Quetzaltenango 500 años: Parte 3
Fernando Cajas
Quetzaltenango nace por la muerte de Tecun Umán y por la rendición y entrega al catolicismo de Hutizil Zunum, jefe militar. La construcción de la ciudad, la antigua Xelajú Noj, otrora Culahá y la nueva Quetzaltenango, debió ser un proceso lento de encuentros y desencuentros. Mientras Pedro de Alvarado seguía su conquista y fundaba a Santiago de los Caballeros, dejó al mando a de León Cardona con una encomienda de indígenas quetzaltecos, así como con una parcela de tierra alrededor de Salcajá según narra Alzate. La Conquista nace y se desarrolla siguiendo el patrón emergido con Hernán Cortés en México, un proceso de subordinación, en donde los habitantes de Quetzaltenango mantuvieron el apoyo a los españoles a pesar de que en otros lugares había levantamientos en contra de los maltratos de estos a los indígenas. La conquista fue el proceso de imposición, a la fuerza, de una visión occidental del mundo, la imposición de una nueva economía, en la que había que tributar no solamente a los encomenderos españoles en la región de los Altos, sino al mismo Alvarado y a la Corona. Pero de todos los cambios, el más dramático fue la imposición de una nueva religión, con su lenguaje asociado, el castellano. Pasaron tres siglos y Guatemala declara su independencia a España-
. La independencia de Guatemala de España en 1821 sienta las bases de la creación del Estado de los Altos. El movimiento hegemónico centralista de una independencia que crea un país no país, es la chispa, el inicio del separatismo altense porque dicha independencia se enfoca en el los privilegios de unos cuantos criollos y ladinos pero que deja en el olvido a los y las guatemaltecas que simplemente cambiaron de capataces. Los quetzaltecos habían evolucionado en comunidades cuya capacidad económica les permitía imaginar que podían organizarse independientemente, pero tanto los líderes de la independencia como los vriollos y ladinos que en el Siglo XIX promivieron la separación del Estado de los Altos de Guatemala padecían de la misma enfermedad social, eran racisdtas y clasistas, lo que dejaba en el abandono social, en la misma explotación de clase a los pueblos indígenas. De ahí la similitud en el fracaso social de la independencia de España como del Estado de los Altos, que como dice un autor fue sueño ladino, pero pesadilla indígena, Arturo Taracena.
La dinámica social de la Región de los Altos (no el «Occidente») cambió sustancialmente al extenderse la frontera agrícola de Quetzaltenango hacia el Norte y principalmente el Sur del país, con la emergencia de nuevos cultivos, de los que destaca el café. La acumulación de capital en Quetzaltenango, capital de criollos, ladinos e indígenas ricos de inicios Siglo XIX sentaron las bases para que la ciudad de Quetzaltenango fuera centro económico, financiero, político y cultural. El Siglo XIX fue entonces el escenario cronológico de la lucha entre los quetzaltecos y el poder central, el gobierno central, en los que destaca el asesinato de Cirilo Flores, quetzalteco liberal, quien fuese jefe de gobierno del poder central, quien muriera en Quetzaltenango en 1823 por se acusado de querer sacar a la iglesia católica y por lo tanto hereje.
El Siglo IXI fue entonces el siglo de la formación del Estado Nación guatemalteco y la independencia de 1821 solamente reflejaba uno de los polos de poder. Pero existían movimientos en el oriente (el grupo de la Montaña según narra Taracena) y el grupo del Estado de los Altos (occidente). Según Taracena el grupo de liberación de La Montaña era mas integrado y no tenia la diferencias clasistas y racistas que emergieron en el Estado de los Altos, este ultimo un grupo de criollos, ladinos separatistas, pero no integracionistas con los grupos indígenas.
