La CC en los pasillos del congreso
Miguel Ángel Sandoval
Una de las lecciones de la reciente elección de un magistrado para la CC es que, en el caserón de la novena avenida, la política, la que tenemos, la que entienden la mayoría de diputados, esta judicializada y como colofón, en medio de la perdida de soberanía del poder judicial, no hay, al menos al ver esto desde fuera, un debate político real o algo parecido a una presentación de cartas ideológicas por parte de la mayoría de partidos.
Esto es el fondo de mucho de lo que ocurre en el caserón de la novena avenida. Escribo de manera general y los criterios aplican a la mayoría de partidos sin discriminación. Antes bien, con la idea de hacer del ultimo episodio, con la elección a la CC y de esa manera anticipar lo que pueda ocurrir con la elección de los magistrados al TSE. Y las razones se encuentran en la falta de debate político, en la ausencia de definiciones ideológicas, y en la carencia de programas definidos. No es que descubra el hilo negro, pero si es hacer evidente el rinoceronte que hay en el medio del hemiciclo.
No hablo al tanteo. Vemos con detalle las cosas, resulta que las diferencias en el seno de los partidos se trasladan a temas judiciales, pues el debate político, el cruce de ideas, las diferencia ideológicas, son tan difícilmente ubicables, que todo termina con acudir a un juez o una instancia judicial. Es de ahí de donde parte ese estremecimiento que ocurrió el jueves 3 o 4 en el hemiciclo.
Por esta recurrencia de acudir a instancias judiciales antes que privilegiar el debate político-ideologico, es que el congreso nacional abrió en los últimos años, las puertas a la injerencia de la CC en los asuntos que son propios del congreso. Esto es otro de los temas de análisis de lo que ocurre en el legislativo, al grado que desde este poder del estado, se reciben órdenes de parte de la CC, con razón o sin razón pero lo central es que el legislativo ha cedido su soberanía a la corte celestial. En mala hora agrego. Dicho en otros términos, los que votaron por el innombrable, no se dieron cuenta que labraron la estaca en donde serán sentados.
Pero lo mas grave de todo, es que los diputados que han sido electos por el único y verdadero soberano: el pueblo guatemalteco, han renunciado a la soberanía del legislativo, por ignorancia o por falta de criterios republicanos, que entre otras cosas le confieren al legislativo la potestad de cambiar esa dependencia y poner a la CC en su lugar. Pero como decía el corrido mexicano, les falta lo mero principal.
Y como guinda del pastel, ya no es un misterio menos un secreto, que desde la embajada de los EEUU dieron ordenes a los diputados que votaron por el innombrable para la CC. En este punto es indispensable decir con todas sus letras que la soberanía del legislativo es una ficción. El colofon de todo, es que los que votaron son los mismos que se encuentran en la listas Engel y Magnistki. O sea, te pateo y te quito la visa y te exijo el voto. ¡Que chulada! ¿Mas dependencia quieren? ¿De que acuerdo poltico hablan?
Con este tipo de conclusiones se puede afirmar con certeza, que en la actualidad la CC no esta impulsando la función principal de defensa de la constitución y se dedica a otras que no forman parte de las atribuciones de la CC. Como sabemos sus funciones son de defensa del orden constitucional, pero no en zanjar asuntos de la quincallería interna del organismo legislativo.
Con la interferencia de la CC en el organismo legislativo y con el abandono de la política por parte de los legisladores, para dar paso a la versión judicial de la política por estos, es que la elección de un magistrado para la corte constitucional, genera tanta polémica. Claro, hay en primer termino, el fin de la legitimidad de la CC que ahora hace política a la carta, antes que defensa de la constitución y de su espíritu. Es por ello que avalan a pie juntillas, a la farsa de las comisiones de postulación, es también por ello que aceptar sin levantar la ceja, ver el atropello de cancelar un partido sin respetar una ley constitucional. Y como decía el mal programa de TV mexicano, aun hay mas.
Pero de una forma equivocada. No es casual, aunque quizás, no se realizo de manera publica, o no en esta ocasión, que los diputados se tiren amparos de una curul a la otra, antes que se presentar argumentos políticos. Eso es judicializar la política, y dar paso a politizar la CC, con lo cual no se fortalece el estado de derecho, sino lo que se fortalece, a juzgar por las experiencias actuales, lo que se fortalece, repito, es la denominado dictadura judicial.
