Arévalo recula ante la oligarquía

menkos

Por Armando Tezucún

El actual gobierno del presidente Bernardo Arévalo y el Movimiento Semilla se ha caracterizado por su tibieza y pusilanimidad. Argumentando el respeto al “estado de derecho” y la “institucionalidad” del país, ha tolerado y dejado pasar situaciones inaceptables, como el burdo fraude realizado por Walter Mazariegos para reelegirse rector de la estatal Universidad de San Carlos, o los desmanes de la exfiscal general Consuelo Porras y su pandilla, dejándola hacer y deshacer hasta que finalizó su período. A nivel internacional ha continuado la política de los gobiernos anteriores de acatar las órdenes emanadas de la Casa Blanca y el Pentágono, y ha continuado la alianza con el gobierno criminal de Netanyahu en Israel.

A nivel interno ha dejado que le ate las manos en muchos temas la aplanadora dominante de la nueva Corte de Constitucionalidad, integrada por tres magistrados titulares y tres suplentes que son peones de estructuras corruptas y de los poderes oligárquicos.

Esto último quedó en evidencia recientemente con el nombramiento del nuevo presidente del Banco de Guatemala (Banguat, la banca central del país) y de la Junta Monetaria. El cargo se ejerce cada cuatro años y corresponde al presidente de la república escoger a este funcionario. Arévalo nombró a Jonathan Menkos Zeissg, hasta entonces ministro de finanzas, en sustitución de Álvaro González Ricci, un exbanquero vinculado a los círculos del capital financiero. José Alfredo Blanco Valdés fue nombrado vicepresidente de ambas instituciones, cargo que ya ocupaba.

Arévalo designó a Menkos para dirigir estas instituciones que rigen la economía nacional el 29 de septiembre, para iniciar su período del 1 de octubre de 2026 al 30 de septiembre de 2030. Menkos es un economista que fue electo diputado por el Movimiento Semilla en las elecciones de 2023; en enero de 2024 asumió su cargo y solicitó licencia para ausentarse del legislativo sin remuneración, al haber sido designado ministro de finanzas por el nuevo presidente. Durante diez años fue director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, y es autor de varias publicaciones. Es miembro fundador del Movimiento Semilla. Tomó posesión de la presidencia del Banguat el 1 de octubre.

El 30 de septiembre, el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif, el órgano que aglutina a las gremiales de la burguesía), y el diputado de extrema derecha Allan Rodríguez interpusieron sendos recursos de amparo ante la Corte de Constitucionalidad contra el nombramiento de Menkos. Un tercer amparo cuestionó la preparación técnica de Menkos para dirigir la institución. El argumento principal es que Menkos debía haber renunciado a su curul en el Congreso para poder acceder a su nuevo cargo, ya que la ley prohíbe que un funcionario ejerza dos puestos remunerados; o bien debió haber solicitado una nueva licencia para ejercer el nuevo puesto. La contraargumentación de Arévalo y Menkos fue que la licencia otorgada por la presidencia del Congreso en enero de 2024 era indefinida, y no se limitaba al puesto de ministro de finanzas sino a cualquier otro cargo en el Estado; además, Menkos no ha recibido desde entonces el sueldo como diputado.

Bajo la presión del Cacif, y también de la embajada de Estados Unidos, la Corte de Constitucionalidad (CC) solicitó informes al presidente Arévalo sobre el nombramiento de Menkos. Finalmente, el 8 de octubre, la CC suspendió provisionalmente el nombramiento de Menkos como presidente del Banco de Guatemala y la Junta Monetaria, ordenando al presidente Arévalo a designar una nueva persona, dejando sin efecto las actuaciones de Menkos en los días que estuvo al frente de la institución; mientras, el vicepresidente José Blanco Valdés asumirá transitoriamente el cargo. Al igual que en otras resoluciones adversas al gobierno, la resolución de la CC se aprobó con el voto a favor de la aplanadora corrupta integrada por Roberto Molina, Dina Ochoa y Julia Rivera, y los votos en contra de Annabella Morfín y Astrid Lemus.

Es obvio que a la oligarquía representada en el Cacif no le hizo ninguna gracia que Arévalo le arrebatara el monopolio de un cargo tan importante como del de presidente del Banco de Guatemala y de la Junta Monetaria. Este es un puesto clave para articular la política monetaria, la confianza del mercado financiero y la estabilidad de precios en el país; las medidas propuestas por este funcionario influyen de forma indirecta en la cantidad de dinero en circulación, la liquidez del sistema bancario y el costo del crédito que asumen los hogares y las empresas. Para el gran capital se encendieron las alarmas al ver llegar a tan importante cargo a alguien fuera de su círculo de influencia, un militante del partido del presidente; y más aún cuando en una de sus primeras medidas cambió a los responsables de las cinco gerencias del banco. La oligarquía no podía permitir eso. Pero por fortuna, contaban con el apoyo de la aplanadora corrupta de la CC, que rápidamente enmendó el desatino del presidente Arévalo.

La fortuna de la oligarquía fue mayor cuando Arévalo y Menkos agacharon la cabeza y aceptaron dócilmente el veredicto de la CC. Menkos regresó al Congreso, asumió de nuevo su curul, y de inmediato solicitó licencia para abandonarla y regresar a su antiguo cargo de ministro de finanzas. Arévalo tendrá que nombrar un nuevo presidente del Banco de Guatemala que se adapte a los requisitos que le impuso la CC, alguien que tenga el beneplácito de la oligarquía.

Fuente ELPSOCA

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