Guatemala no es un país pobre. Es un país profundamente desigual.

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Carlos Figueroa Ibarra

Guatemala produce riqueza. La desigualdad está en cómo se reparte y en quién concentra las oportunidades.

Mientras unos pocos acumulan privilegios, millones trabajan sin lograr vivir dignamente; jóvenes encuentran puertas cerradas y cientos de miles de familias terminan buscando fuera del país el futuro que aquí se les negó. Eso no es azar: es el resultado de un modelo que durante décadas ha concentrado demasiado arriba y dejado demasiado poco abajo.

El 20 de agosto, sectores de la sociedad civil, organizaciones sociales, dos partidos políticos y uno en formación firmamos el Pacto Democrático por Guatemala. Es apenas un primer paso: comenzar a construir un Frente Amplio capaz no de administrar la desigualdad, sino de transformarla.

Ese es precisamente el punto de partida del Pacto Democrático:

“Estamos convencidos de que el principal problema nacional es la forma profundamente desigual en que la riqueza se distribuye y se organiza. Mientras una minoría concentra privilegios y oportunidades, la mayoría de la población enfrenta dificultades de empleo digno, educación, salud y bienestar.”

La democracia también se mide en quién tiene oportunidades, quién puede vivir de su trabajo y quién sigue quedándose atrás.

Tomado de Facebook

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