Crónicas del Mundial United 2026: Uruguay buscando culpables (y Muslera buscando empleo)
España derrota al peor equipo uruguayo de los últimos años (y no es poco decir)
El partido se anunció como el preámbulo perfecto de lo que vendría en la siguiente ronda, donde equipos con similares características y capacidades tácticas se iban a enfrentar en duelo directo para continuar vivos en este torneo.
Uruguay llegaba mal anímica y futbolísticamente. En sus dos primeros partidos había decepcionado, pero aún mantenía la esperanza de ganar y pasar. España, una de las grandes favoritas, todavía no había cerrado del todo su clasificación, pero con un empate le bastaba. Así que el partido estaba dado para convertirse en una disputa cerrada.
España se mostró en algunos pasajes del partido, pero no puede considerarse como un equipo arrollador. Uruguay se aplicó bien en defensa, con falencias en algunos sectores y sin aciertos en la delantera, y con un mediocampo que respondió utilizando excesiva fuerza en muchos pasajes del partido, mientras España tenía un juego bastante predecible adelante, basado en la conducción de Pedri y en la contención de Rodri, buscando siempre a Yamal.
Bielsa apostó a que el equipo español no tuviera el balón. Y en parte del juego lo logró, hasta el horror de Muslera.
El gol que cambió todo: Baena disparó, Muslera… ¿y dónde estaba el portero?
El gol español se lo anotaron a Álex Baena, pero el mérito se lo llevó Fernando Muslera. El meta uruguayo tiene que jubilarse. Ya no es lo que intentó ser. No supo sobreponerse a los errores garrafales previos y esto, en parte, le costó la eliminación a su equipo.
Álex Baena, el mismo jugador que previamente tuvo una pelea con Fede Valverde en Madrid, aprovechó una desconcentración de la defensa y realizó un tiro atajable, fácil para cualquier portero de segunda, pero Muslera demostró que es de tercera. Se lanzó antes de tiempo y, a pesar de que el disparo no tenía suficiente fuerza para doblegar las manos del arquero, este no reaccionó ni empujó con fuerza el balón lejos de la portería. Al contrario, la pelota ingresó pidiendo permiso, como un turista en la aduana. A partir de ahí, el partido estuvo condicionado y la celeste nunca logró reponerse. La afición que hasta ese momento festejaba la nueva cara de su selección se apagó y todo eso se conjugó para el resultado final y la eliminación de un pobre equipo uruguayo, que no mereció más ni tampoco tuvo los arrestos ni el fútbol para conseguir lo que a duras penas logró.
Los chuscos del partido: Canobbio, el luchador de artes marciales mixtas
El juego fue brusco desde el inicio. Pero ese juego brusco fue producto de que el árbitro le permitió a Uruguay jugar al borde del abismo. La roja directa a Canobbio llegó tarde; él tuvo que irse mucho antes, ya sea por un cambio directo por parte del entrenador o por sus reiteradas entradas al margen del fútbol.
Canobbio puede ser un buen luchador de artes marciales mixtas, pero nunca un futbolista de élite. Él no representa la garra charrúa. Tampoco es un punta incisivo; las pocas que tuvo la pelota, no generó absolutamente nada.
Lo de Canobbio fue algo para el olvido, y se reseña aquí porque al final, con sus gestos, sus golpes, su reacción cuando vio la roja, lo muestran como un tipo desquiciado ante la falta de talento propio. En fin, en todo el partido se dedicó a pegar, nunca aportó nada y encima Bielsa lo mantuvo en el campo. Un misterio que solo el loco de Bielsa puede explicar, pero ya para qué, ambos jugador y entrenador fueron expulsados de la Copa del Mundo y el entrenador de la selección uruguaya.
Ismail Elfath: un árbitro al estilo US Army
Ismail Elfath, el colegiado estadounidense del encuentro, quiso controlar el partido sin señalar muchas faltas, pero el equipo uruguayo se aprovechó de estas circunstancias y se excedió en el juego brusco. La roja directa a Canobbio por la entrada con los tacos por delante a Cubarsí llegó tarde, cuando el jugador ya había hecho una serie de fechorías —todas para ser expulsado—, incluyendo un empujón directo contra el árbitro. Y el papelón que hizo después del partido cuando encaró a los árbitros no solo merece la crítica pública por esa actitud, sino que debería ser expulsado de por vida de la práctica del fútbol. Seguro que pronto encontrará su lugar en el cuadrilátero. La UFC lo espera.
