Mérida digna y humana

Zurdo

Miguel Ángel Sandoval

Por razones de orden académico estuve hace unos días en Mérida, Yucatán. En muy poco tiempo pude observar varios temas que me provocaron envidia de la buena. Lo primero ver una ciudad limpia y ordenada, en todo lo que es el centro histórico. Sin basura, sin indigentes, ni drogadictos, con seguridad. Se respira un aire de tranquilidad. Restaurantes para todos los gustos, conciertos sabatinos gratuitos, mercados de artesanías los domingos, teatro, exposiciones.

Luego, un servicio de transporte público moderno, casi todo eléctrico. Buses nuevos, choferes educados, puntuales en las salidas y llegadas. Además, limpios. Finalmente, una terminal del Tren Maya como si fuera de alguna ciudad europea, sino que mejor, pues todo construido con un concepto de mantener y desarrollar la cultura nacional.  Dato no menor, poco trafico vehicular.

En los restaurantes de la terminal del Tren Maya, comidas regionales, cero franquicias internacionales, acento en lo mexicano, promoción de artesanías y otros productos del país, que en su mayoría son pequeños emprendimientos, antes que franquicias. Una expresión más de la construcción de la identidad nacional, Todas las indicaciones al publico escritas en castellano y maya yucateco. Sin faltar la buena atención al ciudadano.

Ojo, Mérida es una ciudad pequeña, de apenas un millón de habitantes, pero me quedo la impresión de que sus élites apuestan a futuro, con visión de país, no como en el caso de las élites dominantes en Guatemala, que compiten en corrupción y en el saqueo de los recursos del estado. Hay dos visiones.

Pero hay algo que me llamó poderosamente la atención: fue el parque público «La Plancha», subrayo lo de público, pues salvo los alimentos que la gente consuma, el resto es gratuito, parte de la visión social de las autoridades mexicanas. Inaugurado apenas en el 2023, con una extensión de al menos unas nueve veces mayor que la extensión del parque de la industria de la capital guatemalteca.

La extensión de La Plancha es aproximadamente unas 22 o 23 hectáreas. Un pulmón verde para la ciudad de Mérida. Un dato no menor, es que fue construido por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército Mexicano, que en la actualidad proporciona lo principal de la seguridad de ese parque nacional. Nada de empresas privadas de seguridad.

El parque público de La Plancha, está ubicado en lo que fueron los terrenos de la vieja estación de tren que ahora tiene entre muchas cosas, un laguito  con agua limpia, patos nadando con tranquilidad, un museo del ferrocarril en buena parte del parque, áreas para ciclovías, para los ejercicios, para correr o solo trotar. Un centro de restaurantes, y de manera notable, un teatro al aire libre con capacidad para unas 3,500 personas, todas con asientos.

Solo en lo observado hay varios temas en los cuales la ciudad de Guatemala nos queda a deber. Aquí no hay sistema de transporte público que valga la pena, salvo, con sus limitaciones el transmetro. Pero luego existe la visión depredadora del aerometro, que ya inicio la tala de árboles de manera infame, en una ciudad que necesita de pulmones verdes como en el caso de Mérida, transporte eficiente, como en Mérida y parques públicos arbolados como en Mérida.

En resumen,  no hago referencia a otros temas como empleo, migraciones, agua o temas de salud, solo a las observaciones que en visita rápida se pueden observar. Mérida, a diferencia de nuestra otrora Tacita de Plata, es una ciudad con dimensión humana, para vivir con dignidad, que es lo está faltando en una ciudad como Guatemala, que hoy día es una vergüenza para quien tenga un poco de sentido de la vida urbana y de las condiciones mínimas de decoro.

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