Cuarto 7: 17 músicos, un mismo sentimiento y una noche para recordar

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Un tributo a Luis Miguel que celebra el talento, la amistad y el compromiso de la juventud universitaria guatemalteca

Por: Omar Marroquín Pacheco

El pasado 10 de octubre de 2026, tuvimos la oportunidad de disfrutar de una noche
verdaderamente especial: el tributo a Luis Miguel presentado por el proyecto musical Cuarto 7,
una propuesta que va mucho más allá de interpretar canciones. Es una demostración de
talento, disciplina, amistad y amor por la música, protagonizada por 17 jóvenes músicos
extraordinarios que representan a casi todas las universidades de Guatemala.

Lo que hace especialmente interesante a Cuarto 7 no es únicamente la calidad musical de sus
integrantes, sino su capacidad para reunir a jóvenes provenientes de diferentes espacios
universitarios y transformar sus talentos individuales en una expresión colectiva.

Cada uno aporta su formación, sensibilidad y personalidad, pero al subir al escenario parecen
compartir un mismo lenguaje. La armonía que producen no se escucha solamente en los
instrumentos y las voces; también se percibe en la complicidad, el respeto y el cariño que
existen entre ellos.

En un país donde tantas veces resulta difícil articular esfuerzos y construir proyectos colectivos,
encontrar a 17 jóvenes que logran complementarse de esta manera constituye una experiencia
inspiradora.

Nos recuerda que las diferencias no tienen por qué separarnos y que, cuando existe una
pasión compartida, es posible construir algo que trascienda las individualidades.

Sebastián y una herencia que continúa sonando

Entre los integrantes de Cuarto 7, ocupa un lugar especial Sebastián, primera guitarra del
grupo, cuyo talento nos conecta con una hermosa historia familiar. Su pasión por la música
tiene un referente entrañable en su abuelo materno, un gran músico que formó parte del
reconocido grupo Caballo Loco.

Hay herencias que no se transmiten únicamente mediante palabras, fotografías o recuerdos
familiares. También se transmiten a través de una guitarra, de una melodía que permanece en
la memoria y de esa sensibilidad especial que lleva a una persona a encontrar en la música
una forma de expresión. En Sebastián, esa conexión con sus raíces musicales parece
encontrar una nueva voz y una nueva generación.

Con Bitty, mi esposa, tenemos la dicha de ser amigos de los padres de Sebastián. Por eso,
presenciar este proyecto tiene para nosotros una connotación que va más allá del disfrute
artístico: es también la satisfacción de ver a un joven desarrollar sus capacidades, perseguir
sus sueños y compartirlos con otros muchachos que han encontrado en la música un propósito
común.

Detrás de cada joven, una familia que cree en sus sueños

Una de las dimensiones más hermosas de esta experiencia es el acompañamiento familiar.
Detrás de un proyecto musical de esta naturaleza hay horas de ensayo, compromisos
académicos, organización, desplazamientos y sacrificios que muchas veces no se ven desde el
público.

En ese contexto, merece un reconocimiento especial el apoyo de Luis y Odette, padres de
Sebastián, quienes han asumido con entusiasmo y generosidad la coordinación y el respaldo
del proyecto. Junto con su bella hija, acompañan a su hijo en esta aventura artística y, de
alguna manera, han extendido su cariño a los otros 16 jóvenes que integran esta gran familia
musical.

Resulta conmovedor observar cómo el respaldo de unos padres puede convertirse en una
oportunidad para muchos otros jóvenes. Su compromiso no se limita a apoyar el sueño de
Sebastián, sino que contribuye a que 17 muchachos encuentren un espacio para crecer,
compartir, aprender y demostrar de lo que son capaces cuando cuentan con personas que
creen en ellos.

Luis y Odette merecen nuestro reconocimiento por esa entrega, por la coordinación realizada y
por comprender que apoyar a los hijos también significa brindarles oportunidades para
construir, junto con otros, experiencias que les permitan desarrollarse como personas y como
artistas.

