Otro fantasma recorre Europa

Zurdo

Miguel Angel Sandoval

Hace muchos años, en 1847 Marx y Engels publicaron el Manifiesto Comunista y en la introducción del mismo se escribió la célebre frase: Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo. Y de entonces a la fecha, no pasa un día sin que en el mundo se diga la misma frase para situaciones iguales, parecidas o diferentes. Pero la misma revela algo. Y en estos días es esto lo que está ocurriendo en Europa, pero quizás con mucha más rabia y profundidad que en los años en que se escribió el Manifiesto de Marx.

Hoy es otro el contexto. Antes hubo las diferencias entre Inglaterra o Francia, Alemania (Prusia) o Italia, España y Portugal, los países nórdicos, y la Rusia Zarista, cada cual, con sus dificultades, pero tratándose de manera aislada. Ahora se trata de levantamientos sociales que ocurren en los diferentes países que se acogieron al esquema de la UE y que, en lo militar, se incorporaron al pacto de defensa que es la OTAN, que tiene un ingrediente extracontinental que son los EEUU. Todo ello en el marco de la posguerra y que a pesar de la implosión de la urss, continúa pues el temor al socialismo no desapareció con la caída del Muro de Berlín.

La revuelta tiene en varios países un denominador común, es el rechazo a los recortes en el gasto público que conocen los programas sociales. Es por ello que en Francia el recorte a la inversión en educación es el detonante. En España la chispa de la revuelta española es la crisis de la vivienda, la conversión de la misma en una mercancía más, no en un derecho humano básico. Mientras que en Alemania es la crisis del empleo que amenaza incluso con el cierre de la principal industria de ese país: la Volkswagen.

Si en los años que se publicó el Manifiesto el capitalismo daba sus primeros pasos en la lógica de la industria, con los ferrocarriles y el transporte marítimo, hoy es un momento dominado por las ideas del neoliberalismo y la economía a escala mundial, con la tecnología digital creando nuevos escenarios. Y es en este contexto que ahora se producen las nuevas sacudidas sociales en el viejo continente. Solo algo no ha cambiado: la explotación capitalista bajo el ropaje que sea, del hombre por el hombre.

Ahora no se trata de construir el socialismo, o por lo menos no es lo que aparece en primera instancia. Ahora se trata de derrotar a los gobiernos neoliberales que pretenden hacer la guerra a Rusia, al tiempo que recortan todos los beneficios sociales creados con mucho esfuerzo durante años y años de luchas de los trabajadores, sean manuales o intelectuales, originarios de estos países o con su cuota de mano de obra importada en los migrantes. Pero los recortes no toman en consideración el color de la piel ni los credos religiosos o las ideologías políticas.

En Francia son los estudiantes de liceos, ahora acompañados por todos los sectores de la sociedad, que exigen que Macron se vaya. Inicio con la revuelta de los liceanos y a la misma se juntaron los obreros, los chalecos amarillos, la sociedad y todas sus expresiones, que reivindicaron el mítico mayo del 68. Algo semejante ocurre en Italia o en Bélgica. Incluso Alemania, sacudida por una crisis económica sin precedentes. Como se decía hasta hace unos años, la Alemania posguerra, era la locomotora de la economía europea. Ahora sucumbió a sus propias contradicciones y el cuadro es de crisis económica de la mano del espíritu antirruso de las elites.

Pero hay algo más. En los países europeos el rechazo a la guerra crece día con día. No es algo que se dice al azar. El ejemplo más claro hoy, es el de España, convertido por obra del discurso Trumpista, en el enemigo mayor de la democracia versión neoliberal y los intentos de los EEUU para destruir a Irán y otros países de oriente medio. Los jóvenes rechazan el reclutamiento para ir a la guerra, así como rechazan los recortes a los programas de vivienda, educación, salud, cultura, pensiones, bienestar. Esto es el fondo de la crisis europea. Es el fantasma que se menciona al inicio de estas notas.

Whatapp
Facebook comentarios