Crónicas del Mundial United 2026 (con punzadas)
Happy Verde to you
En este Mundial tan difícil de asumir, le vamos a Cabo Verde.
Hoy Spain (así, en inglés, para que la FIFA no nos suspenda por usar un idioma no oficial) no pudo anotar. Su entrenador dijo un trabalenguas filosófico al final del partido “Cuando el balón no quiere entrar, no entra”. Profundo. Y la prensa española alucina. El diario As titula: “El cuarentón Vozinha frena a España”. De menos a menos. En el primer tiempo, antes del pitazo de rehidratación (ese invento mercantil disfrazado de salud), hubo un palo y dos o tres atajadas del portero. Luego, Spain dominó… pero nada de nada.
Pago por ver (literal): este mundial está tan mercantilizado que si no pagás la suscripción, te quedás viendo el resumen en TikTok.
El negocio de mirar el Mundial
En casi todos los países, los diarios anuncian los lugares donde poder ver los partidos: pantallas municipales, cafés, bares. Lo nunca antes visto: antes todo el espectáculo mundial era gratis. Pero esos tiempos quedaron atrás. Aquí la consigna es obtener ganancias en todos los ámbitos.
Conmebol está quedando a deber
Le faltó actitud a Ecuador, y se suma a Paraguay y Brasil: mal fútbol y malos jugadores. Falta ver a los pibes. A todos los equipos sudamericanos les falta gol y el bajón físico es evidente. Parece que llegaron al Mundial después de haberse comido un asado de tres días.
Túnez: debut y despedida
La federación de fútbol planea destituir a su seleccionador Sabri Lamouchi tras la goleada ante Suecia. La dolorosa goleada de Suecia a Túnez ha dejado al técnico en vilo. Según medios africanos, no dirigirá el próximo partido de las Águilas de Cartago ante Japón. O sea, duró menos que un cassette en un walkman.
Holanda y el coaching trumpista
Ronald Koeman quedo mal en el debut de Holanda ante Japón. “Los cambios drásticos de Ronald Koeman son la perdición de la selección”, dice la prensa de Países Bajos. Critican al entrenador que se hace eco del lenguaje trumpiano y menciona que el equipo “luchó contra una «dosis» paralizante de estrés mundialista”. No piensen mal: no se refería al polvo blanco que no es harina. Solo intentó ser original. Y quedó peor que una línea de meta mal pintada.
La revancha de Lopetegui
El español eleva su figura a leyenda total con Qatar tras sumar el primer punto histórico en un Mundial. Consuelo de tontos, o de muchos españoles. Julen Lopetegui por fin ha conseguido ser historia de un Mundial… del país que paga la fiesta. Si el técnico ya era venerado por lograr la clasificación de Qatar, el punto conseguido ante Suiza (el primero de la selección en un torneo mundial) le convierte en leyenda en Oriente Medio. O sea, un punto. Pero con petrodólares, hasta los empates son buenos.
Comunicado de los pequeños (contra la soberbia europea)
Declaración conjunta de Cabo Verde, Curazao, Uzbekistán, Congo, Haití, Túnez, Marruecos, Egipto, Ghana, Senegal, Sudáfrica y Costa de Marfil:
“Rechazamos respetuosa pero firmemente los comentarios del presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, que argumenta que la Copa Mundial ampliada creará partidos ‘poco interesantes’. Para nuestros países, no existe tal cosa como un partido de la Copa Mundial poco importante. Clasificar representa un logro histórico y la realización de un sueño compartido por generaciones. Cada equipo clasificó por mérito. Cada partido importa.”
El fútbol no pertenece a un grupo selecto. Su fuerza radica en su universalidad. Por eso Čeferin e Infantino deberían bajarse de la nube. O al menos pagar impuestos por ella.
Cabo Verde: la horma de los grandes
El cuarentón Vozinha, ese arquero que los españoles no ubicaban ni en el FIFA 23, se convirtió en héroe. Le paró todo a España. Y los medios españoles, entre la queja y la admiración a regañadientes, se rinden al “cuarentón”. La economía del fútbol no lo explica: es pura épica. Y los patrocinadores, frotándose las manos. Porque de la épica también se factura. Bueno, dicen los medios que Voznha se cotiza en 5o mil euros, que eso no alcanzar para comprar ni para un coche (auto) eléctrico de gama alta.
FIFA, la máquina de hacer dinero (y enemigos)
La pausa de hidratación se llama así para que no suene a “corte comercial”.
