USAC: rescate indubitable

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Ha vuelto la esperanza a la comunidad universitaria, a la mayoría de la población guatemalteca organizada y a aquellos que siguen, viven y sufren el acontecer de este país. Iniciamos reconociendo a los aguerridos universitarios que no solamente ganaron con amplia mayoría los cuerpos electorales frente a la decrépita usurpación encabezada por metro y medio de ignominia y sus corifeos del inferior consejo universitario, sino que enviaron un mensaje claro a la sociedad: otra Guatemala es posible. No hubo duda alguna en el resultado electoral universitario, la mayoría de maestros, estudiantes y profesionales rechazaron la usurpación, salvo grupúsculos mojigatos y traidores de la otrora hidalga Facultad de Derecho y otras indecorosas minorías. Ante aquel apabullante triunfo democrático, la escoria usurpadora echó a andar su plan de fraude. Sus leguleyos a sueldo ─pagados con dineros públicos─ de manera rastrera, grotesca y al estilo de los fraudes electorales de los años setenta orquestados por un tal Walfre Orlando del Valle, director del risible Registro Electoral de aquellos tiempos y títere de milicos y abogansters que, sin el menor rubor, trastocaban los resultados electorales, y resultaba ganador un gorila nativo.

De ese nivel fue el sainete montado por la «asesoría jurídica» de la usurpación, en el evento electoral por el rectorado 2026, urdido entre lodazales y trampas dignas de güizaches con tufo a venado, que dio las bases para el discurso «ganador» de metro y medio de ignominia, con debida mascarada de legalidad. Misión imposible. No hubo una sola publicación respetable de gremio, institución u organización alguna que saludara la «victoria» del ignominioso metro y medio, es tan ilegítima la cosa que ni sus pares de universidades privadas, con escaso talante ético, se animaron a felicitarle. Ni el Ejército le felicitó, que ya es mucho decir, ignoro si los académicos de la Salvatrucha o la Dieciocho organizaran alguna francachela en su honor. Embajadas de países amigos se pronunciaron en contra del fraude en la Carolingia, es decir, los argumentos de los tinterillos solo sirvieron para el acta que contiene la declaratoria de ganador, avalados posteriormente por el equipo de mafiosos en que ha devenido el consejo inferior universitario. Vaya, ni el Cacif, se animó a felicitarle. Con eso está dicho todo. Es más, ni la Cámara de Industria que le dio premio a la atrabiliaria estrella de la línea, se decidió a saludarle. Es así que queda claro: metro y medio de ignominia es un apestado en esta sociedad.

En contrario los viejos y nuevos universitarios, vanguardizados por la antañona AEU y la alianza democrática universitaria USAC-DIRE han dado la batalla en todo momento en contra del fraude. Desde la simbólica elección ─sombra─ en la cual participaron la mayoría de electores legítimos, eligieron al doctor Rodolfo Chang, rector de la Universidad de San Carlos. Mensaje político que caló hondo en los universitarios y sectores democráticos, que ahora reconocen en Rodolfo Chang, la personificación de la avanzada por la recuperación y transformación de la USAC. La movilización universitaria permanente, con mensajes cotidianos a la sociedad, con información y llamado a la toma de conciencia sobre la gravedad del fraude y su daño mortal a la débil democracia guatemalteca. Hasta la vía legal ─aún y con lo veleidoso de esta─ a través de acciones constitucionales de amparo, que han ido abriéndose paso ante la contundencia y legitimidad de sus argumentos, logrando dejar en suspenso la «elección» de metro y medio de ignominia. Hasta la Contraloría General de Cuentas ─por fin─ señala opacidad en la gestión usurpadora.

Todo apunta a que sin el apoyo del Organismo Ejecutivo y sin la estrella de la línea, ahora destronada, los fallos judiciales acojan la verdad histórica y tumben las pretensiones fraudulentas de los piratas enquistados en la USAC y que le han vaciado en sus capacidades de generar conocimiento y educación universitaria y que además saquean su peculio. Tanto así, que ni siquiera metro y medio de ignominia posee el famoso finiquito. Es decir, que no ha liquidado debidamente la administración de los dineros universitarios manejados discrecionalmente en su turbia gestión.

Al saludar la gesta universitaria, también debemos aceptar que la lucha por la USAC no es aislada, es un elemento cardinal a la ciudadanía. Las organizaciones sociales, la institucionalidad académica, representaciones de los pueblos indígenas, políticos decentes. No debemos abandonar nuestro apoyo político a los legítimos hijos de la San Carlos, aquellos que, juntando esfuerzo y recursos propios, han sostenido la resistencia y ahora la ofensiva por la recuperación de la Magna San Carlos. Mantener a flote una alianza nacional, por la USAC, es de vital importancia. No debemos permitir que se aísle la lucha universitaria, como si solo fuese la lucha de un grupo ciudadano. La alianza social traspasa los muros de la academia. Va hacia todos los estamentos de la sociedad. En su caso la acción social debe expresarse de manera militante con movilización política e incluso de calle, la USAC lo vale. La lucha universitaria, ha dado una lección importantísima a los sectores democráticos de este país: forjar unidad para triunfar. Los diversos cuerpos políticos universitarios, están unidos bajo una sola consigna: la recuperación de la Carolingia, Una lección de unidad de acción muy necesaria para esta sociedad tan fragmentada, por viejas heridas y prejuicios políticos e ideológicos.

Así. Es ineludible la recuperación de San Carlos, para expulsar a los mercaderes del templo del saber. Un triunfo de esta magnitud significará, a más de la consabida vuelta de la USAC a la academia y la acción social y política, que por mandato constitucional debe ejercer. Será ─lo es ya─ un aliciente para fortalecer las subjetividades de los movimientos sociales, en este país. Elementos intrínsecos a la lucha universitaria como: persistencia en la demanda, utilización de diversas vías de lucha y expresión y particularmente la unidad de acción. Son parte de la escuela que el movimiento universitario aporta. Es el «Id y enseñad a todos». Objetivamente un estímulo para el apuntalamiento democrático de nuestro país, para no bajar la guardia frente a las dificultades políticas que día a día atravesamos en nuestros andares. Es un llamado vivo a no caer en el pesimismo paralizante. La nueva historia apenas empieza, la derrota de los sectores antidemocráticos en el próximo proceso electoral debe ser la consigna. La USAC nos alumbra: no al derrotismo, que eso puede ser un desestabilizador de nuestras luchas por conquistar las utopías.


Fotografía principal tomada de Prensa Comunitaria.

Fuente La Gazeta

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