Crónicas del fútbol subdesarrollado: Belice es nuestro… casi, por poco.
Municipal gana… y nadie sabe cómo
No nos engañemos: el fútbol guatemalteco está en declive. No somos mejores que El Salvador, ni que Nicaragua, ni pensar que podemos compararnos con Panamá, Costa Rica o Honduras que están a otro nivel. Pero Belice, si previamente todos vaticinaban una goleada, pero resulto que se ganó por suerte.
Es más, Belice ha crecido tanto que ya casi nos supera. Y, por si fuera poco, ayer Verdes FC nos dejó verdes de vergüenza. Sí, se ganó. Pero habrá que preguntarse cómo. Porque por lo visto en el campo, no se merecía ese resultado.
Por fin, Cabeza
Alejandro Cabeza apareció y definió para firmar el 0-1 definitivo. Eso fue al minuto 18. Por un error en el despeje del arquero y una débil defensa. El pase de Davis fue de carambola. Y el delantero Cabezas solo tuvo que meter el balón.
Después del gol, Municipal quedó en la cancha angustiado. Verdes FC adelantó líneas, manejó el balón, desbordó por las bandas, centró todo lo que quiso y buscó el gol del empate. Los rojos se fueron atrás, se metieron a defender el gol y mantuvieron la ventaja con la fe del que sabe que no merece ganar.
En los minutos finales, los escarlatas fueron todo menos equipo. El asedio de los Verdes no tuvo recompensa, pero dejó mal parados a los flamantes campeones guatemaltecos. José Mena se barrió y salvó a Municipal. Rodrigo Saravia también apareció con una intervención decisiva en el tiempo agregado para bloquear un peligroso disparo.
Un equipo con más experiencia, más colmillo y más contundencia, fácil les mete cinco o seis goles al Municipal. Pero bueno, al menos se ganó. O eso dice el marcador.
El próximo partido de los rojos será contra el FAS, en El Salvador, equipo que perdió contra Motagua. De perder, será la casi eliminación del rojo. FAS llega con la urgencia de sumar, porque de lo contrario también se queda varado del torneo.
Un grito de auxilio (que nadie escucha)
Por mucho que ahora se diga que se tuvo un sólido desempeño en defensa, que la contundencia bastó para ganar y que se mostraron cosas buenas de los extranjeros, quizás se puedan extraer mejores argumentos para defender una pésima actuación. Independientemente del equipo contrario, vivimos en una nube, pensando que tenemos la mejor liga, que somos los mejores y que existe una superioridad contra estos equipos. Pero ya no es así. Es más, si nos atenemos a la historia, nunca hemos superado nada.
En estas dos primeras semanas de las participaciones de equipos nacionales, lo que ha quedado demostrado que ya no ganamos mucho, ni jugamos nada. En todos los niveles, con todos los equipos y nos enfrentemos a cualquiera del área o la zona del caribe.
Con excepción de aquel Municipal que se enfrentó al Independiente de Argentina, que llegó tan lejos. Ya no existe ese fútbol. Seguimos jugando con la misma infraestructura de siempre, con los mismos esquemas tácticos, y los entrenadores, por muy actualizados que estén, no tienen material humano para plantear los partidos.
No nos engañemos: los equipos, ni la federación, ni mucho menos el sistema deportivo guatemalteco forma jugadores de fútbol. El futuro está confuso y en el presente, saldremos eliminados de todos los torneos.
Vamos regular… o bien (depende de cómo se mire)
En los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebran en República Dominicana, nuestro equipo alcanzó el sexto lugar en el medallero. Con 15 oros, 29 platas y 82 bronces, estamos por debajo de las potencias del área, siendo México el primer lugar, seguido de Colombia, Cuba y Venezuela.
Lo más curioso del evento es que hemos ganado medallas en deportes que no son populares y de los que nadie sabe quiénes son esos atletas. Como el golf. Vaya usted a saber por qué resultados tan buenos en un deporte de riquillos. También en equitación y pentatlón moderno estamos en las alturas. El karate nos dio un bicampeón: Pedropablo de la Roca ganó oro en kumite -60 kg. La gimnasia artística nos dio a Jorge Vega, quien conquistó su segunda medalla de oro en salto. El tiro deportivo nos regaló cuatro oros. Bádminton, patinaje de velocidad, natación y taekwondo también sumaron preseas doradas. En voleibol, obtuvimos el séptimo puesto de ocho participantes. Un gran logro, si lo vemos desde el punto de vista de la experiencia obtenida. Mientras tanto, en deportes populares como el fútbol, nos va como en feria. Panamá disputará la medalla de bronce contra Colombia, demostrando el avance que tiene en el canal el fútbol. Costa Rica se clasificó para jugar el Mundial Sub-20.
¿Por qué fracasan los deportes de conjunto?
Es oportuno preguntar: ¿por qué en los deportes de conjunto estamos fracasando, mientras en las disciplinas individuales estamos por encima de toda Centroamérica? ¿Será un avance, un retroceso o más bien alcanzamos nuestro nivel deportivo y de ahí ya no pasaremos?
Estos juegos representan el primer escaño en el ciclo olímpico. ¿Cuándo estos atletas podrán obtener su clasificación para las próximas olimpiadas y cuándo en realidad serán competitivos en esas justas? ¿Cómo se renuevan los talentos, si ya hemos visto que la dirigencia nunca se renueva y muchos de los fracasos, en todas las disciplinas, vienen acompañados de corrupción?
El fútbol chapín: un ciclo infinito de fracasos
La selección Sub-20 se fue, Antigua se fue, Municipal apenas sobrevive, y el fútbol guatemalteco sigue aquí. Como una mala costumbre. Como un mal olor que no se va. Las derrotas se acumulan, las excusas se repiten, los dirigentes se perpetúan, y los aficionados sufren. Porque eso es lo único que nos queda: sufrir.
Pero bueno, al menos tenemos medallas en golf. Y en pentatlón moderno. Y en equitación. Porque si hay algo que este país sabe hacer bien, es destacar en deportes que nadie ve, mientras fracasa estrepitosamente en los que todo el mundo sigue.
Bienvenidos al deporte guatemalteco: donde los héroes son los que nadie conoce, y los fracasos son de todos.
