Edgar Morin más que un pensamiento complejo

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Autor: Jairo Alarcón Rodas

Educar para comprender las matemáticas o cualquier disciplina es una cosa, educar para la comprensión humana es otra; ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.

Edgar Morin

La realidad se manifiesta ante los seres humanos con exuberante resplandor y complejidad, pero ¿será que lo que percibe el ojo humano es lo real? Con profunda sabiduría, Heráclito decía: La naturaleza ama el ocultarse. Y es que lo que se aprecia a través de los ojos, los oídos, por el tacto, en fin, por los sentidos humanos, aunque es la vía de entrada al reconocimiento de lo que son las cosas, dista de ser la realidad.

La realidad, transpuesta en la conciencia de un sujeto, como resultado del conocimiento, está constituida por lo que se manifiesta y lo que, tras un proceso intelectivo, se comprende. Y así Karel Kosik señalaba que la comprensión del fenómeno marca el acceso a la esencia. Sin el fenómeno, sin su manifestación y revelación, la esencia sería inaccesible. De modo que, tanto uno como la otra son imprescindibles para establecer lo que es la realidad.

De modo que lo aparente no es lo real, es lo que parece o aparece, lo que se muestra que, para constituir la realidad debe corresponder a las esencias de las cosas. Criterio ampliamente difundido a través de La Crítica de la razón pura de Immanuel Kant. De ahí que el filósofo de Königsberg dijera: Los pensamientos sin contenido son vacíos, las intuiciones sin conceptos son ciegas. Tanto el intelecto como la experiencia sensible son fundamentales para el conocimiento de las cosas.

Cómo surgen los pensamientos si no es a partir de lo percibido mediante los sentidos, elementos que constituyen el insumo que el intelecto procesa para determinar lo que es la realidad. Los datos de conciencia son el resultado de lo percibido mediante la sensación y el proceso intelectivo por medio de la razón. Datos que requieren ser interpretados de manera correcta para no incurrir en error .  

Bertrand Russell, en su libro Los problemas de la filosofía, muestra la dificultad que resulta de juzgar la realidad a partir únicamente de la información proveniente de los sentidos, dado que estos otorgan una información parcial sobre los objetos de conocimiento. El sujeto que percibe sensorialmente la realidad, se ve limitado tanto espacial como temporalmente, derivando con ello la diversidad de criterios y opiniones sobre las cosas.

La realidad no es un simple reflejo en la conciencia que da origen inmediatamente a los pensamientos,  ideas en la mente del sujeto, como lo plantea el realismo ingenuo, en el que no hay diferencia entre el objeto en sí y las ideas ni tampoco lo real es una construcción mental en los seres humanos, arbitraria e independiente de la presencia de los objetos y de su correspondencia adecuada en la mente de un sujeto, no son ideas encerradas en la mente de una persona. La realidad es mucho más de lo inmediatamente percibido por los sentidos, como lo afirmara George Berkeley.

La realidad es compleja y su complejidad consiste en la red de interacciones entre múltiples elementos, donde el todo es mayor que la suma de sus partes. A diferencia del universo predecible de la física clásica, el mundo subatómico se caracteriza por la incertidumbre, donde la posición de las partículas solo puede definirse mediante probabilidades. De modo que pretender conocer la realidad compleja requiere formas complejas de entendimiento.

Así, una cosa es lo que aparenta ser la realidad y otra aproximarse a ella con propiedad, dado que es dialéctica, continuamente se está transformando y requiere continuas lecturas. Pero ¿a quién le interesa conocer la realidad? A la mayoría de las personas poco le importa, lo que les concierne es hacer uso de ella, emplear su entendimiento en lograr un objetivo práctico. Lo que no saben esas personas es que, al tener mayor control sobre las cosas a través de su conocimiento, incurrirán en menos errores.

De ahí que deba diferenciarse entre lo que es la apariencia y lo que es la realidad, entre lo que son las cosas y lo que aparentan ser. Gran parte de la confusión, en el campo epistémico, se debe a que la mayor parte de personas no distingue entre lo que es el plano ontológico y el gnoseológico, entre lo que es la realidad en sí y lo que es la realidad en mí. El plano ontológico se refiere a la naturaleza de la realidad y a lo que existe. El plano gnoseológico estudia cómo es posible conocer esa realidad. La realidad es y se manifiesta, pero al entrar en contacto con un sujeto que la percibe, adquiere un particular significado humano que puede corresponder o no con los hechos.

