Crónicas del Mundial United 2026

Los pibes con el reportaje desde el palco

No existe un Mundial sin mole y sin el picante mexicano

En un partido peleado, por la mínima diferencia, el equipo nacional mexicano logró clasificarse a la segunda ronda al derrotar a Corea del Sur en un encuentro emocionante a pesar del marcador y del juego en sí. México, uno de los tres anfitriones, se convirtió en el primer clasificado a dieciseisavos de final del Mundial 2026. Eso, es motivo de celebración.

La presidente Sheinbaum felicitó al equipo nacional por su triunfo. “Sigan creyendo en ellos mismos, y crean en su pueblo, porque representan lo mejor de México”, ha dicho.

Al margen del partido, lo más importante que resaltar es el triunfo conseguido. En un torneo en donde para ser campeón debe jugar solamente ocho partidos durante el mes que dura el torneo, sumar dos victorias es importante, dado que solamente cuatro partidos los distancian de ser los campeones del mundo. A poco no.

Claro que para llegar al final hay que superar las deficiencias mostradas. El primer tiempo estuvieron un tantito mal. Con equipos de mayor jerarquía no pueden existir esos errores comunes que arrastra el Tri.

Lo positivo es que controló los nervios. El mediocre entrenador mexicano mencionó que había llamado la atención a sus pupilos para que dejaran el nerviosismo a un lado y que el Mundial había comenzado para ellos. Al parecer le hicieron caso.

Luis Romo aprovechó un error del portero rival para marcar el único gol del partido, y con eso basta. Por ahora. A celebrar. Nos vemos en Reforma.

Canadá se destapa con la cuchara grande

El equipo de la hoja de maple se destapó con la cuchara grande y se suma a los equipos que han dado un paso firme para estar presentes en la segunda ronda del torneo. Los coanfitriones golearon a Qatar por 6-0 en el BC Place para conseguir su primera victoria en la historia del Mundial. Cyle Larin, el máximo goleador histórico de Canadá, anotó un hat-trick, convirtiéndose en el segundo jugador del torneo en lograr tres goles en un partido, después de la hazaña de Lionel Messi contra Argelia.

Si que mal nos vemos que a Cyle Larin no le llamamos hazaña.

Seis goles. Contra el país que compró el Mundial pasado. El fútbol, a veces, tiene justicia poética.

Suiza: eficiencia helvética

Suiza garantizó su estancia en la segunda ronda con una goleada por 4-1 sobre Bosnia y Herzegovina. Los helvéticos se colocaron en la primera posición del Grupo B con 4 puntos después de dos partidos. Solo falta ver si pasan como primera o segunda del grupo. Pero ya están dentro. Eso es lo que importa.

República Checa y Sudáfrica: el aburrimiento también empata

En el otro partido del Grupo A, República Checa y Sudáfrica empataron 1-1. Un partido que probablemente solo vieron los familiares de los jugadores y algún periodista desesperado por llenar espacio. Pero bueno, alguien tiene que ocupar los puestos de abajo.

Nivel Dios (o nivel diablo, pero del otro)

Se cumple el calendario y las 48 selecciones participantes han debutado. Con excepción de Argentina-Messi, ningún equipo mostró superioridad. O todos los equipos están parejos, o el nivel de esta Copa del Mundo es tan bajo, que todo puede pasar.

Todo influye.

Que las transmisiones no puedan verse libre de pago, y que existan partidos poco llamativos (por ejemplo, Canadá-Qatar), hace que haya menos gente a nivel mundial involucrada en este torneo. Tal vez más adelante, cuando queden los equipos con mayor carácter.

Los seleccionadores que repiten.

Los entrenadores están contribuyendo a un bajo nivel. Brasil, el otrora equipo dominante, ahora es una caricatura mal concebida de Ancelotti. O la naranja mecánica, que ya ni el color anaranjado conserva, con aquello de las odiosas comparaciones con el mandatario estadounidense. O la Alemania del Kaiser, o la Inglaterra de nadie. Es patético el nivel que están mostrando los equipos favoritos. Ya no se diga Portugal, que sin ser favorita, por lo menos podía presumir de tener una constelación de estrellas, aun y cuando se el ocaso de muchas de ellas. Pero ni eso.

