Crónicas de un fútbol eliminado
(O cómo seguimos haciendo historia… que da vergüenza)
Reflexión desde el fondo del abismo
Es momento de hacer una crítica reflexiva sobre el rumbo del fútbol nacional. Pero no esa reflexión tibia que se hace en las mesas de los periodistas deportivos para llenar espacio, sino una que duela. Porque la Copa Centroamericana desnudó el grave nivel del balompié en el país. No es posible que, con cuatro equipos en el torneo, ninguno de los cuadros nacionales haya podido pasar a la siguiente ronda. Sufriendo derrotas humillantes, jugando un fútbol patético y dejando puntos contra equipos mediocres que, para colmo, juegan mejor que todos los nuestros.
Pero más allá de la Copa Centroamericana, queda para el olvido la actuación de los supuestamente mejores equipos nacionales. Ahora es momento de preguntarse: ¿qué tipo de torneo tenemos en casa? ¿Por qué se insiste en la fórmula de más extranjeros que nacionales? ¿Por qué algunos jugadores ganan dinerales cuando su rendimiento es poco menos que aceptable? ¿Y por qué los dirigentes, incluyendo a los altos cargos federativos, no hacen nada para cambiar el rumbo del fútbol nacional? La respuesta es simple: porque el fútbol guatemalteco no es un deporte, es un negocio. Y en los negocios, lo que importa no es el espectáculo, sino la ganancia. Y por ahora, las derrotas les dejan mucho dinero. Porqué cambiar eso, si perder se convirtió en una costumbre.
Un papelón más…. y faltan… muchos más
Xelajú tenía que ganar con cuatro goles de diferencia, para continuar en el torneo. Cuatro goles. Como si fuera fácil. Como si los delanteros chapines tuvieran la puntería de un francotirador y no la de un policía de tránsito disparando al aire. Pero, como era de esperarse, el conjunto tico ganó su partido, y Xelajú fue incapaz de ganar, ya no digamos de meter los goles que necesitaba. Luis Ángel Firpo fue, por mucho, el amplio dominador de un partido que se definió en el primer tiempo y que, con el empate, le dio el pase a la siguiente ronda al cuadro salvadoreño. Firpo, un equipo que en El Salvador no es ni el más grande, ni el más seguido, ni el mejor, llegó a Guatemala y nos dio una cátedra de cómo jugar con vergüenza.
Mientras tanto, Antigua decepcionó por completo. Ya sin opciones, se enfrentó a Herediano y tampoco pudo ganar. Jugando con diez hombres, pudo contener al equipo tico, pero eso tampoco debe ser consuelo. Se enfrentaron los peores equipos del grupo y salió ganador el menos peor. Así de simple. Antigua, que en el torneo local se cree grande, demostró que fuera de casa no es más que un equipo de medio pelo. Lo único bueno, dejó fuera al equipo tico.
Reflexión de una nueva frustración (la misma de siempre)
Con apenas unas cuantas jornadas en el torneo local, los equipos guatemaltecos han quedado fuera de la Copa Centroamericana. Municipal, fue la más grande decepción de todos. En el partido definitorio, su técnico insistió en mantener una delantera que no mete goles, ni genera peligro adelante, mientras su defensa hace tiempo que dejó de ser consistente. Es como si el técnico hubiera visto los mismos partidos que nosotros, pero entendiera otra cosa. O cómo que no aprendió la lección del torneo pasado.
Xelajú llegó al último partido con posibilidades de clasificar, pese a haber sido goleado en Panamá y superado por los otros equipos. Dejó ir la posibilidad por falta de convicción y capacidad de sus delanteros para golear al cuadro salvadoreño. Empezó ganando, pero pronto se vio superado por el orden y el ataque de Luis Ángel Firpo. Como si el equipo hubiera decidido que el primer gol era suficiente y que el resto del partido no importaba.
Antigua dejó ir la posibilidad de jugar un partido sin la presión de ganar para clasificarse, porque de entrada estaba fuera del torneo. Pero jugó a lo de siempre, que con Tapia se ha vuelto costumbre: hacer un equipo malo y convertirlo en muy malo. Es como si Antigua hubiera decidido que la Copa Centroamericana era un torneo de preparación para la próxima temporada. Lástima que la próxima temporada ya es esta.