En consecuencia, se pueda tener una lectura más certera o incierta sobre las cosas, dependiendo de la calidad cognitiva de quien la realice, del método e instrumentos que utilice, de los errores y aciertos que incurra en el proceso de conocimiento. En ello estriba la importancia del conocimiento que no se limita a lo superficial y, con el criterio de verdad, es lo que lo diferencia de la opinión. Regularmente las opiniones tienden al error, el conocimiento se instala en el acierto y es por lo que, cuando se conoce algo, hay que demostrarlo.

Hegel decía: todo lo real es racional, como lo racional real, de modo que todo en la naturaleza es reducible a ser comprendido por la razón. Sin embargo, Edgar Morin, filósofo de la complejidad, señalaba que reducir el todo a la razón es un grave error de procedimiento, ya que, dada la complejidad de la realidad, hay aspectos que les son ajenos, por lo que amerita formas complejas para su comprensión; criticando, a su vez, la visión tradicional cientificista que plantearan filósofos como Karl Popper, Thomas Kuhn, Imre Lakatos, entre otros.

Por lo que la realidad, dice Morin, no es un sistema cerrado y puramente lógico, sino una amalgama de orden y desorden constante, que no es susceptible de ser reducida a la razón. De ahí la crítica del pensador francés al planteamiento hegeliano, en el que lo real y racional es aparentemente tautológico, representa para él, una visión reduccionista y cerrada de la realidad.

Morin desarrolla el pensamiento complejo, pero ¿en qué consiste esa modalidad epistemológica? El pensamiento complejo es un enfoque cognitivo que propone comprender la realidad de manera integral, interconectada y multidimensional. Siendo la inter y transdisciplinariedad enfoques que superan la hiper especialización. Busca conectar los saberes mediante el diálogo para comprender el mundo como un todo complejo, donde el conocimiento no se fragmenta, sino que se integra para abordar los problemas de la sociedad.

Para él, los modos simplificadores del conocimiento mutilan, más de lo que expresan, aquellas realidades o fenómenos de los que intenta dar cuenta, si se hace evidente que producen más ceguera que elucidación. Por lo que el conocimiento de la realidad debe ser complejo y pertinente, en este caso lo complejo es tomar en cuenta que la realidad es un entramado inseparable de elementos diferentes e interdependientes que forman un todo. Siendo lo pertinente el conocimiento capaz de abordar esa complejidad, el que logra conectar los saberes dispersos, ubicar su información en su contexto, reconocer la multidimensionalidad de los fenómenos y navegar en la incertidumbre. Con ello el pensamiento complejo de Morin da acceso a criterios subjetivos.

El filósofo francés propone que el conocimiento de la realidad sea enfrentado por toda una serie de recursos humanos y, aunque no excluye la racionalidad como mecanismo para su comprensión, señala que deben ser tomados en cuenta otros elementos despreciados por el riguroso pensamiento científico y el realismo racionalista.

Por mi parte, yo, que me considero realista, racionalista y materialista, veo un problema en el planteamiento de Edgar Morin y es que, al alejarse de la rigurosidad objetiva, que busca la ciencia, a través de su método empírico-racional, abre la puerta a la subjetividad y, con esta, a la charlatanería que detiene, confunde, limita el desvelamiento de la realidad y, desde luego, su comprensión.

No obstante, el legado de Morin es innegable, dada la complejidad de la realidad y la simplicidad con la que mayor parte de las personas la encaran. Y al cuestionar el estatismo lógico-racional, alerta de la importancia de continuar revisando, ampliando los mecanismos de comprensión sobre las cosas. En respuesta, Karl Popper decía: La razón no es todopoderosa, es una trabajadora tenaz, tanteadora, cauta, crítica, implacable, deseosa de escuchar y discutir, arriesgada. La razón es también dialéctica y exige su renovación constante.

El día 29 de mayo, a la edad de 104 años, Edgar Morin se despidió del mundo, no obstante, su obra quedará para la posteridad como un legado imprescindible para todos aquellos que busquen la comprensión de la realidad, para hacer de este mundo algo mejor. Las personas pasan, las ideas permanecen mientras haya vida consciente en este planeta. Gracias, Morín, por tantos años dedicados a la defensa del pensamiento, de la democracia, de la educación y de la humanidad.

Para mí, la sabiduría dijo Morin en una de sus últimas entrevistas, es la de poder permanentemente controlar sus pasiones con la razón y nutrir su razón con las pasiones.

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