Un fraude ideológico que se llama VOS y Toriello

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Marco Fonseca

Durante la asamblea del 29 de agosto de 2026, la cúpula del partido Voluntad, Oportunidad y Solidaridad (VOS) perfiló al auto-llamado «ciudadano» Toriello como su figura central para una eventual candidatura presidencial rumbo a las elecciones de 2027. Tomemos esto con mucho cuidado.

El nombramiento del empresario liberal Lionel Toriello como coordinador de la agenda ciudadana del partido VOS responde a una estrategia de pragmatismo político con el supuesto objetivo de utilizar este vehículo electoral para impulsar reformas al sistema.

Es cierto que el sistema electoral de Guatemala le impide a los candidatos independientes a competir sin un partido político debidamente registrado. Por ello, supuestamente, Toriello optó por subirse a una estructura ya existente en lugar de fundar una propia desde cero dado que le hubiera sido imposible hacerlo por falta de tiempo y poco arrastre. El clavo es que Toriello se subió a un vehículo electoral no solo de la llamada «vieja política», sino de la corrupción y captura que él mismo ha denunciado. Igual como lo han hecho muchos otros políticos durante campañas electorales cuando prometen de todo.

La contradicción es tan obvia que contarla resulta casi redundante. Toriello anda diciendo que para cambiar las reglas del juego de lo que él mismo ha denominado el «régimen anciano» o «pacto de corruptos», ha considerado necesario aliarse con actores que entienden el funcionamiento operativo del Estado.

Pero el partido VOS no simplemente entiende el funcionamiento del Estado. Es, prácticamente, un producto de las dinámicas corruptas estatales. Más concretamente, es un producto directo de una ruptura interna de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) en torno al botín político y el control del partido. La UNE misma ha sido un partido que ha hecho gobierno y ha estado asociado a grandes casos de corrupción y la gente de VOS arrastra con ese bagaje .

En cuanto a la UNE recordemos, solo como un elemento documentado e investigado por la CICIG, el caso del empresario Mario Roberto Leal Castillo y el financiamiento electoral ilícito a la UNE en 2015 con Sandra Torres como candidata presidencial (ver https://www.cicig.org/casos/financiamiento-electoral-ilicito-une/). Y en cuanto a VOS, un partido que dice dedicarse a fiscalizar, ha estado envuelto en crisis internas y escándalos políticos debido a una batalla, incluso judicializada, por la dirigencia del partido entre sus cúpulas.

Así exactamente han nacido y funcionado muchos otros partidos tanto de la derecha como de la supuesta izquierda: financiados ilícitamente por empresarios, dirigidos por gente que está dispuesta a todo con tal de llegar al poder y enriquecerse a como de lugar y fragmentados por luchas intestinas que paran en las cortes y el escándalo público. Entender que los principales líderes nacionales de VOS, incluyendo a Orlando Blanco, Carlos Barreda y Jairo Flores, son operadores políticos con largas trayectorias asociadas a la política tradicional y al partido dirigido por Sandra Torres realmente debería causar enorme preocupación. Es gente que se sabe todos los trucos, conoce todos los vicios y ha usado todos los canales para reproducirse en las sombras del poder. Y es gente que nunca han tenido conexión con una política medianamente comprometida con los intereses de los/as de abajo.

Columnistas y analistas que se dicen alineados con la defensa democrática, la mayoría de orientación centrista, algunos exrevolucionarios y académicos que en los días tardíos de su vida se agarran del pragmatismo y el realismo político porque ya no les queda de otra, argumentan que no se debe confundir el «vehículo» electoral con el «conductor» del vehículo ni con la «agenda» política. Quienes defienden a Toriello sostienen que, ante la imposibilidad legal de participar de forma independiente, el colapso del sistema de partidos y la falta de otra opción aglutinadora, utilizar una ficha ya inscrita (como VOS) es la única vía «realista» para disputar el poder en las elecciones de 2027. Para este sector – que incluye una pluralidad de voces que convergen en el centro – la pureza ideológica sin posibilidades reales de competir es ingenua e inútil frente al control que el sistema tradicional, en particular la reagrupación del Pacto de Corruptos, ejerce sobre las cortes y las autoridades electorales. Mucha gente argumenta que la crisis institucional de Guatemala requiere de una «coexistencia táctica», un «frente amplio» o un «pacto democrático» que sume a tirios y troyanos.

La gente que ya está haciendo campaña pre-electoral a favor del empresario «ciudadano», sobre todo en redes sociales, justifican el pacto político aduciendo que la urgencia por «rescatar el Estado» supera las diferencias doctrinarias del pasado, respaldando la figura del empresario como un puente técnico, honesto y capaz de unificar el voto antisistema y el voto moderado de las clases medias urbanas.

Considero todos estos argumentos como problemáticos. El núcleo del debate actual sobre la transformación política en Guatemala se da entre el pragmatismo electoral de siempre (y la opción por lo menos peor) y desde arriba y la legitimidad democrática desde abajo (la opción por aquello que todos estos centristas, pragmáticos o realistas nos dicen que es imposible). Más matizadamente, el debate sigue estando entre las fuerzas de la extrema derecha (el Pacto de Corruptos), el centrismo (el Pacto Democrático por Guatemala, Raíces, VOS, etc.) y la refundación (movimientos de abajo). Las dos primeras opciones representan la reproduccion de lo mismo en peor o un poquito menos peor grado.

Seamos claros, pues, que aceptar un vehículo asociado a la vieja política (como VOS, aunque se haya opuesto a mucho de lo que ha buscado hacer el Pacto de Corruptos) corrompe el supuesto fin honesto y reformista desde el principio. No se puede construir un Estado transparente utilizando las mismas estructuras opacas y clientelares que se pretenden destruir. No se puede echar vino nuevo en odres viejos.Es más, meterse a la cama con la vieja política implica, realmente, que hay cierta afinidad ideológica, de clase, etc. con esa política. Aunque te lo cuenten de otro modo y te hablen – muy superficialmente – del «antiguo régimen».

Si escuchamos bien a los movimientos indígenas, sociales, feministas, ambientalistas y juveniles (colectivos salidos de 2015) no podemos ignorar que han denunciado desde hace rato a los partidos tradicionales (incluso los que se autodenominan de izquierda o progresistas) por usar sus agendas como fachadas cosméticas para ganar votos en campaña, para luego excluirlos de las decisiones reales de poder. Esto ha pasado cuando la UNE estuvo en el poder y ahora que Semilla está en el poder. ¿Por qué esperar que las cosas serían diferentes con una partido como VOS y un «ciudadano» sin conexión alguna, ni siquiera académica y mucho menos ideológica, con las propuestas de abajo?

Un proceso de articulación democrática conducido realmente por movimientos sociales, colectivos urbanos y autoridades indígenas buscaría una transformación estructural y plurinacional, no meramente un cambio de caras en el Ejecutivo o diputados en el Legislativo. Para estos movimientos, el poder se construye desde abajo, tejiendo comunidad y asambleas, y de ninguna manera negociando cuotas en oficinas de partidos políticos asociados a la vieja política.


Fuente blog #RefundaciónYa

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