Más que nunca: democracia o barbarie

Zurdo

Miguel Angel Sandoval

El tema de la democracia y su ausencia siguen siendo parte del debate que va de un lugar a otro, de país a país, de continente a continente, con formas diferentes en cada caso, pero con una especie de patrón factico en todos los lugares en donde se plantea el tema. Y ese patrón radica en los escasos resultados de los gobiernos democráticos. Sea por oposición cerrada de los conservadores, sea por falta de experiencia, o por elemental ignorancia del ejercicio del gobierno. Y lo mas grave, por falta de convicciones democráticas reales.

Uno de los momentos de mayor impacto, fue luego de los resultados de las elecciones en Argentina. En ese país Milei dio inicio a lo que se puede denominar la renovada ola de barbarie en el continente, con la disminución en flecha hacia abajo de la desplumada democracia que conocemos.  Y es que la población harta por la falta de resultados, opta por los cantos de sirena de expresiones conservadoras que anuncian resultados inmediatos y con ello se crean condiciones para los retrocesos que vemos en países como Argentina.

Es el inicio de la motosierra.  En otros términos, es la barbarie social, política, cultural, económica. Quizás este instrumento pudo ser efectivo en términos de campaña electoral, pero no es algo que de manera razonable se pueda utilizar en el ejercicio de gobierno. Especialmente si con ello se dice de manera abierta que se trata de recortar todos los derechos ciudadanos. Es lo que ocurre en Europa en donde el llamado Estado de Bienestar está dando paso a una serie de expresiones neoliberales, que ahora, con el fantasma de la guerra, demandan aumento de los presupuestos militares aun si con ello se recortan los beneficios sociales y otras garantías para la población. Es la deriva autoritaria.

Me refiero a los salarios, empleo, pensiones, educación superior, recortes en cultura, inversión social y una larga lista de derechos sociales adquiridos a lo largo de muchos años. Hay que decir que incluso son recortados derechos que se mantuvieron en épocas de dictaduras militares. Es cierto que no hubo incrementos a esos rubros, pero si se mantuvieron, sin recortes o sin mayor interés.

Pero ahora es el reino de la motosierra, de la barbarie social, cultural, económica. No es casual que en nuestro país exista la prisión a defensores de la democracia como Luis Pacheco o Héctor Chaclán, o defensores de la libertad de expresión como Chepe Zamora, o jueces o fiscales en el exilio por intentar una lucha contra la corrupción.

El tema se plantea pues hay en el continente expresiones jubilosas. de rancio conservadurismo, o de derecha, o de ideario neoliberal, que apuestan por la agenda de la motosierra, quizás con otro nombre, pero con la misma idea de base. Es algo que ocurre ahora mismo en Chile, en donde se piensa que luego de la derrota del “comunismo”, lo que viene es el reino de la motosierra. Lo cual es algo que está por verse pues las fuerzas de la oposición no están desarticuladas, salvo un poco tocadas por una derrota electoral, pero cuentan con más del 40% de votos. Ahora bien, con el nombre que adopte, se trata de recortar todos los derechos, con vaselina o a lo bestia como en Argentina. Son aspiraciones de los conservadores en Colombia o en Guatemala.

Es por ello que en estas notas me refiero a que como nunca antes, y en los tiempos que corren, el dilema de democracia o barbarie es absolutamente presente. Ya no se trata solo de una figura que ilustra la situación de desgaste democrático y la idea que la salida, ante la falta de resultados de los gobiernos democráticos, pueda desembocar en gobiernos autoritarios. Ahora con democracias desdibujadas, se trata de imponer la ley, con jueces a modo, magistrados ídem, en una vuelta de tuerca en donde la ley es la ley, y la misma se aplica de acuerdo el libreto neoliberal.

Ahora se trata de apretar del cogote a las mayorías, con recortes en el gasto público, disminución las fuentes de empleo, de las pensiones de retiro, o de los derechos laborales. En suma, imponer con el voto de las sociedades cansadas de la falta de resultados, el neoliberalismo mas ramplón. En este caso salvo extremos que no aparecen en el horizonte, es con leyes en mano no con represión a la antigua. No es exceso de confianza o de inocencia. Es que por el rumbo que toman las sociedades y los procesos políticos, no es necesaria la represión de viejo cuño.

Ahora se trata de manipular procesos electorales, de generar expedientes judiciales, de mantener dividida a la oposición, de denunciar hasta el cansancio a las expresiones de izquierda, comunistas, terroristas, o todas las denominaciones a quienes impulsen la recuperación de la democracia real. A todas aquellas expresiones políticas y sociales que se nieguen a vivir en el reino de la barbarie y que pretendan recuperar la democracia al estilo de los fundadores de la democracia en los EEUU o en Francia, se les aplica la ley sin contemplaciones.

En estas circunstancias, el gobierno del pueblo, por y para el pueblo, es hoy la gran utopía, y a esta aspiración, hoy se le pretende enterrar, con la barbarie moderna del neoliberalismo. Por ello, nunca como ahora, el dilema se mantiene de pie y con toda su vigencia: democracia o barbarie.

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