Cuba no solo resiste; también avanza y crea
Prometedora vacuna contra el cáncer
Marcelo Colussi
“Vamos a salir de estas dificultades, como lo hemos hecho siempre, ¡combatiendo!”
Raúl Castro
Cuba, la gloriosa isla revolucionaria del Caribe, primer territorio del continente americano donde llegó el socialismo, hace más de seis décadas que viene construyendo una sociedad más justa y equitativa. ¿Lo ha logrado? ¡Sin dudas! Desde el triunfo de la revolución el país dejó de ser una virtual colonia estadounidense, una playa de lujo con casinos y hoteles para la pudiente población yanki, pasando a ser un ejemplo de dignidad en el continente. Sus índices socioeconómicos fueron, por años, los mejores de Latinoamérica, comparables a los de muchas potencias capitalistas. Salud, educación, vivienda, empleo, infraestructura básica, ciencia y tecnología, cultura, deportes, constituyeron aspectos que la Revolución llevó a niveles superiores. Junto a ello, se desarrolló en forma fabulosa la promoción de un auténtico espíritu solidario -no como la perversa y engañosa “cooperación” que dan las potencias- por lo que numerosas brigadas cubanas (médicas, educativas, deportivas) llegaron a cooperar a más de cien países.
Como demostrativo de todos estos cambios, de la edificación de una nueva sociedad dejando atrás los años de dependencia y sumisión al imperio del norte, en algún momento Fidel Castro pudo decir, orgulloso: “En el mundo hay 200 millones de niños de la calle. Ni uno solo de ellos está en Cuba”.
Junto a ello, cabe obligadamente la pregunta: ¿pudo la Revolución hacer todo esto sin contratiempos? ¡En absoluto! Desde el primer momento del proceso revolucionario, Estados Unidos atacó sin clemencia a esta isla “insolente”. No porque allí hubiera cuantiosas riquezas naturales que rapiñar, como hace en otros sitios del continente: petróleo, minerales, biodiversidad en las selvas tropicales, agua dulce. La Revolución cubana ha representado todas estas largas décadas una afrenta para Washington, una palmaria demostración de que el socialismo funciona, que se puede ir más allá -y con mucho éxito- del mercado y la empresa privada. Cuba revolucionaria, en la lógica imperial, es un mal ejemplo para los vecinos continentales, o para el mundo. Por eso ese ataque inmisericorde continuado.
El imperio no omitió forma de embestir al proceso cubano, intentando todo, pero fracasando siempre. La Revolución siguió adelante. Cierto es que actualmente, con la segunda presidencia de Donald Trump, el ataque se ha profundizado de un modo exponencial. El bloqueo petrolero que se viene dando desde inicios de este año, complicó significativamente la situación en la isla. Pero pese a todos estos infames ataques, la Revolución nunca se ha detenido.
Es importante destacar que Cuba representa una vanguardia mundial en investigación médica en el campo de la ingeniería genética y biotecnología. Por lo pronto en 1981 se fundó en La Habana el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología -CIGB-, especializado en este ámbito. A partir de sus grandes avances, en 2012 se constituye el Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de Cuba, conocido como BioCubaFarma, dedicado a la producción y comercialización de biotecnológicos, incluidos productos tan importantes como Heberprot-P (para tratar las úlceras severas del pie diabético), Nimotuzumab (para el tratamiento de cánceres de cabeza y cuello, gliomas, cáncer nasofaríngeo y esofágico), VA-Mengoc-BC (vacuna que protege contra la enfermedad meningocócica), CIMAvax (inmunoterapia para el cáncer de pulmón), y las vacunas Soberana 02 y Plus y Abdala (únicas vacunas de este tipo fabricadas en el Sur Global, de reconocida eficacia contra el Covid-19, comercializadas en muchos países a precio solidario, pero no autorizadas por la Organización Mundial de la Salud -agencia de la ONU financiada, en muy buena medida, por Bill Gates-).
El inmoral bloqueo no pudo contra Cuba, y pese a todo, la ciencia de la isla siguió adelante, creativamente. De esa cuenta, acaba de aparecer un producto único en su tipo, revolucionario a nivel mundial, que abre enormes expectativas para el tratamiento efectivo de muchas formas de cáncer: el HEBERSaVax. Tenemos ahí un novedoso y muy prometedor candidato vacunal diseñado para el tratamiento de diversos tumores malignos.
La investigadora clínica y especialista en Medicina Interna, Dra. Adriana Felinciano Pozo, miembro del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas de La Habana, expresó que este producto “brinda muchas oportunidades”, pues el HEBERSaVax “ha permitido que los pacientes tengan una mejor calidad de vida, una respuesta sin efectos adversos; y es muy fácil de manipular o de poner, porque es de uso subcutáneo [evidenciando] mucho potencial en las enfermedades de tumores sólidos, en diferentes nichos donde lo hemos probado, como en cáncer colorrectal, hepatocarsinoma, cáncer de ovario, cáncer renal, en pacientes avanzados y donde ha habido buenas respuestas”.
Cuba revolucionaria no se detiene, aunque el gobierno de Estados Unidos se empecine en impedirlo. Los tambores de guerra que suenan ahora, anunciando una posible invasión militar, son altamente preocupantes. Quizá no pasan de ser un distractor de la Casa Blanca para mantener ocupada a su población, dado el notorio descenso en la calidad de vida del ciudadano medio (12.9% de estadounidenses en pobreza, más de un millón de gente viviendo en la calle, 210 muertes diarias por la epidemia de toxicomanía, 47 de sus 50 estados en recesión, deudas constantes e impagables tanto a nivel familiar -105,000 dólares en promedio cada familia- como estatal (120% de endeudamiento fiscal en relación a su PBI), desarrollo de ciencia y tecnología en declive en comparación con su competidor chino -por cada robot puesto en marcha en Estados Unidos, China pone 9; por cada ingeniero graduado en el país del norte, el gigante asiático gradúa 10-. La situación es caótica, crítica se podría decir. Pero Trump sigue hablando de atacar a la isla. Si ello ocurriera, la respuesta de la Revolución es total: el pueblo en armas la defiende.
Acaba de aparecer este prometedor fármaco, el HEBERSaVax, y la endemoniada y vil prensa capitalista no tardó en atacar: que eso es propaganda política, que mejor que el gobierno se ocupe de remediar los apagones, que el socialismo ha demostrado que no tiene futuro, y patrañas por el estilo. Una vez más, citemos a Fidel: “Si lo que pretenden los imperialistas para que haya paz es que dejemos de ser revolucionarios, no dejaremos de ser revolucionarios, no doblegaremos jamás nuestra bandera.”
Los avances científicos no son “propaganda política” (¿cómo se puede llegar a tamaño nivel de estulticia, a tan algo grado de ofensa a la inteligencia?). ¡Son logros para la humanidad! ¡¡El socialismo no piensa en “hacer dinero”, piensa en el bien común de la humanidad!! Por tanto: ¡Viva Cuba revolucionaria!
