Crónicas del Mundial United 2026: No llores por mi Argentina (que casi lloran de verdad)
De la angustia a la euforia (o al revés, según se mire)
En la previa, se hablaba más del camino expedito que Argentina tenía para llegar a la final. Se hacían apuestas en función de los goles que encajaría Messi para consolidar su historia. Nadie daba un centavo por Cabo Verde. ¿Cómo iba a competir un equipo de un archipiélago perdido en el Atlántico contra la campeona del mundo? Pues bien, el fútbol, es ese deporte que se empeña en recordarnos que los pronósticos valen menos que un papel higiénico usado, se encargó de poner todo patas arriba y nos regaló un partido de locos.
Y lo que parecía un paseo normal entre la campeona del mundo y un equipo debutante en estas justas deportivas se convirtió en un apuro monumental. Cabo Verde estuvo a punto de eliminar a la Argentina de Messi. Scaloni lo supo desde antes, fue el único que habló de tener cuidado con los tiburones azules, lo intuyó durante el partido y lo vivió en los minutos finales de la segunda prórroga. Cuando se dio el gol de Romero, ni siquiera lo celebró. Porque el técnico, como buen argentino, sabe que el fútbol es un deporte de nervios, no de certezas.
Fue hasta después del pitido final que Scaloni y todo el entorno de la selección descargaron sus emociones. Messi lo dijo claro: «Nadie te regala nada». Quizás refiriéndose a la previa, en donde todo el mundo hablaba que la FIFA había confeccionado esta fase para que Argentina pasara fácil. Pero nada es fácil en el fútbol. Y menos cuando tienes enfrente a un equipo que no sabe que es inferior.
El partido: 120 minutos de sufrimiento y un milagro con nombre propio
Durante los 120 minutos que duró el partido, además de sufrimiento, hubo impotencia, inconsistencias en la defensa, la intrascendencia de un mediocampo rompedor pero poco creativo y una delantera sin ideas, al pelotazo, esperando el milagro que Messi lleva consigo. Porque Argentina, como siempre, depende de Messi. Y Messi, como siempre, aparece cuando todo parece perdido, pero en este caso no, el sufrimiento fue precisamente porque después del primer gol, Messi fue incapaz de superar al portero – héroe de Cabo Verde.
En la primera etapa, previo a la pausa FIFA —ese invento que la FIFA disfraza de hidratación pero que en realidad es un corte publicitario—, Cabo Verde tuvo más la pelota que la selección argentina. Pero después de la pausa, surgió el goleador del torneo y con un manejo fenomenal del tiempo y el espacio, anotó el gol albiceleste. Messi, el eterno Messi, el que siempre está ahí cuando Argentina se tambalea.
Jugando así, surgen las dudas de un bicampeonato. Claro que no. La prensa y los jugadores argentinos creen que lo hicieron bien, que se repusieron a la adversidad, que corrieron con nadie, que al final lo que cuenta es el resultado. Pero jugando así, por poco y nada quedan afuera del torneo. Jugando así, se les vio cansados, superados y maniatados en todas las líneas. Por eso Scaloni resaltó la garra, la entrega y también el individualismo del que hace gala este equipo. Sobre todo, con la Messi-dependencia. Pero, la escaloneta ya no da para mucho más.
Cabo Verde: el miedo que generó a la campeona del mundo
Cuando Cabo Verde se animó, saltaron todas las alarmas. Y así llegó el estupendo gol de Cabral. De nuevo en Argentina afloró el miedo a ser eliminados. La angustia de las gradas se contagió hasta al cuerpo técnico. Ese ambiente que bajaba de las gradas era un fiel reflejo de lo que se observaba en el campo de juego. Cabo Verde controlaba el partido, tenía la intención de ganar y la alegría de una de las aficiones más ruidosas del mundo se apagó. La agonía y el miedo a verse eliminados impregnaba a los jugadores.
Y entonces vino el milagro.
