Crónicas del Mundial United 2026: Nada de mala suerte
Nada de mala suerte: Alemania y Países Bajos eliminados con suerte.
(O cómo los favoritos se van a casa por no practicar lo más básico del fútbol, meter penaltis)
La suerte no existe, pero el entrenador que no practica penales… tampoco debería seguir
En este Mundial no existe la mala suerte. Se supone que todos los equipos que llegan a la fase de eliminación directa saben que cada partido es una final. Así que, como entrenador, debes tomar en cuenta que los partidos se deben disputar con la mayor intensidad posible. Y, sobre todo, debes practicar los lanzamientos de penaltis. Porque un entrenador que no los practica no sirve para nada.
Eso le acaba de suceder a Países Bajos y Alemania. Ambos fallaron los tiros desde los doce pasos. Lo hicieron con tiros erróneos, no por méritos de los arqueros —que algo de eso también—, pero fueron tan malos los lanzamientos que demostró que, al final, algunos entrenadores improvisan en el momento más crucial. Es como llegar a un examen final sin haber abierto el libro.
Marruecos y Paraguay, por su parte, hicieron más méritos para ganar a lo largo de los 90 minutos y el alargue. En el caso de Países Bajos, merecieron mejor suerte. Pero aquí la suerte no cuenta. O lo das todo, o mejor empacas y te vas a casa. Y si encima no practicas penales, mejor ni te molestes en viajar.
Brasil: ¿suerte o individualidad?
Alguien podría decir que Brasil, por ejemplo, sí tuvo buena suerte. Pero no. El juego contra Japón confirmó que la suerte no cuenta. Los sudamericanos tuvieron una oportunidad de gol y 15 minutos de buen fútbol durante todo el partido, y eso les bastó. ¿Es eso suerte? No. Pero tampoco es producto de Ancelotti. Más bien se generó desde las individualidades. Vinicius, Martinelli y compañía resolvieron lo que el equipo no pudo. Así que no, Brasil no tuvo suerte. Brasil tuvo a Vinicius. Y eso, en el fútbol moderno, vale más que cualquier plan táctico.
El portero holandés y la pija garrafal (o el error que no tiene nombre)
Bueno, aceptemos que el portero holandés, tan bueno en los noventa minutos, tuvo una pija garrafal. Ya había atajado el tiro, pero sus pies le jugaron mal y él introdujo la pelota en la portería. Eso, sí se puede considerar como mala suerte. O mala coordinación. O falta de práctica de penales. O todo lo anterior.
Pero como dijo algún sabio: «El fútbol es un deporte de errores. El que comete menos, gana.» Y Países Bajos cometió el error más caro de su historia reciente.
Marruecos: la amistad no necesita traducción
Esto dijo el entrenador de Marruecos, Mohamed Ouahbi: «La próxima Copa del Mundo se juega en Marruecos. El pueblo marroquí le devolverá a los fans mexicanos lo que nos dieron hoy», con respecto al apoyo que recibió su selección ante Países Bajos.
¡Gracias, México! La amistad no necesita traducción. Y los marroquíes lo saben. Mientras otros equipos se quejan de los árbitros, el VAR y la mala suerte, Marruecos agradece y sigue adelante. Esa es la diferencia entre un equipo que cree y uno que solo especula.
Irán: Tijuana, el VAR y la política
Los iraníes, por su parte, también agradecieron. A su manera.
«Recibimos diferentes tipos de injusticias y conductas antideportivas, pero debido a nuestra estancia aquí en Tijuana, este Mundial hará historia en Irán. Esperamos que haya una muy buena relación bilateral especialmente con Tijuana», expresaron desde el corazón.
Irán se va, pero no sin antes recordarnos que el fútbol y la política son primos hermanos. Y que, en Estados Unidos, las visas son más difíciles de conseguir que un gol de chilena.
Corea del Sur: el fútbol coreano está muerto (y los jugadores también, de la vergüenza)
Así fueron recibidos los jugadores de la selección de Corea del Sur a su arribo a Seúl, luego de ser eliminados de la Copa del Mundo.
«El fútbol coreano está muerto», dijeron los titulares. Y los jugadores, con la cabeza gacha, tuvieron que aceptarlo.
