Crónicas del Mundial United 2026: Messi histórico y la garra charrúa del desencanto

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El grande, Lionel Messi

Lionel Messi acaba de convertirse en el máximo goleador de la Copa del Mundo.

Messi 5 – Argentina 0 (o cómo disimular que un equipo que cojea)

De nuevo, la Messi-dependencia apareció en un partido peleado contra Austria. Dos goles del rosarino para consolidar la clasificación argentina y sumar cinco goles en dos partidos.  Estos a pesar que los argentinos quieren disimular esto, resaltado en trabajo en equipo, así Página12 tituló,   Apareció el equipo para que Messi sea feliz

El 10 argentino ya lleva cinco tantos en lo que va del torneo. El resto del equipo, en cambio, parece estar de vacaciones pagadas por la AFA.

El partido fue más de lo mismo: un equipo argentino marrullero, golpeando de forma reiterativa, incapaz del juego limpio bajo la complicidad del árbitro egipcio. Enfrente, una débil selección de Austria que hizo lo que pudo y puso en aprietos a la defensa argentina, pero nunca inquietó a Dibu Martínez.

El final del partido dejó la clara imagen de todo el juego: Austria tomó posesión de la pelota, pero no pudo llegar con claridad. Argentina retrocedió, cedió el terreno y enfrentó el vendaval con despejes que permitieron el contraataque del último gol de Messi. Al proteger la ventaja inicial, se logró en un contragolpe el segundo gol del 10.

El problema no es nuevo: sin Messi, este equipo es de mitad de tabla. Con Messi, puede ganar un Mundial. Pero si el rosarino se lesiona o tiene un mal día, Argentina se queda sin plan B. Y el plan B, por ahora, es rezar.


Titulares de la prensa argentina (para reír o llorar)

Lo que podría una selección de titulares de prensa, es más bien el reflejo imaginario de los elogios para Messi y al resto del equipo. Aquí una selección imaginaria de lo más jugoso:

  • «Messi es eterno. Y el resto, también… pero de otra forma.»
  • «Dos goles, cinco en el torneo. Messi ya es historia. El equipo, en cambio, aún busca su identidad.»
  • «Messi salva a Argentina. El resto, como siempre, mirando.»
  • «Messi no se cansa. El equipo, sí. Y se nota.»
  • «Sin Messi, esto es otro partido. Con Messi, es otra historia.»

Uruguay a punto de autoeliminarse (y el mate se enfría)

Así titula el diario La Hora Deportiva respecto al partido que disputó Uruguay contra Cabo Verde. Y según esto, los culpables son el entrenador Marcelo Bielsa y los jugadores. «El entrenador no encontró un rendimiento acorde a sus conocimientos y a su trabajo», y los jugadores deben jugar más, es «de extrema responsabilidad de los jugadores».

Bielsa piensa una cosa. Los jugadores hacen otra. Las palabras del entrenador en la conferencia de prensa reflejan esa dualidad contradictoria existente en el equipo uruguayo: «En el cierre pudimos ganarlo, pero también perderlo. Me parece que quedó claro que Uruguay es un mejor equipo que Cabo Verde, pero eso hay que demostrarlo», comentó.

Fueron ocho minutos de desenfreno. El equipo celeste pasó de la desesperación por estar abajo en el marcador a concretar dos goles al final del primer tiempo, y luego, en lugar de atacar y ampliar la ventaja, se dedicó a defender. Y lo hizo tan mal que permitió el empate. De la euforia inicial se pasó a la desesperación, al desenfreno, al goce del segundo gol y al descalabro defensivo del empate. Ahora la presión es mayor y tendrá que sobreponerse para enfrentar a España, el próximo rival.

Y así fue: los jugadores uruguayos solo les queda la garra. Pero ya perdieron hasta la vergüenza. Los goles de Cabo Verde fueron una secuencia de errores defensivos charrúas. Más allá de las responsabilidades individuales de los jugadores uruguayos, está la entrega y el coraje que Cabo Verde mostró.