Y Mixco, lamentablemente, tiene a Neto Bran de presidente… perdón, de alcalde, queriendo ser influencer. Porque en el fútbol guatemalteco, los dirigentes están más preocupados por su imagen en redes sociales que por los resultados en la cancha.
El destino estaba anunciado (pero nadie quiso verlo)
Lamentablemente, el destino estaba anunciado. Porque todos los partidos, desde un inicio, fueron indicios de que algo anda mal en el fútbol nacional. Y lo que mal arranca siempre termina en vergüenza. En un año en que volvimos a quedar fuera de un mundial, como de costumbre, estos resultados deben llamarnos a reflexionar. No es posible continuar con tanta mediocridad. Un fracaso más y van… muchos. ¿A quién le podrá importar? Pero, siendo honestos, más que eliminados, fuimos desnudados por malos y humillados por equipos mediocres.
Habitualmente, se arregla lo que no anda. En todos lados se trata de mejorar, de emprender nuevos caminos, de renovar entrenadores y de renovarse entre ellos, aprendiendo de experiencias pasadas. Por eso no se concibe que, por ejemplo, Municipal juegue en las mismas circunstancias que el torneo pasado y vuelva a fracasar. Tampoco es comprensible que Xelajú, que logró el subcampeonato en el torneo pasado, ahora sea incapaz de ganar y de intentar meter un gol. Y Antigua está jugando un fútbol tan parsimonioso, tan típico de un equipo débil que se desvanece de medio campo para adelante.
En resumen: no haber ganado los primeros partidos nos dejó fuera. Pero viendo el accionar de todos los equipos guatemaltecos, no se ganó en los primeros, como tampoco se ganó en los últimos, porque simplemente nuestro fútbol está en un nivel tan bajo que ya no da para más.
¿Qué futuro nos espera?
Estos resultados solo dejan una sensación de incertidumbre por el futuro del fútbol, de la selección, que está próxima a participar en la Copa Oro y en la posibilidad de obtener una buena participación para soñar, aunque sea una utopía, en llegar al Mundial. Nos guste o no, somos el peor fútbol del área. Y está por encima nuestro El Salvador, Nicaragua y muchas de las islas caribeñas. Ni se diga Honduras, Costa Rica y Panamá, o Surinan, Jamaica y otros de la región como México, Estados Unidos. Si analizamos bien, hasta Belice está mejor. Y ante ese escenario tan nefasto, solo queda aguantar a los insípidos comentaristas de ESPN Centroamérica, que con su tono de superioridad nos recuerdan lo que ya sabemos: que somos el hazmerreír de la región.
Prensa Libre lo dice claramente: «El vergonzoso fracaso del fútbol guatemalteco: cuatro equipos eliminados y una crisis que ya no se puede esconder.» Y no se puede esconder porque está a la vista de todos. La pregunta es: ¿alguien va a hacer algo al respecto? O seguiremos viendo cómo el fútbol chapín se desangra lentamente, mientras los dirigentes se llenan los bolsillos y los aficionados se llenan de decepción.
El cierre: fútbol chapín, un ciclo infinito de fracasos
Municipal eliminado, Xelajú eliminado, Antigua eliminado, Mixco eliminado. Cuatro equipos, cuatro fracasos. El fútbol guatemalteco es un desierto de talento, una fábrica de excusas y un cementerio de ilusiones. Pero no se preocupen, que en la liga local seguro vuelven a sentirse grandes. Porque en Guatemala, ser grande es fácil cuando los rivales son igual de mediocres.
Nota final: Esta crónica es un grito de desesperación, un llamado a la indignación y un reconocimiento de que el fútbol guatemalteco está en terapia intensiva. Y el médico de cabecera, como siempre, no aparece, o viaja en primera clase con rumbo a Panamá. Mientras tanto, seguiremos viendo cómo el fútbol chapín se desangra lentamente y los dirigentes lo desangran a velocidad del rayo.
Imagen tomada de X
