La Farsa
Por Fernando Cajas
Creer en el proceso electoral guatemalteco es como creer que el Sol giran alrededor de la tierra o que podemos tapar el sol con un dedo.
El proceso electoral guatemalteco es una farsa. Desde la conceptualización del Tribunal Supremo Electoral, TSE, el cual no es ni supremo ni independiente. Eso de supremo solo lo aplican para autonombrarse probos, para darse el privilegio de decidir quien, según ellos, no la ley; puede o no participar en las futuras elecciones y quienes al final van a «dirigir» al país.
Creer en el TSE es creer que la luna es de queso.
En efecto, los y las magistradas de dicho tribunal, TSE, llegan a estos puestos inflando currículo a través de inventar o plagiar tesis de maestría y hasta doctorados, siguiendo el ejemplo de la Fiscal General de Guatemala. Esto no se diferencia del proceso electoral de elección de rector en la Universidad de San Carlos de Guatemala, proceso lleno de anomalías, manipulaciones; esto es: FARSA.
Si bien en 1944 como guatemaltecos fuimos capaces de cambiar la dirección de la historia de un país cooptado por elites dictatoriales, militares y disque empresariales; luego de la contra revolución apoyada por el gobierno de los Estados Unidos en 1954, ya no hemos podido construir un movimiento social que le dé seguimiento a los grandes ideales de la revolución de octubre del 44. Hemos tenido una larga guerra interna, mediada por un genocidio negado, por supuesto; por quienes ostentan el poder. Estos mismos que ponen y quitan presidentes y cortes y que durante las últimas décadas han tenido que aliarse al narco regional que utiliza al país como bodega, laboratorio móvil de drogas y puerto de entrada y distribución al norte, especialmente a Estados Unidos, lugar que paradójicamente es el de mayor consumidor de drogas en el mundo.
En el 2015 tuvimos otra oportunidad de cambiar la dirección de la historia de un país cooptado por una falsa democracia, luego del contra ataque a la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala, CICIG; que demostró que con voluntad política y capacidades jurídicas, si es posible combatir y erradicar la corrupción. Es claro que la imposición de Jimmy Morales solo fue parte de un plan maestro de re captura del estado guatemalteco a través de la judilización de todos los posibles procesos de liberación del pueblo de Guatemala.
Los presidentes post CICIG han sido producto de un sueño ideal para el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financiera (CACIF) y una pesadilla para el pueblo de Guatemala. Este proceso de captura del estado no puede cerrarse con broche de oro sino se calla la libre expresión del pensamiento a través de la persecución sistemática de la prensa local, que se refleja en el invento de delitos a través del invento de procesos judiciales de un sistema jurídico cooptado hasta los dientes.
En el 2023 vamos a elecciones para validar decisiones previamente tomadas de los grupos de poder, quienes han construido una enorme capacidad para manipular, engañar y hasta eliminar candidatas y candidatos con la mínima posibilidad de éxito que no se alinean a su manipuladora visión de país. Estos psicópatas profesionales sólo son la cara visible de los verdaderos
dirigentez; esto es, la elite económica guatemalteca que sigue viendo comunistas en todo movimiento social que exige mínimos cambios de respeto a la clase obrera guatemalteca. Estos psicópatas profesionales también sirven al poder local que hace esfuerzo por facilitar el tráfico de drogas hacia el norte. Estos dos poderes, económico y narco se juntan para asegurar que quienes salgan vencedores de estas elecciones, sepan quién manda aquí.
El ciudadano de a pie sólo puede escoger entre morir quemado o ahogado. Aún bajo estas horribles condiciones debemos reflexionar y actuar. Reflexionar en cómo constuir alternativas para organizarnos políticamente, porque la forma actual ya no responde al interés popular. Actuar, porque tenemos aún nuestra limitada libertad política para ejercer un voto consciente, ya sea nulo o no; pero un voto por las opciones que creamos puedan mejorar en algo las precarias condiciones de la mayoría de guatemaltecos.
