Cuando juega la tecnología, pierde el futbol
Ángel Cappa
Hay mucho que destacar del futbol que estamos viendo en el Mundial, pero antes no puedo pasar por alto que el gobierno de Donald Trump, no interrumpe sus agresiones contra los más débiles en Estados Unidos y sus bombardeos imperialistas. El ICE, organismo de migración estadunidense ha duplicado el número de detenciones: más de 10.000 en una semana. Unos 2.000 por día más o menos.
Vamos al futbol
La tecnología, si me permiten, el gran negocio de la tecnología aplicada al futbol, lo que hace es tratar de cuantificarlo. De explicarlo con datos. Y en futbol lo importante es la calidad, no la cantidad.
El VAR, que no ayuda, perturba, echó a Irán. Mendi Taremi, contra Bélgica, esperaba un pase perfectamente habilitado, de espaldas al arco. Al inclinarse para recibir la pelota, el culo quedó en fuera de juego, según las líneas que trazan para justificarlo. Fue gol, y lo anularon. Contra Egipto, Shoja Khalilzadeh hizo un gol también anulado, porque uno de sus botines estaba milímetros adelantado. Esas ridiculeces tecnológicas dejaron a Irán fuera del Mundial.
El coraje siempre es mejor
Lo escribió Borges en la Milonga de Jacinto Chiclana. Japón no lo leyó y perdió. Cabo Verde sí lo leyó y aunque también perdió, “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”, como cantaba Zitarrosa.
Pierna cambiada
Está de moda, hace un tiempo ya, tirar las faltas de los costados y los córners, con la pierna cambiada. Es decir, de la derecha con zurda y desde la izquierda con derecha. Así, la parábola de la pelota favorece a los defensores y al arquero y se aleja de los atacantes. O sea, se hace al revés, pero se sigue copiando.
Un gigante que ya no lo es
A Alemania no le queda ni una gota de talento. Paraguay lo eliminó con esfuerzo y disciplina. No le ganó antes de los penales, porque no se animó.
Los chicos crecen
Marruecos es candidato por su juego. Gana y gusta. Tiene a Hakimi, un lateral de toda la cancha. Defiende, gesta y define. Todo bien.
La cara de Infantino
¿Es necesario que a Infantino lo enfoquen dos o tres veces en los partidos que asiste? “Sí”, me respondió un amigo, “así no nos olvidamos que el futbol es también un cochino negocio, como dijo Galeano”.
Haaland, el llanero solitario
Es de esos goleadores que se instalan en el área, apenas se mueven, capaces de estar 25 minutos o más sin tocar la pelota y terminan haciendo uno o dos goles. Hay razones que el corazón no entiende.
Kane, el goleador solidario
Al contrario de Haaland, Kane ayuda a sus compañeros en la tenencia de la pelota y la recuperación. Además, le queda tiempo y energía para hacer goles decisivos.
Francia resucita el buen futbol
Juega con atrevimiento y calidad. Apela a todos los conceptos básicos del buen juego. Los delanteros rotan constantemente, para que no los encuentren donde los buscan. Tienen a Mbappé, que como todos los cracks, modifica la realidad. A Dembélé y todos los demás en la misma onda. Y a Olise, un todo campista o delantero exquisito, eficaz, desinhibido, un placer verlo jugar.
La vida de Ryan
El entrenador de Australia, antes de los penales, quitó al arquero que estaba jugando y puso a Mathew Ryan, una leyenda en su país, para que resuelva la situación. No sólo no atajó ninguno de los que tiró Egipto, sino que en 3 de los 4 que le metieron, no acertó ni el lugar. Decía Panzeri, un periodista argentino, que en futbol es mucho más lo que sale que lo que se piensa.
¿A quién le importa el juego?
Argentina no juega bien. Gana, pero está lejos de lo que ofreció en el Mundial anterior. Pero como dijo un periodista español, hace algunos años, “¿a quién le importa el juego?” Los argentinos, duramente castigados por el gobierno de Milei, encuentran un motivo para alegrarse.
Quiñones, el tremendo
El delantero mexicano no sólo golea, participa del juego, da pases de gol, colabora en la recuperación. Es un símbolo. Realmente tremendo.
Otra norma de la FIFA que complica
Contarle los segundos al que saca de banda. La prisa no es buena consejera ni para sacar de banda.
La fama es puro cuento
Así dice un tango, de los que cantaba Gardel, pero al parecer los famosos no están de acuerdo. Llenan los palcos vips de todas las canchas buscando ser más famosos todavía. Están, aunque muchos de ellos no entiendan ni pío de lo que están viendo. A tal punto ese tango está en lo cierto, que un perro muy famoso (Brodie) asistió al partido de Argentina-Cabo Verde. Yo pensé que el dueño era el famoso. Pero resulta que la cosa fue al revés, fue el perro quien llevó a su dueño. La frivolidad no tiene dueños. La seguimos.
Fuente La Jornada
