Cien años con Fidel
Miguel Ángel Sandoval
“Los mil 500 delegados, mil de ellos provenientes de 63 países, responden con una enorme ovación de pie y consignas como “¡Viva Cuba soberana!”. Dice el enviado de la Jornada de México, al dar cuenta del acto central en el Palacio de las Convenciones, donde se hizo un homenaje al Comandante Fidel Castro Ruz.
Con bloqueo y toda clase de limitaciones, entre las cuales, vuelos limitados, se realizó este evento de gran magnitud y significado mundial: el centenario de un líder mundial irrepetible, que hizo de una pequeña isla en el Caribe tan cercano a nosotros, un faro mundial, una nación soberana, un ejemplo de principios y solidaridad internacional. Todo a 90 millas del más grande imperio mundial, los Estados Unidos.
En el mundo hubo siempre líderes de enorme prestigio, con realizaciones inolvidables. Cada uno en su país, grande o pequeño. Uno fue Gandhi, que liberó a India del colonialismo ingles. Mandela que es símbolo mundial contra el racismo, Benito Juárez, otros más. Pero nunca hubo alguien que encarnara como Fidel, el compromiso de lucha de un país pequeño como Cuba con una capacidad de pensar en otros, igualmente pequeños y ofrecer la mano amiga y solidaria, como lo hizo la Cuba de Fidel.
Es Fidel quien desde la Sierra Maestra y antes el Moncada, guió a un puñado de revolucionarios y después a miles, luego a millones en una epopeya que no termina. Ello debido a que estatura es de un gigante mundial. Bajo su orientación, apenas triunfa la revolución cubana, se impulsa la campaña nacional de alfabetización, en donde por miles, los jóvenes fueron al campo para alfabetizar. Es la generación pionera de cambios en Cuba. En un año Cuba fue un país libre de analfabetos.
Y gradualmente con Cuba en un proceso de cambios irreversible, Fidel fue ganando la estatura de estadista de alcance mundial. Así, un país pequeño, casi con el territorio de Guatemala y unos 11 millones de habitantes, y con el odio de una docena de presidentes de los EEUU, que idearon toda las formas para eliminar el ejemplo de Cuba, tuvo en Fidel a su conductor y guía, y al estadista mundial reconocido, odiado por unos y respetado por muchos. Nadie me contó, lo vi en países de África o Asia, o en América latina. Y conocí de cerca, el magnetismo de un líder irrepetible como Fidel.
Recuerdo en un evento, en el mismo Palacio de las Convenciones, con decenas de representantes de organizaciones de América latina, y ver su manera de escuchar una a una las intervenciones, o de sorprender a muchos con preguntas más que informadas de cada uno de los países y cada uno de los procesos políticos. Todo en jornadas del día entero, sin moverse de su silla y haciendo notas de trabajo en las libretas que llevaba.
Nadie puede negar los datos de la Unesco sobre la educación en Cuba, así como nadie puede negar los datos de la OMS y nadie en sus cinco sentidos puede desaparecer la presencia de médicos cubanos en más de cien países. Son datos duros, y todo con bloqueo de más de 60 años. Y si alguien duda de ello, pues solo basta con ver las declaraciones actuales de Trump y sus funcionarios.
Con bloqueo y todo lo que sabemos, Fidel acudió al llamado de África y envió, a petición de líderes independentistas africanos, tropas que derrotaron al régimen de Pretoria y la derrota de los racistas de Sudáfrica, dio paso a la independencia de Namibia y el fin del Apartheid, así como a garantizar la soberanía e independencia de Angola. Por ello habrá siempre el cariño de esa región del mundo para un líder de la estatura de Fidel.
Hoy sabemos que con su liderazgo hizo de Cuba una nación, y eso es un legado indestructible. Por ello y mucho más, Fidel vive entre nosotros. Gloria eterna.
