La alienación, un mal efectivo y silencioso

JAIROaLARCO

Autor: Jairo Alarcón Rodas

El derecho de rebelión es sagrado porque su ejercicio es indispensable para romper los obstáculos que se oponen al derecho de vivir. La rebeldía es la vida; la sumisión es la muerte.
Ricardo Flores Magón

A lo largo de la historia, ha existido una relación directa entre las estructuras de poder y la dominación que surge a partir del origen de la propiedad privada de los medios de producción, como acertadamente lo señaló Federico Engels, en donde un sector que acumula riqueza se siente con la potestad de someter a los que no la poseen para explotarlos.

Es a partir de la disolución de la comunidad primitiva, impulsada por el desarrollo de la división social del trabajo, la aparición del excedente de producción y la consolidación de la propiedad privada que se hace evidente el surgimiento de las clases sociales y el poder sobre el otro. Con ello se establece la relación de dominadores y dominados, explotadores y explotados.

Con relación a ello, Michel Foucault indicaba: El mayor triunfo de la dominación no es la violencia abierta, sino la obediencia voluntaria. Quien logra que los pobres defiendan intereses que no son suyos, conquista no solo sus cuerpos sino también sus almas. Y eso lo ha logrado la oligarquía dominante a través de intensas campañas de mentiras, de mensajes persuasivos, distractores y modelos educativos anacrónicos y, desde luego, con el previo estado de terror.  

De ahí, que lo que en un principio se logró a partir del uso de la fuerza, por parte de gentiles, clérigos, nobles, terratenientes, empresarios, como método de sometimiento y de quebrantar la resistencia del otro, del siervo, del campesino, del obrero, para su explotación y esclavitud, con el paso del tiempo se transformó, buscó otro mecanismo, otra forma de continuar con el control y el sometimiento de la población. Hechos que se han repetido durante el esclavismo, feudalismo y el capitalismo, perfeccionando en cada periodo, una forma más eficiente de dominación.

Fue así como los grupos de poder encontraron una forma más eficiente de someter al pueblo sin el empleo de la fuerza, un método efectivo y silencioso, como el empleado por los antiguos sofistas, expertos en el arte de la persuasión y la erística, en donde las palabras seductoras y las promesas religiosas resultaron ser implacables. Es por lo que las religiones son utilizadas como adormecedoras de conciencias, el opio de los pueblos decía Karl Marx.

De la alienación religiosa, que aún persiste en la actualidad, se ha migrado a la enajenación a través de las redes sociales y de los medios de información, en donde las mentiras, las noticias falsas, los chismes, la intromisión en la vida privada de aquellos a los que, quienes manejan los hilos del sistema, han convertido en celebridades, constituye su mejor pasatiempo. En donde la libertad para las personas se traduce en auto percibirse, a tener el derecho de manifestarse de las formas inimaginables, siempre y cuando no se atrevan a exigir mejores condiciones de vida. Así, son sometidos a mundos de ilusión y encanto.

Hace muchos siglos, el sofista Gorgias, maestro de la retórica, afirmaba: Porque la mayoría, por así decirlo, no se da cuenta de nada, sino que celebra las cosas que ésos pregonan. Y no se dan cuenta de lo que se les enseña, por estar al margen de lo que sucede, dado que se pierden en la serie de distractores, fantasías, aflicciones existenciales, por causa del sistema que no solo los engaña, sino también los agobia.

De ahí que, por medio de la persuasión y la alienación, procedieron al sometimiento y a la domesticación de las personas, con el objetivo de tomar el control de su voluntad, para su despersonalización y la supresión del poder de decisión de estas. Convirtiéndolas de esa forma, en seguidoras, reproductoras y defensoras de ideas ajenas a su condición social, a sus derechos esenciales, aceptándolas pasivamente, de forma acrítica e irreflexiva.

Sin duda, el control de los medios de comunicación y el sistema educativo de un país resulta ser vital para la difusión de mensajes, valores y criterios que refuercen el sistema imperante y la dominación silenciosa. De ahí que el ejercicio del poder sobre, requiere de un ente, de una persona que lo ejerza y de otro u otros que se sometan a éste, ambos deben tener características definidas que permitan que eso suceda. Autoritarismo por un lado y docilidad en el otro.

Psicológicamente, la persona es sometida a valores y criterios que al sistema le interesa inculcar, a partir del reconocimiento de sus debilidades y de exaltar sus emociones y destruir su potencial racional, lo que posibilita que su dominador se apropie de su voluntad. De ahí que, en el modelo educativo opresor, indica Paulo Freire, se busca adaptar a los individuos a la sociedad existente, anulando su pensamiento crítico y creatividad. Y todo aquel que no siga ese esquema de pensamiento es perseguido, expulsado, aniquilado.

En otras palabras, es necesario, que la formación educativa tienda a que el alumno sea tan solo reproductor de los contenidos que le interesen al pensamiento hegemónico, para que su proceder esté marcado por impulsos emotivos, valorativos, reduccionistas, prácticos, obedientes y no a través de juicios críticos y reflexivos, aquellos que le permita situarse con propiedad en el mundo, convertirlos en sujetos críticos.