Joshua Kimmich: clasista o sincero (o ambas)
JOSHUA KIMMICH: «Tuvimos muchos problemas contra equipos que no son de clase mundial. Eso es un hecho. No jugamos bien ninguno de los tres partidos. Merecíamos ser eliminados.»
Kimmich, el alemán que dice lo que piensa. No es clasista. Es sincero. O quizás es ambas cosas. Pero al menos tiene el valor de reconocer que su equipo fue una decepción.
Orlando «Chil» Chil: de delantero a héroe (y de la pobreza a la gloria)
Orlando «Chil» Chil, guardameta paraguayo, comenzó su carrera como delantero. Pero debido a su altura de 199 cm, su entrenador le dijo: «O juegas de portero o te sientas en el banquillo de los suplentes.»
En 2022, Orlando se vio obligado a vender su ropa, zapatos, camisetas y todo lo que tenía para mantener a su familia debido a la enfermedad de su hijo recién nacido. El sufrimiento financiero de Chil llegó al punto de donar la camiseta con la que participó en la Copa América Sub-20 en 2019 para ayudar a su hijo.
Hasta 2024, es decir, hace dos años, Orlando Chil solo había disputado dos partidos en su carrera con su club San Lorenzo paraguayo. Hoy, es el héroe de una nación. La historia de Chil es la prueba de que, a veces, la vida es más increíble que el fútbol. Y que, para ser portero, no basta con tener altura: hay que tener altura moral.
Ecuador llega tarde (pero sin excusa)
Ecuador llegó a Ciudad de México con retraso, pero sin excusa. Así lo dijo su entrenador, destacando la gran responsabilidad que tienen al enfrentar al anfitrión. El fútbol, como la vida, no perdona los retrasos. A menos que seas Brasil y tengas a Vinicius.
Pochettino, el lambiscón de Trump
Ahora que Irán ha marchado de esta Copa del Mundo, el equipo de Estados Unidos tiene su próximo compromiso contra Bosnia y Herzegovina. El país que surgió después del ataque de Estados Unidos contra Yugoslavia.
Los aficionados de Bosnia y Herzegovina, durante sus tres partidos previos, han hinchado por su selección y también por Palestina. Han sido una de las aficiones más identificadas con la causa palestina, coreando consignas reivindicativas y exhibiendo banderas palestinas en las gradas.
Así que el tío Sam —el abuelo Trump— está deseando que sean eliminados cuanto antes. Si no se puede deportivamente hablando, habrá que emplear el bar de la cuadra para que suceda algo como lo que se hizo contra Irán.
Mauricio Pochettino, el entrenador argentino admirador de Milei y acérrimo seguidor de Trump, hará todo lo posible por ganar. Porque en el fútbol, como en la política, los amigos se demuestran en la cancha.
El secretario de Seguridad Nacional: bailando de alegría
El secretario de Seguridad Nacional de EE.UU. afirmó que «bailó de alegría» después de que el equipo iraní fuera eliminado de la Copa del Mundo. No sabemos cómo pondrían a bailar al seleccionado gringo si quedan eliminados por Bosnia y Herzegovina.
Pero bueno, mientras tanto, el secretario sigue bailando. Y los iraníes, en Tijuana, esperando que alguien les devuelva la visa.
Cierre: el fútbol como espejo de la hipocresía
Este Mundial nos está dejando claro que el fútbol es un espejo del mundo. Los que no practican penales, se van a casa. Los que dependen de individualidades, pasan. Los que agradecen, avanzan. Los que se quejan, empacan. Y los que bailan de alegría por la eliminación de otros, tarde o temprano, también tendrán que bailar la derrota.
Marruecos, Paraguay y Ecuador nos recuerdan que el fútbol no se trata solo de dinero o de historia. Se trata de creer, de practicar y, sobre todo, de no confiar en la suerte.
Nota final: Esta crónica es una mirada irónica al Mundial, sus contradicciones y sus miserias. Si el fútbol es el espejo de la sociedad, este Mundial refleja un mundo donde el dinero, el poder y la hipocresía deciden el juego. Y los sueños, como los balones, a veces entran, a veces no. Pero siempre hay alguien dispuesto a cobrar por el espectáculo. Y alguien más, dispuesto a bailar sobre las cenizas de los eliminados.
