Solidaridad o sumisión

FIDEL-CASTRO-RUZ

Editor de Monthly Review

Un potente terremoto de magnitud 7,8 sacudió Ecuador el 16 de abril de 2016, poco antes de las 19:00 hora local. En ese momento, trabajaba para teleSUR English en Quito y esa misma noche me enviaron como parte del equipo para cubrir las secuelas en la costa, la zona de Ecuador más afectada por el desastre. Estar radicados en el país nos permitió ser de los primeros periodistas en llegar. Fuimos testigos de la movilización del Estado ecuatoriano para responder y de las ofertas de ayuda de países amigos.

Pero fueron los cubanos los primeros en llegar.

Mientras cubría el terremoto, entrevisté al coronel Lázaro Herrera Hernández, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, quien me dijo una frase que se ha convertido en una máxima política mía:

No se trata de dar lo que sobra, sino de compartir lo que tenemos.

Cuba, el país insular sometido a un brutal bloqueo económico durante décadas, ha sido siempre uno de los primeros en solidarizarse con los pueblos de América Latina y del mundo, compartiendo lo poco que tienen. Cuba ocupa un lugar especial en el corazón de millones de personas en toda la región, no solo por su solidaridad incondicional, sino también por el ejemplo que su pueblo y su Revolución nos dieron. Cuba nos demostró que el imperialismo no era invencible, que podíamos plantar cara y derrotar a Washington aquí mismo, en nuestro propio hemisferio.

Latinoamérica no sería la misma hoy si no fuera por la determinación del pueblo cubano de defender su revolución y su decisión de forjar su propio camino. Pero hoy, Cuba está en la mira de la Casa Blanca.

Este podría ser el momento más decisivo para la Revolución Cubana. Tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el gobierno interino de Delcy Rodríguez se ha visto obligado, a punta de pistola, a suspender los envíos de petróleo a Cuba. Este recurso vital se ha cortado prácticamente de la noche a la mañana, y el Financial Times informa que, a finales de enero, a Cuba solo le quedaban entre 15 y 20 días de petróleo.

Mientras tanto, Trump firmó una orden ejecutiva que declara a Cuba una «amenaza inusual y extraordinaria» y conlleva sanciones más severas, que incluyen un arancel a los países que venden petróleo a la isla. Estados Unidos ejerce una enorme presión sobre otros países para que dejen de suministrar petróleo a Cuba con el fin de hacer cumplir este bloqueo ilegal y criminal. La empresa mexicana PEMEX, que en los últimos años ha incrementado constantemente sus envíos a Cuba, ya ha suspendido un envío previsto. No obstante, la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que la ayuda humanitaria a Cuba continuará.

“Encontraremos maneras de mantener la solidaridad con el pueblo cubano sin poner en riesgo a México”, dijo Sheinbaum.

El problema es que ceder al imperialismo a corto plazo pone a México en riesgo a largo plazo. El imperialismo vulgar de Trump va a eliminar a cada país uno por uno si no nos unimos de inmediato.

Nuestra necesidad de una respuesta regional al imperialismo estadounidense fue el mensaje contundente que surgió de la Cumbre de Nuestra América celebrada en Bogotá, Colombia, organizada por la Internacional Progresista. Kurt Hackbarth y yo estábamos allí representando al Proyecto de Solidaridad con México . Lo primero que Carlos de Céspedes Piedra, embajador de Cuba en Colombia, nos expresó al saber que éramos de México fue su agradecimiento por la constante solidaridad de México con Cuba.

No podemos permitir que Cuba quede sola en este momento.

En su discurso en la sesión de clausura de la Conferencia Tricontinental en La Habana en 1966, Fidel Castro lanzó una advertencia que sería prudente que hoy tomáramos en cuenta:

La correlación de fuerzas de los imperialistas en este continente, la cercanía de su territorio, el celo con que tratarán de defender sus dominios en esta parte del mundo exigen, en este continente más que en ninguna otra parte, una estrategia común, una lucha conjunta y simultánea

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