KEB’ B’ATZ’ (2 SARAGUATE)
Juan José Hurtado
«El hilo del tiempo se enreda y se desenreda.
Pareciera repetirse, pero no vuelve igual;
se transforma y nos transforma.»
El nawal B’atz’ es la energía del hilo del tiempo, continuo, imparable, irreversible, , que se enreda y desenreda. El paso del tiempo es inexorable, movimiento continuo, irrepetible. El tiempo avanza en espiral, pasando por la polaridad y la cuatriedad (las 4 esquinas del Universo); ondulante, con altibajos, como el caminar de las serpientes. El pasado vuelve al presente y se proyecta al futuro. Pareciera repetirse una y otra vez, pero siempre diferente. B’atz’ es el desarrollo de la existencia y de la vida.
B’atz’ es también el cordón umbilical que nos une a la placenta de nuestra madre. Significa conexión.
B’atz’ es el mono aullador o saraguate, que tiene el poder de proteger a las comunidades y promover la fertilidad de la tierra y los seres humanos. Es protector también de los comerciantes.
En el Popol Wuj, los hermanos gemelos Jun B’atz’ y Jun Chowen representan la creatividad, la escritura, escultura, pintura, música, danza y todas las artes, por lo que el nawal B’atz es además energía de los artistas.
Como todo nawal, el B’atz’ se manifiesta de manera dual. Cuenta el Popol Wuj que Jun B’atz y Jun Chowen, hermanos gemelos, eran hábiles en las artes, pero también eran arrogantes y menospreciaban a sus hermanos menores. Un día, Jun B’atz’ y Jun Chowen fueron castigados por esa arrogancia, transformados en monos aulladores para que aprendieran que es necesario balancear el talento con la sencillez y el respeto.
2 representa la dualidad, la complementariedad y el equilibrio, conceptos fundamentales en la Cosmovisión Maya ancestral. La dualidad son los 2 extremos aparentemente opuestos de una misma dirección, como la tortilla que tiene cara y tiene espalda. No pueden existir una sin la otra, no son separadas una de la otra, sino complementarias conformando una unidad complementaria, como la materia y la energía, el día y la noche, el hombre y la mujer, el frío y el calor, la vida y la muerte, el cuerpo y el espíritu… Debe haber un equilibrio entre ambas para alcanzar la armonía.
Nuestros abuelas y abuelos estudiaron el tiempo a profundidad porque comprendieron que en sus ciclos se manifiestan los movimientos de la vida, la naturaleza y las sociedades. El tiempo orienta, advierte y enseña. Por eso el conteo de los días ocupa un lugar central en la Cosmovisión Maya. Quien aprende a leer el tiempo puede comprender mejor cuándo resistir, cuándo esperar y cuándo ha llegado el momento de que lo viejo ceda su lugar a lo nuevo. Son procesos necesarios que deben fluir acompañados por nuestra acción. Agradecemos al tiempo que nos guía en nuestras vidas y nuestras labores.
Pedimos por que los problemas se desenreden y que logremos una conexión fuerte; que haya equilibrio y armonía con bienestar para todas y todos. Hagamos que se desenvuelva a nuestro favor.