Gramsci señalaba, la conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados orgánicos infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios. Y no solo son unos infiltrados, a ellos también se les suma los acomodados, los que no hacen nada por cambiar el estado de cosas en la educación a pesar de darse cuenta de los peligros que encierra ese tipo de enseñanza. Siendo esa las directrices, las que corrompen el modelo educativo, convirtiéndolo en un mecanismo de adiestramiento para los intereses y vigencia del sistema.

Es por lo que, para el sector hegemónico, le es imprescindible tomar el control del sistema educativo, sobre todo del modelo y planes educativos. Y así, por ejemplo, al modelo educativo que impulsa y sostiene el capitalismo le disgusta que, a través de las enseñanzas y el aprendizaje, los estudiantes se conviertan en sujetos críticos, por el contrario, pretende que la educación sea un mecanismo esclavizante, en donde la formación técnica aniquila toda visión crítica que la persona puede adquirir en defensa de sus derechos inalienables y de su dignidad.

Con relación a la alienación, György Lukács hace referencia a la reificación, señalando que es un proceso que condiciona el entendimiento y asimilación de los límites y capacidades materiales que tienen los sujetos para reconocer en la inmediaticidad los efectos prácticos de la estructura reificada en la consciencia, limitando su entendimiento a una comprensión inmediata y no crítica. De modo que las condiciones materiales a las que se somete a las personas, con el régimen de explotación e inseguridad, los obliga a pensar solo en lo que sucede en el momento.

La reificación condiciona la conciencia, fragmentando la visión de la totalidad social y convirtiendo tanto al trabajador como a la naturaleza en meros objetos intercambiables. Eso es para el capitalista un trabajador, un objeto prescindible, desechable, intercambiable, al que puede explotar en su momento y luego prescindir de sus servicios.

Así como en el totalitarismo, decía Hanan Arendt, el objetivo de la educación nunca ha sido inculcar convicciones, sino destruir la capacidad de formarlas, en el capitalismo resulta ser lo mismo, convirtiendo a las personas en esclavos del capital. Y así, continúa Arendt, erosionando la capacidad de las personas para pensar independiente y crítica, las hace más susceptibles a la manipulación como lo es actualmente en gran parte del mundo.

Y así, al sistema le interesa que se formen obreros, operarios, personas obedientes para convertirlas en partes del engranaje del sistema, robot sin autonomía, individuos que no cuestionen el vigente estado de cosas, que simplemente produzcan para agrandar más la riqueza y poder de la oligarquía.

La alienación rinde frutos en un ambiente en el que la pobreza y la ignorancia se conjugan para debilitar el potencial de las personas, en este caso, se arraiga a la condición social impuesta por los sistemas económicos, a los que no le interesa que la población desarrolle el pensamiento crítico, que obtengan un pensamiento autónomo.

No obstante, la Ignorancia tiene un doble origen. El primero por imposición, ya mencionado, se establece a partir de la condición adversa a la que se somete a las personas, al ser relegados a la miseria y falta de oportunidades para su desarrollo. La segunda, es la ignorancia por decisión y testarudez, que se traduce en imbecilidad, siendo esta última, quizás, la más peligrosa, pues por más argumentos que se le presenten a estas personas se niegan a cambiar su esquema de pensamiento aun estando equivocados.

Hay personas que pierden su potencial racional, su actitud reflexiva y crítica, a causa de la falta de oportunidades para su desarrollo cognitivo. Son muchos los países en donde las oportunidades de una educación digna están ausentes para muchas personas. Y así, gran parte de los habitantes de los países en vías de desarrollo apenas pueden solventar sus necesidades esenciales, por lo que su formación académica se convierte en un sueño inalcanzable. Otros, en cambio, el modelo educativo los deforma, los convierte en reproductores de ideas ajenas a su condición y desarrollo, los enajena.

En sociedades en las que prevalecen las desigualdades de oportunidades, en las que la pobreza limita la posibilidad del acceso al saber, al desarrollo cognitivo, en las que un sector privilegiado y perverso asume el control y criterio de lo que se debe enseñar, aprender y pensar, la democracia constituye una utopía. De esa forma, la alienación se convierte en la herramienta esencial de aquellos sectores que basan en la ignorancia de los pueblos su condición de privilegio, poder y dominación.

Es así como la alienación más efectiva es aquella que convierte al individuo en defensor de sus verdugos y explotadores, la que se logra en el momento que la persona pierde su dignidad, debido al temor y a la esperanza de lograr algún día poder lograr los privilegios que goza su explotador. Pero como dice John Holloway, la alienación es la producción de seres humanos que están dañados, mutilados, privados de su humanidad. Condición a la que se les ha reducido en un sistema en donde lo más importante es el lucro y la riqueza.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de salir de la caverna de la ignorancia y de la alienación, pero para ello hay que impulsar el pensamiento crítico, un cambio radical en las estructuras de poder, fortaleciendo la voluntad para lograr lo que se cree imposible. No solo se trata de pensar en soluciones para el mundo, sino también impulsar su transformación.

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