Bielsa: «Soy el responsable» (y los jugadores, ¿qué?)
Bielsa fue honesto. Se declaró responsable de la derrota. Dijo que no le deja nada al fútbol uruguayo. Muslera pidió su cambio, dijo Bielsa en la conferencia de prensa, pero merecía ser sustituido desde el partido con Cabo Verde, no porque él lo pidiera, sino porque él no merecía la responsabilidad de ese partido en la portería.
«Soy el responsable de esta decepción» — qué locura tan honesta del loco Bielsa.
Pero asumiendo las cosas sin el fanatismo que acompaña este fracaso, el entrenador argentino no es culpable de nada. Quizás de no haberse ido antes, cuando supo que los jugadores lo cuestionaban, que hicieron todo lo posible para perder en las eliminatorias, cuando la prensa lo cuestionó en defensa de unos jugadores que no rendían. Bielsa no es culpable de los errores de Muslera. Pero él podrá ser responsable de la derrota, de los empates previos y del esquema táctico utilizado, pero no culpable de que sus jugadores sean unos ineptos.
En general todos —incluyendo a los dirigentes—, todos fracasaron. El proceso mismo es un fracaso. Pero el entrenador demostró su integridad y la honestidad floreció al final de la conferencia de prensa, cuando dijo:
«La naturalidad con la que España juega y desarrolla su estilo no es comparable con el esfuerzo que tuvimos que hacer nosotros para que la forma en que yo decido que el equipo juegue emparejara el partido. A nosotros nos costó enormemente sostener el proyecto de cómo teníamos que jugar.»
Reconociendo que, a pesar del esfuerzo realizado, esto fue insuficiente frente a un mejor equipo que, sin ser sensacional, aprovechó los errores que los suyos cometieron. Bielsa se va, pero su honestidad se queda. Los jugadores, en cambio, se van con las maletas llenas de dudas.
Francia: Dembélé se despachó con tres (y Noruega B lo confirmó)
Dembélé dio un recital goleador, Francia pasó por encima a una Noruega B y mete miedo. El delantero del PSG recuperó todo lo perdido y lo confirmó ante los suplentes de Noruega: la velocidad, el enganche, la pisada, la cintura indescifrable; y además le agregó gol. Francia completó de manera impecable su paso por la etapa de grupos. Ganó todo, marcó 10 goles y ya nadie discute su apuesta por darle el peso del equipo a la delantera.
El partido fue un festival de Dembélé, mostró a un Mbappé altruista y colaborativo, pero también remarco a un Upamecano que no da una en la defensa. Didier Deschamps hizo su regreso con los Blues este sábado en Boston. El entrenador del equipo francés tuvo que regresar a Francia para asistir al funeral de su madre el viernes.
Cabo Verde: la isla que se hundió de alegría
Contra la lógica deportiva que tantas veces termina contra las cuerdas, Cabo Verde y Arabia Saudita llegaron a la tercera y última fecha dependiendo de sí mismos para conseguir la clasificación, tras medirse con España y Uruguay, dos selecciones fuertes que parecían tener un camino amigable. Pero no contaban con la astucia y destreza de su arquero y los argumentos de su defensa.
El esfuerzo y la voluntad se convirtieron en la bandera de Cabo Verde, que en la última jugada tuvo otra oportunidad clarísima, pero Da Costa le erró al arco vacío. Remató 15 veces en dirección al arco, pero acertó apenas tres entre los palos y no pudo quebrar el cero. Así, el grito que no pudo dar por su impericia para convertir lo terminó sacando de adentro después del pitazo final, con sus jugadores viendo en teléfonos móviles el final del triunfo de España sobre Uruguay que necesitaban para asegurarse la continuidad en el torneo.
Bélgica ni bueno, ni malo
Este equipo no está en nada. Por eso en está crónica se nos había pasado reseñar el partido que goleo ante un rival que tampoco es la quinta maravilla. El equipo fue malo. Por eso no podemos clasificarlo con lo que hizo y dejo de hacer. simplemente fue intrascendente. Pero clasifico. Por el bien del fútbol, ojalá que mejore o se termine de ir.
Irán: una Copa del Mundo desastrosa
El capitán de la Selección de Irán, Mehdi Taremi, explotó contra la FIFA y la organización de Estados Unidos. Irán fue robado por la FIFA en suelo estadounidense. El gran inglés Alan Shearer lo dijo con claridad:
«Esa es una de las peores decisiones del VAR que he visto en un escenario de Copa del Mundo. Si los oficiales no pueden acertar en un momento como ese con todas las repeticiones disponibles, entonces hay que preguntarse para qué está realmente el VAR.»