Fue un partido de locos. Pero al final, un partido que demostró que las distancias en el fútbol ya no existen, que más allá de las individualidades, existe un planteamiento táctico de los entrenadores que puede definir el rumbo del partido. Y cuando se puede, se logra. Los sueños de Cabo Verde, aunque quedaron frustrados, resuenan en todo el mundo como una realidad fantástica y maravillosa. Cosas que solo este bendito fútbol nos puede dar.
Vozinha: el portero que se ganó el corazón de Argentina
«Mejor de lo que fue esto no podría ser», dijo Vozinha, el portero de los Tiburones Azules. Hizo honor a su equipo y se ganó el corazón de todos los hinchas del mundo, incluyendo a la prensa argentina y a sus fanáticos más representativos. Le paraba todo a Messi, llegó a decir el corresponsal de Olé. Y no era mentira. Vozinha, con sus 40 años, se convirtió en una muralla. Y lo hizo sin necesidad de tecnología, sin VAR, sin sensores. Solo con sus manos y su instinto.
López Cabral, el anotador del gol, hizo una celebración poco habitual, pero muy emotiva. Se fue a la grada y buscó a la novia o esposa —lo cierto es que no la encontraba, y la seguridad le impedía continuar buscándola. Hasta después de unos instantes, una chica apareció y se fundieron en un abrazo mundial. Todo era propio del escenario, del torneo y del gol inolvidable que acababa de marcar. El festejo no fue insólito, sino histórico. Por el tipo de gol y por lo que eso representaba.
El entrenador Bubista destacó el orgullo y la identidad después de la histórica despedida de la Copa Mundial de Cabo Verde:
«Creo que hemos hecho un digno papel para nuestro país. Jugamos con el campeón del mundo, empatamos dos veces y pasamos el tiempo extra».
Colombia sí se pudo
A la alegría de los paisas, debemos agregar que Colombia juega buen fútbol. En un partido cerrado, con mucho roce, pero con juego de ida y vuelta, Colombia superó por la mínima a Ghana y se clasificó para cuartos de final. Ahora enfrentará a Suiza para buscar obtener un lugar entre los ocho mejores equipos del mundo. Colombia, el equipo que nunca termina de convencer pero siempre termina avanzando.
Néstor Lorenzo no está loco, pero sigue soñando con la utopía. Fue siempre el escudero fiel de José Pekerman. Estuvo con él como asistente tanto en Argentina como en Colombia. Solo hasta 2021, Néstor empezó su camino como DT, en Colombia, llegó esta vez para dirigir la selección y fue subcampeón de América.
Australia fue eliminado con justicia
Australia fue incapaz de meter un gol para clasificar. No pudo en los 90 minutos del encuentro, ni en los treinta de prórroga, dado que el gol del empate fue un autogol del egipcio Mohamed Hany, que se convirtió en hombre récord de la FIFA, anotó contra Bélgica y ahora contra Australia.
El partido tuvo que resolverse en los penales, porque ni en la prórroga se logró que anotaran. Así que el entrenador de Australia, Tony Popovic, envió al portero suplente Mathew Ryan para atajar los penales. Pero no pudo atajar ninguno. Que chiste. Mientras que el equipo canguro falló dos de los cuatro penaltis que lanzó. Por eso merecen regresar a su tierra, isla o continente. Habrá que decirles que el fútbol se trata de meter goles. Pero bueno, al menos tienen canguros.

Histórico: Egipto y Palestina
Lo más reseñable del partido Egipto-Australia lo dio el entrenador Hossam Hassan, seleccionador de Egipto, quien además de hacer historia con la clasificación para octavos en el Mundial, le dedicó la victoria al pueblo de Palestina. Antes del partido, había tenido un altercado con un policía por violencia del oficial hacia un niño que quería una fotografía de los jugadores. Pues al finalizar el encuentro, el entrenador tuvo un gesto de solidaridad con Palestina. Y entre los escombros dejados en Gaza por el genocidio israelí, los palestinos celebraron el triunfo de Egipto como propio. El fútbol, a veces, es más que fútbol.