Transmisiones pierde amigos

Las emisoras guatemaltecas no lograron pagar los derechos de transmisión de la Copa del Mundo 2026. Aún así, están haciendo su mejor esfuerzo, haciendo algo que, en Guatemala, nunca se había hecho: transmitir sin relatar el partido. O más bien, hacer lo que muchos hacen en YouTube o TikTok, relatando los hechos, sin que eso signifique que estén narrando los partidos como tradicionalmente se hace.

Pero realmente lo están haciendo muy mal. Algunas radios hacen de esto un circo, con payasos incluidos (sin ofender a los payasos), que tratan de hacer chiste de cosas sin sentido, en medio de un comentario de personas que no tienen ningún conocimiento del fútbol. Al final las antesalas se convirtieron en un escaparate publicitario que aburre y hastía.

En fin, son transmisiones pierde amigos, insoportables, y es una tortura escucharlas. Lástima, porque han degradado todo. Pero el ejemplo lo puso la FIFA, así que adelante. Sigan haciendo el ridículo.

Los primeros en todo

A partir de ahora, se comienza a conocer a los primeros equipos clasificados, también a los primeros a los que se les dirá “gracias por participar”. Suiza garantizó su estancia en la segunda ronda. Si Brasil pierde con Haití, ya me imagino lo que le pasara a su entrenador. Aquí todo puede suceder.

Colombia: el café todavía caliente

El equipo cafetero ganó, con dificultad en el primer tiempo y soltándose más en la segunda parte, logró una victoria importante en sus aspiraciones a continuar presente en este Mundial. No fue un partido para enmarcar, pero los tres puntos son los que cuentan. Y en este Mundial de resultados extraños, eso ya es mucho.

Congo: el hincha de pie

Michel Kuka Mbolandinga, el hincha del Congo, permaneció de pie e inmóvil durante el partido que se disputó con Portugal. Su acción obedece a un homenaje a Patrice Lumumba, uno de los mayores símbolos de la lucha anticolonial en África. Mientras tanto, en el campo, Portugal probablemente no entendía por qué un tipo se negaba a sentarse. Pero así es el fútbol: a veces, el mensaje más poderoso no viene de los jugadores, sino de la grada.

Carambola: el drama de Brasil

Hoy, Brasil enfrenta a Haití en busca de su primera victoria. La verdeamarela empató 1-1 con Marruecos en su primer partido, un resultado que dejó a la pentacampeona con la cara de quien llega tarde a su propia fiesta. Si Brasil pierde y Escocia gana, la verdeamarela tendrá casi nulas opciones de pasar a la siguiente ronda. Ni Bolsonaro, ni Lula, ni nadie podrá salvar del desastre a este equipito de segunda de Carlo Ancelotti. Pero si ganan, la cosa se pone interesante. Porque el fútbol, como la política, es impredecible.

El resto del día

Además del Brasil-Haití, hoy también se juegan Escocia-Marruecos y el duelo entre la anfitriona Estados Unidos y Australia. Los norteamericanos buscan una oportunidad temprana de clasificarse para octavos, mientras que los australianos quieren dar la sorpresa. Y luego están los partidos de los grupos E y F, con equipos como Países Bajos, Suecia y Alemania, que todavía tienen que demostrar que no vinieron solo a hacer turismo.

La declaración de los pequeños (y la soberbia de los grandes)

Declaración conjunta de Cabo Verde, Curazao, Uzbekistán, Congo, Haití, Túnez, Marruecos, Egipto, Ghana, Senegal, Sudáfrica y Costa de Marfil expresando su “profunda decepción” tras los recientes comentarios del presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, que argumentó que la Copa Mundial ampliada creará partidos “poco interesantes”.

“Para nuestros países, no existe tal cosa como un partido de la Copa Mundial poco importante. Cada equipo clasificó por mérito. Cada partido importa.”

El fútbol no pertenece a un grupo selecto. Su fuerza radica en su universalidad. Por eso, Čeferin e Infantino deberían bajarse de la nube. O al menos pagar impuestos por ella. Mientras tanto, los pequeños siguen soñando. Y los grandes, quejándose.


Nota final: Esta crónica es una mirada irónica al Mundial, sus contradicciones y sus miserias. Si el fútbol es el espejo de la sociedad, este Mundial refleja un mundo donde el dinero y el poder deciden el juego. Y los sueños, como los balones, a veces entran, a veces no. Pero siempre hay alguien dispuesto a cobrar por el espectáculo.

Imagen de nuestro reportero en el partido de Argentina.

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