Día de la Victoria: memoria histórica y responsabilidad por el futuro
Nikolay Sofinskiy*
E
l 9 de mayo se conmemora el 81º aniversario de la victoria sobre el nazismo en la Gran Guerra Patria, cuyo significado trasciende el tiempo. No se trata simplemente de una victoria más entre las muchas guerras de la historia de la humanidad. Es el día en que los pueblos de la URSS y de Europa fueron salvados de la amenaza más terrible que jamás se había cernido sobre ellos. Y, hasta hoy, la Gran Victoria sigue siendo una referencia moral y política para la humanidad.
La Segunda Guerra Mundial fue el mayor conflicto armado de la historia; en ella participaron países que representaban 80 por ciento de la población mundial. La victoria de la coalición antihitleriana fue posible gracias a los esfuerzos conjuntos de muchos estados, entre ellos México. Rendimos homenaje a la memoria del Escuadrón 201, los Águilas Aztecas, que participaron en el teatro de operaciones del Pacífico; su hazaña forma parte de la victoria común.
Los resultados de la guerra sentaron las bases del sistema actual de relaciones internacionales. Se creó la Organización de Naciones Unidas, que hasta el hoy continúa desempeñando su papel fundamental: prevenir una nueva catástrofe global.
Hoy la humanidad vuelve a enfrentarse a desafíos en gran medida similares a aquellos con los que ya tuvo que lidiar el pueblo soviético durante los años de la guerra. Pese a las diferencias, la esencia de las amenazas sigue siendo la misma: los intentos de imponer el dictado por la fuerza, la erosión del derecho internacional y el debilitamiento de los mecanismos de seguridad colectiva amenazan con desestabilizar las relaciones interestatales. Se da una situación en la que los acuerdos pierden vigencia y el derecho cede ante la presión de la fuerza. En este contexto, se intensifican los conflictos, aumenta la desconfianza y se multiplican las líneas de división.
Con el paso del tiempo, se ha hecho evidente que la vacuna contra el nazismo, elaborada por el tribunal de Núremberg, ha comenzado a debilitarse. En muchos países europeos, la propaganda de ideas nazis se difunde abiertamente. Un ejemplo llamativo de ello es la situación en Ucrania, donde se destruyen monumentos que honran a quienes lucharon contra el nazismo y, en su lugar, se erigen pedestales a colaboradores del hitlerismo.
El revanchismo y el afán de justificar a los criminales nazis forman parte de la política de las élites occidentales y constituyen una manifestación del neonazismo del siglo XXI, que pone en peligro los fundamentos del orden mundial de posguerra. Particular preocupación suscita la intención de la Unión Europea de instrumentalizar el régimen neonazi en Kiev como ariete para infligir una derrota a Rusia.
El Día de la Victoria no es sólo un símbolo de gratitud hacia los soldados libertadores del Ejército Rojo, sino también una manifestación de una elección moral. Hoy, cuando la humanidad se encuentra nuevamente en una encrucijada, resulta especialmente evidente la necesidad de construir un orden mundial justo basado en la multipolaridad, en el que las normas y los principios del derecho internacional se apliquen en toda su plenitud e interrelación, y en el que cada Estado tenga no sólo el derecho de hablar, sino también de ser escuchado: el derecho al respeto, a la seguridad y a la consideración de sus intereses.
Nuestra actitud hacia la victoria sigue siendo la mejor garantía de un rumbo correcto. Esta fecha conmemorativa nos hace recordar que la paz requiere de protección, madurez moral y voluntad política. La memoria de la hazaña del pueblo vencedor ayuda a distinguir lo verdadero de lo falso, la justicia de la arbitrariedad, la defensa de la agresión, la paz de la guerra. Asimismo, confirma que el derecho a la coexistencia en condiciones de igualdad entre los pueblos no es un ideal abstracto, sino una necesidad vital.
En este día, agachamos la cabeza ante quienes lucharon en el frente, trabajaron en la retaguardia, soportaron la ocupación, el asedio, las privaciones y las pérdidas. Y tenemos la obligación de conservar los monumentos, obeliscos y sepulturas militares, símbolos de la verdad histórica y sagrados signos de la memoria de los pueblos.
¡Felicito a todos con motivo del Día de la Victoria!
* Embajador de Rusia en México
fuente La Jornada
