“Estrategia de defensa nacional” del Pentágono: “estabilidad estratégica” con China en la región Indo-Pacífico

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por Alfredo Jalife-Rahme

La «Estrategia de Defensa de Estados Unidos 2026» lleva la impronta de Elbridge Colby, un intelectual vinculado al vicepresidente J.D. Vance, quien prioriza cada decisión del Pentágono para limitar las capacidades de China. Lejos de buscar la confrontación con Pekín, está estructurando el ejército estadounidense para tratar de preservar la esfera de influencia de Washington en Asia. Para encontrar un modus vivendi, Washington ya ha sacrificado Taiwán, para gran consternación de Japón.

Antecedentes: hace 5 años el hoy subsecretario de la Guerra, el católico Elbridge Colby –¡nieto del ex director de la CIA William Colby!– publicó su libro seminal: La estrategia de negación: la defensa de Estados Unidos en la era del conflicto de las grandes potencias [1].

Elbridge Colby fue el principal cerebro de la Estrategia Nacional de Defensa de 2018 con Trump 1.0, cuando planteó que China representaba la amenaza estratégica más relevante y jerárquica para Estados Unidos, con el fin de impedir la hegemonía regional del dragón asiático en la región Indo-Pacífico, por lo que pregonaba el fortalecimiento de alianzas relevantes con Australia, Japón, Filipinas y Taiwán (¡mega-sic!).

Elbridge Colby, de 46 años, mantiene una alianza política y religiosa con el vicepresidente J.D. Vance, de 41 años.

Hace casi dos meses, la Casa Blanca publicó su Estrategia de Seguridad Nacional [2], que aboga por la “Estabilidad Estratégica” con Rusia, la competencia no militar con China, el abandono de Europa a su suerte, el neomonroismo en Latinoamérica y la retracción de todas (sic) las aventuras militares de Estados Unidos.

Hechos: desde el libro del estratega Elbridge Colby, de hace 5 años, pasando a la Estrategia de Seguridad Nacional, de hace casi dos meses, hasta la Estrategia de Defensa Nacional, se detecta una acelerada evolución, para no decir involución, de la postura de Estados Unidos hacia China, cuando, pese a todas las vicisitudes de la relación bilateral entre Washington y Beijing –en especial, el “Síndrome Maduro” que afectó el posicionamiento de China en Venezuela– se mantiene la invitación por parte de China a la trascendental visita de Trump, en abril.

El Pentágono, ahora rebautizado “Departamento de la Guerra”, acaba de publicar su Estrategia de Defensa Nacional con el subtítulo «Restaurar la paz a través de la fuerza para una nueva era dorada de Estados Unidos» [3], ritual que se realiza cada cuatro años, correspondiente a un mandato presidencial.

Fuera del notable tono negociador con China –en especial, el patente desdén a la isla renegada de Taiwán que ni siquiera mereció ser citada–, prácticamente no varió lo restante: las relaciones con Rusia bajo el “espíritu de Anchorage” han mejorado, mientras que las de Estados Unidos con Europa han empeorado (por el contencioso de Groenlandia). En el hemisferio occidental, Canadá ha horadado el T-MEC (y quizás haya puesto en riesgo la celebración zonal del Mundial de Futbol) debido a su reciente “asociación estratégica” con China [4] que le valió la amenaza de un brutal incremento tarifario del 100% (¡mega-sic!).

Parte del diferendo multifactorial de Trump con la Unión Europea se debe a la inminente aprobación de su tratado de libre comercio con el Mercosur (supuesto feudo de Estados Unidos, según el “Corolario Trump” de la “Doctrina Donroe”). Como si lo anterior fuera poco, el primer ministro británico –gran aliado hoy del “gobernador” (Trump dixit) canadiense Mark Carney–, Keir Starmer, quien apoyó a la derrotada Kamala Harris y su agenda globalista woke, tiene planeada una próxima visita a China para restablecer la “relación dorada”.

El Wall Street Journal observa el «tono conciliador con China», en contraste con el rotativo globalista woke Financial Times, que amarra navajas inexistentes de Estados Undios con Beijing [5].

La Estrategia de Defensa Nacional asienta que «su objetivo general es establecer una “estabilidad estratégica” en la región Indo-Pacífico y desescalar las tensiones con el ejército chino».

El Wall Street Journal agrega que un día antes de la publicación de la Estrategia de Defensa Nacional «Trump elogió a Xi por ayudar a negociar un acuerdo que permite a TikTok seguir operando en Estados Unidos» [6].

Según el Wall Street Journal, la Estrategia de Defensa Nacional «subraya el interés de la administración en abrir más vías de comunicación entre los ejércitos y reducir las tensiones para establecer un equilibrio de poder (¡mega-sic!) en la región Indo-Pacífico. El objetivo sería establecer “una paz decente” (sic), en términos favorables para los estadounidenses, pero que China también pueda aceptar y con la que pueda convivir».

CONCLUSIÓN: Trump ya tiene su hoja de ruta para negociar con Xi en abril el Nuevo Orden Mundial en desarrollo.

¿Bye bye Taiwán?

Alfredo Jalife-Rahme

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