El contexto de la elección de rector en la USAC

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¿Por qué nos debe importar la USAC?

El rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala tiene alta injerencia en la vida política nacional, porque, además de dirigir la única universidad pública del país, integra las comisiones de postulación de magistrados de la Corte Suprema de Justicia y las Salas de Apelaciones, magistrados del Tribunal Supremo Electoral, fiscal general y magistrados de la Corte de Constitucionalidad; asimismo, influye en la designación de la Contraloría General de Cuentas. Además, hay que considerar que define la política educativa y cuenta con un alto presupuesto. Para la elección de magistrados de la CC, cuenta con el Consejo Superior Universitario, máximo órgano de gobierno de la USAC, integrado por el rector, decanos, representantes de colegios profesionales, catedráticos y estudiantes.

La USAC participa en al menos 53 entidades del Estado, en consejos, juntas directivas, institutos y comisiones. También está presente en consejos nacionales multisectoriales de salud, desarrollo y educación, así como en centros de investigación.

El rector cambia cada cuatro años y es elegido a través de cuerpos electorales, es decir que no es una elección directa. Los cuerpos electorales son únicamente de las 10 facultades (5 de representantes docentes/catedráticos titulares, 5 de estudiantes) no así las escuelas. Además, los 14 colegios profesionales eligen a 5 cuerpos electorales. De esa cuenta, deben ser 170 electores, que votan uno por uno para elegir al rector.

Para ser reelecto, el funcionario debe obtener el voto de dos terceras partes del Cuerpo Electoral Universitario (art. 13).

¿Qué ha sucedido en los dos últimos períodos?

Tanto en la elección de 2022 como en 2026, Walter Mazariegos ha urdido un fraude electoral para quedarse con la Rectoría. En 2022 utilizó huestes violentas que impidieron el ingreso al centro de votación de los cuerpos electorales que sabía que no eran afines a él. En ese momento, los candidatos democráticos y progresistas eran varios y eso dividió los votos, pero Mazariegos se encargó de que no pudieran votar. Tuvo el apoyo incluso de antimotines de la Policía Nacional Civil, que atacaron a quienes protestaban fuera del Parque de la Industria, donde se realizaba la elección. Por lo tanto, Mazariegos nunca fue electo rector, sino que fue impuesto a fuerza de un fraude.

Los siguientes cuatro años, Mazariegos se dedicó a debilitar a la USAC, actuando arbitrariamente, incluso para expulsar estudiantes y abrir procesos administrativos para el despido de docentes y trabajadores administrativos críticos a su gestión.

En 2026 hizo algo mucho más burdo y logró atrincherarse en un lujoso hotel en Antigua Guatemala. Dando seguimiento al fraude de 2022, el proceso de 2026 inició con mantener un Consejo Superior Universitario que tenía vencidos los mandatos del 65 % de sus integrantes (26 de 40), es decir, un CSU ilegítimo que, aunque no ha logrado ser 100 % afín a Mazariegos, sí ha logrado mantener el control del poder; en la mayoría de los casos, impidió que se hicieran elecciones para renovar delegados y, en los nueve que fueron electos, no les dio posesión. Cabe recordar acá que la Corte de Constitucionalidad le ordenó a la USAC la renovación de las representaciones del CSU y dar posesión a los ya electos previo a la elección de rector. No solo el CSU ignoró la decisión de la CC sino que esta, controlada absolutamente por la alianza criminal que mantiene la impunidad y la corrupción en el país, tampoco hizo lo que le correspondía para que se ejecutara su sentencia. Son al menos 15 procesos en los que no se ha autorizado elecciones de representantes ante el CSU, decanos, profesionales, estudiantes y profesores titulares.

Este CSU fue el encargado de acreditar a los cuerpos electorales, haciéndolo con los afines a Mazariegos y anulando las elecciones de los cuerpos de oposición, impidiéndoles participar. Esto también fue posible por los cambios que hicieron en los reglamentos, dándole absoluto poder al CSU. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta que ningún reglamento puede ser superior a la Ley Orgánica de la USAC, que en ningún momento le confiere al CSU la potestad de «acreditar» electores, sino solo de convocar a las elecciones.

Pero ¿por qué hicieron esto con los cuerpos electorales? Porque, como se mencionó al inicio, para «reelegirse» Mazariegos necesitaba dos tercios de los votantes… si acreditaban a todos los cuerpos electorales, perdía estrepitosamente. Entonces la movida fue anular a todos los cuerpos de la oposición, para lograr tener sus dos tercios de votos.

En esa dinámica fraudulenta, Mazariegos se declara «reelecto», lo cual es absurdo porque nunca fue electo rector, mucho menos reelecto.

Los recursos pendientes

Aunque Mazariegos y su pandilla piensan que el fraude está consumado, porque el ilegítimo Consejo Superior Universitario ratificó a Mazariegos para continuar en el cargo por un período más, todavía hay esperanzas en la cantidad de recursos legales que se han interpuesto y que, ojalá, las cortes resuelvan conforme a derecho.

La USAC nos interesa a todas y todos, no solo porque es la única universidad pública, sino por la alta injerencia que tiene en la vida política de nuestro país. Ciertamente, ya no es la USAC que denunciaba la explotación y el saqueo de minerales en los años 70, ni la que denunciaba las graves violaciones a derechos humanos cometidos por los gobiernos militares. Ya no es la USAC cuyos rectores terminaron en el exilio o asesinados. Pero sigue siendo nuestra universidad pública y es necesario su rescate académico y el rescate de su dignidad.

Editorial de La Gaceta

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