¿Misil ruso Sarmat definió la Cumbre de Trump y Xi? // Sombra del G-2 de Rusia y China en Beijing

U.S. President Trump Visits China

BEIJING, CHINA - NOVEMBER 9: Chinese President Xi Jinping and U.S. President Donald Trump attend a welcoming ceremony November 9, 2017 in Beijing, China. Trump is on a 10-day trip to Asia. (Photo by Thomas Peter-Pool/Getty Images)

Por Alfredo Jalife-Rahme

dos días de la trascendental cumbre de Trump y Xi, Rusia experimentó en forma exitosa el misil intercontinental balístico ICBM Sarmat, el más letal de la Vía Láctea: 4 veces (¡mega-sic!) más poderoso que todas sus contrapartes de Occidente y que estará listo para el combate a finales de año (https://bit.ly/4tF4ddk).

El viceportavoz del Consejo de la Federación Rusa, Konstantin Kosachev, comentó que la estridencia del Sarmat “debe ser escuchada fuera de Rusia, especialmente en aquellos países que desean la derrota estratégica de Rusia”. Sarmat (https://on.rt.com/dps9) posee 16 (¡mega-sic!) ojivas con un alcance de 35 mil kilómetros y ostenta capacidad tanto convencional como de deslizamiento (glide): puede ser balístico, pero también optar por una trayectoria suborbital de un misil hipersónico indetectable por los presentes sistemas defensivos que exhibieron su rotundo fracaso en Israel y en la parte occidental del golfo Pérsico frente a Irán y sus célebres misiles hipersónicos.

Un día antes al aviso ominoso del Sarmat y tres días antes a la visita de Trump, el portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun, aprobó los asertos de Putin sobre la coordinación entre Rusia y China que “se ha vuelto un pilar vital para disuadir los conflictos y salvaguardar la estabilidad estratégica global (https://bit.ly/4nCqQ0D)”. En mi reciente conferencia magistral en el Primer Congreso de Geopolítica en República Dominicana aduje la operabilidad de la “estabilidad estratégica tripolar (sumado de EU)” como sine qua non de la paz global.

Ya me he explayado lo suficiente sobre la visita de Trump a Xi antes, durante y después –(https://bit.ly/3Pu3yNQ); (https://bit.ly/4uhz0y4); (https://bit.ly/4dp4oTT)– cuando hoy ya nos encontramos de lleno con la visita de Putin el próximo 20 de mayo que, por cierto, fuera de Rusia, anuncié antes que nadie. Nada menos que el vicecanciller ruso Sergey Ryabkov comentó: “no debemos mover la estabilidad estratégica” y que “Sarmat hablaba por sí solo, por lo que no requiere de publicidad (https://bit.ly/3RgZDV4)”.

Sin tapujos, el ex presidente y hoy vice mandamás del relevante Consejo de Seguridad Nacional, Dmitry Medvedev, advirtió a los aventureros europeos de todos los tamaños (diminutos/medianos/grandes): “Felicitaciones a todos los “amigos” occidentales de Rusia por la exitosa prueba del sistema de misiles estratégicos Sarmat. ¡Ahora estamos todos mucho más cerca! (https://bit.ly/4wEblcI)”.

La directora del Centro de Política Mundial y Análisis Estratégico en el Instituto de China y Asia Contemporánea, Ekaterina Zaklyazminskaya (https://bit.ly/4wyj77V), comentó las 5 razones por las que Trump no pudo asegurar acuerdos firmados, ni llevarse la mano frente a Xi o realizar una declaración conjunta en su visita a China: “No había manera de negociar desde una posición de fuerza (¡mega-sic!) debido a que la visita del presidente ruso era esperada a la brevedad. Es difícil para EU encajonar a China y dictar sus términos ya que Rusia actúa como socio estratégico y como la retaguardia estratégica para China en varias (sic) situaciones geopolíticas y periodos de alta tensión (https://bit.ly/4uUa6UZ)”.

Como si lo anterior fuera poco, el legendario canciller de origen armenio Sergey Lavrov expuso que “Rusia no será atraída a ningún intento de triangulación por Estados Unidos para amarrar navajas entre Moscú y Beijing… Creo que el ex secretario de Estado Henry Kissinger argumentó en una ocasión que los lazos de Washington tanto con Beijing como con Moscú deberían ser más fuertes que los lazos de Beijing y Moscú entre sí. EU y las potencias coloniales han seguido durante mucho tiempo esta estrategia de divide y vencerás, que perdura hasta nuestros días en la política occidental… pero no es así como operamos nosotros, tampoco es cómo opera China (https://bit.ly/4duSwjc)”.

Trump no pudo fracturar la hoy indisoluble alianza estratégica del G-2 entre Moscú y Beijing. El letal misil Sarmat definió tanto el encuentro de Trump y Xi como la visita de Putin a China 5 días después.

http://alfredojalife.com

La Jornada

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