Café Escenario: el espacio y el equipo que hacen posible la experiencia
El tributo contó con el auspicio de Café Escenario, gracias al apoyo de nuestro amigo
Humberto Borrayo, cuya participación contribuyó a hacer posible esta presentación.
También fue evidente el trabajo de un equipo de producción y apoyo de gran nivel. Una
presentación musical bien lograda no depende exclusivamente de quienes aparecen bajo las
luces; requiere coordinación, planificación, atención a los detalles y un equipo comprometido
con que cada elemento funcione adecuadamente.
La organización que acompañó el espectáculo estuvo a la altura del talento de los músicos.
Esa suma de esfuerzos permitió disfrutar de una velada en la que la calidad artística y el
trabajo detrás del escenario se complementaron para ofrecer una experiencia memorable.
La juventud que construye Guatemala desde el arte
En ocasiones, cuando hablamos del futuro de Guatemala, concentramos nuestra atención en
los desafíos económicos, sociales, educativos y políticos. Sin embargo, también debemos
volver la mirada hacia esos espacios donde nuestra juventud construye ciudadanía, desarrolla
capacidades y aprende a trabajar con otros.
Cuarto 7 representa precisamente una de esas experiencias que vale la pena reconocer y
apoyar. Son jóvenes que, además de sus responsabilidades universitarias y profesionales,
encuentran tiempo para cultivar una disciplina artística, compartir sus conocimientos y contribuir
a la vida cultural del país.
Su ejemplo demuestra que la formación universitaria no se limita a las aulas ni a la obtención
de un título. También se expresa en la sensibilidad, la creatividad, la constancia, la convivencia
y la capacidad de poner el talento individual al servicio de un proyecto colectivo.
Que músicos vinculados a distintas universidades guatemaltecas se reúnan alrededor de una
misma pasión constituye, además, una oportunidad para fortalecer los vínculos entre
comunidades académicas que comparten un país y un futuro.
Necesitamos más iniciativas como esta: espacios donde el talento encuentre oportunidades,
donde las familias sean aliadas de los sueños de sus hijos y donde las empresas y los
promotores culturales comprendan que apoyar el arte es también invertir en el desarrollo
humano de Guatemala.
Una noche que deja algo más que canciones
El tributo a Luis Miguel presentado por Cuarto 7 nos dejó el recuerdo de una noche musical
especial, así como una reflexión sobre aquello que hace posibles los proyectos
verdaderamente significativos: el talento, la disciplina, la amistad, el apoyo familiar y la voluntad
de trabajar en equipo.
A Sebastián y a sus 16 compañeros, nuestro reconocimiento por demostrar que los sueños
pueden tomar forma cuando se acompañan de esfuerzo y compromiso. A Humberto Borrayo y
a Café Escenario, nuestro agradecimiento por abrir espacio a esta propuesta. Y a Luis y
Odette, una felicitación muy especial por apoyar a su hijo y extender su cariño a esos otros 16
jóvenes que, en esta aventura, también se han convertido en parte de su familia.
Con Bitty compartimos la alegría de haber sido testigos de esta experiencia. Nos queda la
satisfacción de comprobar que hay una juventud estudiosa, talentosa y comprometida que,
desde sus propias trincheras, está aportando al arte, a la convivencia y al desarrollo de nuestra
querida Guatemala.
Porque, al final, la verdadera trascendencia de Cuarto 7 no está solamente en las canciones
que interpreta, sino en lo que representa: 17 jóvenes, distintas trayectorias universitarias y
un mismo propósito, unidos por la música y acompañados por quienes creen en ellos.
Y cuando el talento se encuentra con la amistad, el respaldo familiar y las oportunidades, la
música deja de ser solamente un espectáculo para convertirse en una razón más para creer en
Guatemala.
¡Larga vida a Cuarto 7 y que nunca les falten escenarios para compartir su talento!

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