Senegal: el escándalo que no cesa
En Senegal no cesan los escándalos. La eliminación se ha convertido en un infierno. Pape Gueye de renunció a la selección nacional. Previamente hubo fiestas privadas sin permiso, botellas de alcohol, gastos extravagantes e invitados que nada tenían que ver con la concentración. Y por si todo esto fuera poco, Pape Thiaw no tenía contrato. Situación surrealista. Lo peor, los funcionarios de la federación invitaron a desempleados emprendedores, (perdón, creadores de contenido) para celebrar con alcohol, regalos caros y gastos de lo más extravagantes. Sport News Africa, dijo que el personal del hotel se llegó a quejar en incontables ocasiones del ruido generado por estos trabajadores de contenidos.
Alemania sin perder tiempo: Klopp ya habla con la Mannschaft
«Estoy hablando con la Mannschaft», dijo Klopp. El entrenador alemán admitió que ya está en conversaciones con la federación para convertirse en sucesor de Nagelsmann. Porque Alemania, como buen equipo europeo, no pierde tiempo en despedidas. Cuando un entrenador fracasa, ya están buscando al siguiente. El fútbol moderno, señores, es un juego de sillas musicales.
Tecnología FIFA: el robo del siglo
Solo alguien sin conocimientos técnicos puede creer que un sensor inalámbrico metido dentro de una pelota —que es pateada durante horas con una tasa de muestreo pésima— es capaz de detectar un pelo en su superficie en milisegundos, pero mágicamente inmune a la onda de presión si alguien la falla por un milímetro… todo transmitido por el aire en tiempo real a cientos de metros. Pues eso y más está sucediendo en este copa. Las pelotas usadas llevan un acelerómetro. Capta vibraciones y cambios de presión de todo lo que esté cerca, hasta un insecto, jjajaja si pues.
Pero son los árbitros del VAR, esos que se emborrachan de poder, los que deciden qué pico cuenta como «toque». Y si el microchip marcó el «toque de cabeza» del croata… ¿por qué en la gráfica no aparece después el impacto clarísimo contra el defensor portugués? Es esto tecnología de punta o solo es la punta del iceberg.
La FIFA, como siempre, se lava las manos. Infantino, como siempre, viaja en avión privado. Y el VAR, como siempre, decide quién sigue y quién no. El fútbol moderno, señores, es un negocio. Y en los negocios, la tecnología es solo una excusa para justificar los intereses del poder.
Cierre: el fútbol como espejo de la hipocresía
Argentina sobrevivió. Cabo Verde casi la elimina. Colombia avanzó. Australia se fue. Egipto hizo historia. Y Senegal, bueno, Senegal hizo escándalo.
El fútbol, como siempre, sigue su curso. Pero mientras Infantino viaje en avión privado, los árbitros se inventen penales y la FIFA utilice la tecnología para decidir quién sigue y quién no, el fútbol dejará de ser el deporte de los pobres, de acuerdo con Bielsa, pero este ya no está para defender está tesis. Lo cierto es que con el precio de las entradas, este mundial y en general el fútbol es el deporte de los ricos. Y nosotros, como siempre, mirando desde la tribuna. O desde el bar. O con la piratería. Y nosotros como tenemos un enviado especial, que aun el ICE no detecta, estamos atentos a todo lo que suceda en este Mundial. Pero siempre mirando.
Nota final: Esta crónica es una mirada irónica al Mundial, sus contradicciones y sus miserias. Si el fútbol es el espejo de la sociedad, este Mundial refleja un mundo donde el dinero, el poder y la hipocresía deciden el juego. Y los sueños, como los balones, a veces entran, a veces no. Pero siempre hay alguien dispuesto a cobrar por el espectáculo. Y, en el caso del VAR, alguien dispuesto a decidir quién se queda y quién se va. Cosa que afortunadamente no sucedió en el partido de Argentina, pues vista las cosas los jugadores argentinos pidieron consultar al VAR por dos supuestas manos dentro del área y el árbitro de buen criterio, no se las concedió. Bien hecho.
