los propios Cremas.
Los Cremas pierden, los Rojos ganan (y el mundo sigue igual)
Comunicaciones no da para más. Un equipo plagado de estrellas que no brillan, jugadores que llegan sin arribar, técnico enfadado con el mundo —y quizás con razón—. Los cremas son un equipo en declive, pese a su poderío económico. Porque en Guatemala, tener dinero no garantiza tener fútbol. En cambio, Municipal se reafirma como el mejor equipo del torneo. Lástima que cuando tiene que representar el orgullo del fútbol guatemalteco, se queda corto. Gana, pero poco falta para convencer.
Lo más destacado fue el penal fallado por el argentino Calabrese del Cobán. Navarro atajó el tiro y evitó que el equipo cobanero se pusiera en ventaja. Municipal marcha con paso perfecto en el torneo local y desentona en la Copa Centroamericana. El contraste hace pensar muchas cosas, pero dejemos la imaginación para después. Quizás cuando Municipal juegue en el extranjero, el árbitro no sea guatemalteco.
Aurora humilla a Comunicaciones (y nadie se sorprende)
Aurora derrotó a Comunicaciones con facilidad. Lo goleó. Uno se pregunta qué pasa en el vestuario crema que no terminan de salir de su amarga campaña anterior, en donde quedaron últimos y se salvaron del descenso por suerte. Comunicaciones es el equipo que más gasta y menos rinde. Un poco como el Estado guatemalteco, pero con menos corrupción.
Mixco y Xelajú: a defender o a defenderse
Esta semana es crucial para los dos equipos guatemaltecos en la Copa Centroamericana. Antigua se la juega contra Motagua, ya casi sin posibilidades. Municipal debe repensar su actuación internacional, dado el resultado obtenido en Belice, si quiere continuar en el torneo. Tanto Mixco como Xela tienen que sumar, si no quieren sellar su eliminación. Un empate no sirve de mucho.
Xelajú la tendrá difícil frente a Plaza Amador, jugando de visita en Panamá. Mixco deberá sumar contra Saprissa, en San José. En resumen: los equipos guatemaltecos están a punto de quedarse sin representación internacional, lo que significa que volveremos a la normalidad: ver fútbol extranjero en la tele y quejarnos de que los nuestros no pueden.
El cierre: el fútbol chapín, un ciclo infinito de fracasos
Mientras Infantino se enfrenta a una rebelión de las confederaciones, México levanta otro trofeo Sub-20, y los equipos guatemaltecos hacen lo que mejor saben: perder con dignidad. Porque en este país, hasta las derrotas se celebran.
El fútbol guatemalteco sigue siendo un espejo de su sociedad: corrupto, mediocre y lleno de promesas incumplidas. Pero al menos, tenemos la Liga Mayor para recordarnos que el fútbol no es solo negocio, también es desilusión. La próxima vez que un equipo guatemalteco juegue en el extranjero, no olviden llevar un par de horas de anticipación y un poco de fe. La fe es gratis. La esperanza, no tanto.