«En primer lugar, quiero felicitar al equipo y a toda nuestra gente, por el partido que hicimos con corazón. Terminamos el partido con muchas dificultades y muchos jugadores cansados, pero nuestro equipo siempre fue valiente y buscó ganar el partido» — afirmó el entrenador caboverdiano, conocido como Bubista.


Titulares de la prensa uruguaya (el mate amargo)

La prensa uruguaya no se anduvo con vueltas. La decepción es palpable:

  • El País: «Uruguay empata y complica su clasificación. El equipo celeste sigue sin encontrar su rumbo.»
  • La Hora Deportiva: «Uruguay a punto de autoeliminarse. Bielsa y los jugadores, señalados.»
  • Ovación Digital: «Cabo Verde le bailó al ritmo de la garra charrúa. Uruguay, en crisis.»
  • Tenfield: «Uruguay se queda sin respuestas. Cabo Verde le mostró el espejo.»
  • Futbol.uy: «La Celeste se desinfla. Cabo Verde, un rival pequeño con un corazón enorme.»

Cabo Verde: la isla que se hundió de alegría

Siempre se habla de la manera de vivir el fútbol de los argentinos, con sus cantos, sus celebraciones y su apoyo a su selección. Pero lo lindo de este bendito deporte es la manifestación que cada sociedad brinda a la hora de celebrar a su equipo nacional. Cabo Verde, tras el empate 2-2 con Uruguay, se desbordó. La alegría de sus aficionados fue tal que la isla se hundió algunos centímetros más en el corazón de todos los caboverdianos. El fútbol, a veces, es el único consuelo de los pequeños contra los grandes.


Japón: la eficiencia que no necesita explicaciones

Japón gana de forma arrolladora, pero la prensa habla del comportamiento de sus aficionados. Es que no hay como ese contraste que se manifiesta en las canchas con los recogebasura japoneses. El equipo nipon está listo para grandes hazañas. Metió 4 goles frente a Túnez, que prácticamente se despide de la Copa del Mundo. En este grupo, Japón y Países Bajos deberán disputar el primero y segundo puesto. No hay de otra.

El gran contaminador: Infantino y su avión de lujo

Infantino recorrió 600 mil kilómetros en un avión destinado exclusivamente para trasladar al jefe de la FIFA a los distintos escenarios deportivos. «Las emisiones asociadas a una Copa del Mundo son, por definición, emisiones de lujo y no de subsistencia», recordaba hace un año el académico estadounidense Tim Walters en la plataforma de debate Play the Game.

«En este contexto, la actividad ostentosa de los ultrarricos es particularmente obscena y desmoralizante», denunció el experto.

Pero bueno, ¿quién va a decirle a Infantino que el planeta se calienta mientras él viaja en primera clase? La FIFA, como siempre, predica con el ejemplo. El ejemplo de la hipocresía.


Cierre con cinismo: el fútbol como espejo del mundo

Argentina depende de Messi, Uruguay de la garra, Cabo Verde del corazón, Japón de la eficiencia, y la FIFA del dinero. Cada equipo tiene su fórmula. El problema es que algunas fórmulas son más viejas que el fútbol mismo. Y mientras el mundo se distrae con el balón, Infantino sigue volando, los reyes celebran con Curazao y los pobres se conforman con las sobras.

El fútbol, como dijo Bielsa, ya no es de los pobres. Es de los que pueden pagarlo. Y los que no, miran desde la tribuna, soñando con un gol que nunca llega. O que llega, pero siempre es de Messi.


Nota final: Esta crónica es una mirada irónica al Mundial, sus contradicciones y sus miserias. Si el fútbol es el espejo de la sociedad, este Mundial refleja un mundo donde el dinero, el poder y la hipocresía deciden el juego. Y los sueños, como los balones, a veces entran, a veces no. Pero siempre hay alguien dispuesto a cobrar por el espectáculo.

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