A más de 30 días, pausa y reinicio

Zurdo

Miguel Angel Sandoval 

Previo a la conmemoración de los santos difuntos, y el plato de fiambre infaltable en muchas familias y hogares, las autoridades indígenas en un gesto de madurez y sentido común, dijeron que se tomaban un tiempo de reflexión para replantear su estrategia. Se dejaron de observar bloqueos, y salvo en unos puntos, todo volvió, al menos en apariencia, a la normalidad. Con el plantón frente al MP, y unos cuantos movimientos aislados, todo parecía haber concluido. Con los fiscales y jueces señalados en sus puestos y el cada día menos presidente, sin mayores sobresaltos.  

Pero la calma era aparente, pues los motivos del levantamiento de octubre siguen intactos y alrededor de ello, existen sobradas razones para mantener la movilización y conseguir el objetivo declarado por las autoridades ancestrales: que renuncien los enemigos de la democracia, así como todos los conspiradores y artífices de ese proyecto de golpe judicial. Y junto los movimientos y maniobras que insisten en desconocer los resultados electorales, a pesar de la última resolución del TSE, no cesan. Y ello ahora, le da una dimensión mayor a la protesta social y a las gestiones políticas del presidente Arévalo.  

En ese momento de pausa, hubo apenas dos temas que merecerían cada uno reflexión por separado, a efecto de poder valorar, el impacto que ello tiene en la sociedad guatemalteca. El primero fue la información de que se había constituido un espacio denominado Acción por la Democracia, que convocado por el presidente Arévalo, reunió autoridades indígenas y unos pocos sectores empresariales para plantear el respeto por la democracia y los resultados electorales. Y junto con ello, una nueva lista hecha pública por el gobierno de los EEUU de funcionarios corruptos que se encuentran alrededor de acciones sobre la minería. 

Por lo demás, todo parecía indicar que la población, cansada, en alguna medida con sentimiento de derrota, estaba dispuesta a aceptar que la situación quedara en una especie de magro empate. De una parte, con los funcionarios en sus puestos y de otra con el reconocimiento nacional del liderazgo de los pueblos indígenas, así como las nuevas presiones del gobierno de los EEUU. y en lugar destacado, la revalidación de los resultados electorales por el TSE. Así las cosas, todo parecía ir en esa dirección, pero… 

Ocurre que los pueblos indígenas no están dispuestos a que no se les escuche, pero, sobre todo, que sus demandas sean banalizadas por quien sea. Y así como las autoridades indígenas dicen alto sus verdades y sus demandas, otros sectores sociales están en actitud similar. Los barrios urbanos que se movilizaron en las semanas anteriores o los mercados que hicieron su parte, junto con los universitarios, sindicalistas y otros sectores, ahora exigen. Y ello porque la democracia no puede ser el reino de un par de leyes o incisos, o la sordera gubernamental. Y en ello coincido plenamente. 

Es por estas razones que los días 3 y 4 de noviembre conocerán de manera renovada, acciones de protesta social que aún no sabemos la dimensión que tendrán, pero sí que serán masivas. En ello ojalá que los sectores o personas que se molestaron o protestaron por los plantones, ahora entiendan lo dicho por las autoridades indígenas: sin plantones podrán pasar y sumarse alas nuevas protestas. Creo que, si ello ocurre, quienes dijeron que no iban a las protestas por los bloqueos, añora tienen la oportunidad de demostrar su voluntad democrática, sumándose al llamado para estas jornadas que deberán ser multitudinarias.  

Y ojo, la democracia no se construye solamente desde las redes sociales, pues si bien éstas contribuyen para remontar el silencio de algunos medios, o para frenar la desinformación, no sustituyen la protesta social en las calles y avenidas, en las ´plazas, en los caminos, en todas partes.  

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