Y el entrenador iraní añadió:
«Esto es exactamente por lo que la gente está comenzando a perder la fe en el VAR. Nos dijeron que se introdujo para eliminar errores claros, pero en cambio sigue creando mayores controversias en el escenario más grande del fútbol.»
La FIFA, una vez más, no comentó. Pero la imagen quedó. Como quedan las imágenes que el poder no quiere que veamos. Irán fue eliminada, pero no sin antes plantar cara. No solo al rival, sino a todo el sistema.
Arjona y el fútbol: el profeta fuera de su tierra
A Ricardo Arjona le gusta el básquet, no tanto el fútbol, dado que fue jugador de ese deporte durante sus años de juveniles. Pero cuando se puso viejo, el cantante guatemalteco se convirtió en un gurú de su entorno con las letras de sus canciones.
Con el Mundial de 2026 en marcha, salen a luz las relaciones que existe, que puede ser casualidad o simplemente una predicción cumplida, de todo lo que contiene su álbum Si el Norte Fuera el Sur, pues algo de eso se está cumpliendo.
Basta revisar el auge que ese deporte está teniendo en Estados Unidos para comprender a cabalidad por qué se le otorga nuevamente la sede para disputar una Copa del Mundo.
Pero eso no es todo. En esa canción dice claramente: «Hay que agrandar las porterías y ocho tiempos fuera pa’ vendernos porquerías». No tenemos ocho tiempos fuera, como en el baloncesto, pero los tiempos de hidratación son de tres minutos, lo que deja seis minutos para vendernos porquería. Arjona, sin saberlo, muchas de estas cuestiones se profundizaron, lo que provocó que esta canción mantenga la vigencia. El cantante guatemalteco, se convirtió en el Nostradamus del fútbol moderno, aunque en el fondo les gusta la NBA y no la FIFA
Merlín, el pato que se hizo famoso
Detrás del fenómeno viral de Merlín, el pato que conquistó las redes sociales, humanizó el Mundial y llegó hasta la presidencia de México, se esconde una poderosa lección de amor familiar, trabajo honesto y autenticidad comunitaria que desafía a la tecnología actual. Y por eso mismo, la FIFA logró mercantilizar esto.
El video de la caminata acumuló millones de reproducciones de manera inmediata. Los internautas adoptaron al ave como un símbolo de la afición. Por eso, el público lo bautizó como la primera mascota no oficial. El entusiasmo digital escaló rápidamente y traspasó las fronteras de la nación. Muchos usuarios compartieron las imágenes con una singular frase de admiración. «México superando a la inteligencia artificial» fue el lema más repetido. En efecto, el público prefiere la calidez de un ser vivo real. El algoritmo no puede competir contra la magia de la vida.
Pero como la FIFA y los países anfitriones todo lo mercantilizan, el ‘Pato Merlín’ ya es marca registrada; y las instancias gubernamentales vinculados con derechos de propiedad, entregaron constancia a su dueña. «Es un hecho público y notorio que el Pato Merlín es una mascota de la familia de Karla Ivette Gómez, a quien pertenece la marca», señaló Vidal Llerenas, director del IMPI, al subrayar la relevancia de reconocer y proteger los signos distintivos conforme a derecho. Así, hasta el pato tiene su debido registro. La FIFA, como siempre, se frota las manos.
Cierre: el fútbol como espejo del mundo
Uruguay se va con más preguntas que respuestas. Bielsa se va con la frente en alto. Muslera se va con la cabeza gacha. Irán se va con un sabor amargo. Cabo Verde se queda con la ilusión. Y el fútbol, como siempre, sigue su curso.
Pero mientras Infantino viaje en avión privado, Neymar tenga miedo de romperse, y Brasil gane sin gustar, nosotros seguiremos mirando. Porque el fútbol, aunque sea aburrido, siempre será fútbol. Y el fútbol, como la vida, es una cuestión de esperar el próximo gol.
Nota final: Esta crónica es una mirada irónica al Mundial, sus contradicciones y sus miserias. Si el fútbol es el espejo de la sociedad, este Mundial refleja un mundo donde el dinero, el poder y la hipocresía deciden el juego. Y los sueños, como los balones, a veces entran, a veces no. Pero siempre hay alguien dispuesto a cobrar por el espectáculo.
