Estás en tu casa
David Brooks
Nueva York, como la Ciudad de México, está al borde del Mundial –el primer partido aquí será el próximo sábado entre Brasil y Marruecos–, pero la ciudad está por ahora distraída con algo más: tal vez el primer campeonato del equipo profesional de basquetbol los Knicks desde 1973, y esta torre de Babel festeja en todos sus colores e idiomas, algo que por sí mismo asusta al régimen en Washington y sus aliados.
Las fiestas en las afueras del Madison Square Garden, como en una sección del Central Park donde el gobierno municipal colocó pantallas, en bares y restaurantes por toda la ciudad que acompañan cada triunfo por los Knicks, primero en semifinales y ahora en los primeros dos partidos del campeonato (se tienen que ganar cuatro partidos) que están disputando con los Spurs de San Antonio, ofrecen escenas magníficas de felicidad colectiva expresada en cientos de acentos coreando y en bailes colectivos. De repente aparecen unos hare krishna bailando con unos jóvenes afroestadunidenses, o consignas como “mi bagel es judío, mi alcalde es musulmán mi Cristian(o) Dior, los Knicks en cuatro”, estrellas fanáticas del equipo como el director de cine Spike Lee paseándose por su viejo barrio de Brooklyn como parte de la fiesta, y un alcalde joven, socialista democrático y musulmán sumándose de repente al festejo callejero.
Los dueños del equipo son trumpistas, pero el público y el equipo no. Además, es un plantel sin superestrellas, y su líder es uno de los jugadores más chaparros en ese deporte de rascacielos humanos. O sea, van ganando por jugar de manera colectiva.
Pero la fiesta se aguará este lunes porque el mandatario estadunidense decidió que quería venir a ver el tercer juego de los Knicks en casa, el Madison Square Garden, lo cual obligó a la ciudad a anular el permiso por la fiesta en las calles alrededor de la famosa arena por cuestiones de seguridad. Tal vez es a propósito, o porque el mandatario no aguanta que alguien más tenga los reflectores sin que él esté en medio, pero algunos suponen que no escuchará gritos de bienvenida por la gran mayoría de los 20 mil espectadores en esa arena.
“Generosos en su juego e impávidos (los Knicks), están realizado un espectáculo magnífico. Así se siente la alegría ¿Recuerdan la alegría, o no?”, escribió David Remnick, director de The New Yorker.
Mientras tanto, ya está preparada la ciudad para su papel como una de las 11 sedes de la Copa Mundial en Estados Unidos, y será anfitrión del partido Brasil Marruecos el próximo sábado, y de la gran final. Ese evento global llega a tal vez la ciudad más global del planeta –con sus 800 idiomas y su mosaico de todos los continentes–, donde casi toda selección que juegue aquí tendrá una comunidad residente donde es el equipo de casa. La abrumadora mayoría que no podrá llegar al estadio Metlife –el cual no sólo no está en esta ciudad, sino que está en otro estado, Nueva Jersey– por los precios de los boletos, ya se prepara para ver a sus equipos en las diferentes colonias de sus diásporas como en espacios colectivos, entre ellos, el parque en la base del puente de Brooklyn, entre otros. Y es que en Nueva York el equipo estadunidense no necesariamente es el de la casa, sino que gran parte de las selecciones estarán jugando en ésta, su casa global.
Los que están dividiendo esta casa en esta coyuntura no son los fanáticos, sino el gobierno anfitrión, con su discurso antimigrante y racista, el cual aún no ha garantizado que sus agentes de la migra no estarán en los estadios y sus alrededores durante el Mundial, que no están otorgando visas para algunos integrantes de las selecciones, como el caso de Irán y cuyos lideres estarán tratando de usar estos eventos y festejos deportivos para sus propios intereses bajo consignas y símbolos excluyentes disfrazados como “patrióticos”. Aquí, en esta cancha, están fuera de lugar.
Esta ciudad está mostrando que, con sus fricciones e historias conflictivas, la humanidad sí puede lograr superar diferencias, convivir a pesar de todo y hasta bailar en las calles, juntos.
Steve Earle. City of Immigrants. https://www.youtube.com/watch?v=BkRthP-A_ds
Fuente: La Jornada
