No al terror, ni el regreso al pasado

Zurdo

Miguel Angel Sandoval

Uno de los temas que se han difundido con amplitud en estos días, luego del crimen deleznable de Juan Francisco Solorzano Foppa, es que fue para crear terror. Y ello puede ser exacto ¿Pero para qué? No parece que sea solo para crear terror. Eso es lo más rápido que se puede concluir, pero hay aristas que no se han visto con más detenimiento. Quizás lo primero es analizar a quienes denunció en los últimos 5 o 6 videos el fallecido Foppa.  Y entonces se puede sacar una conclusión de mayor alcance: se trató de silenciar delitos graves.

Pero no cualquier clase de delitos. Uno de ellos es el de la presencia del crimen organizado, de la mayoría de candidaturas en las franquicias en que se han convertido los remedos de partidos políticos. En este caso, uno de los ejemplos verdaderamente patéticos, es el de un “líder” de un remedo de partido, ¡¡que se aproxima a una embajada a que les certifiquen a sus integrantes!! En una expresión de servilismo sin par, sin asomo de soberanía.

Otro es la existencia de corrupción en sectores de empresarios evasores, que pagan lobby en países como los EEUU para tener a candidatos a modo, que permitan sus negocitos, y sin pensar en la soberanía nacional.  Uno más es la corrupción en el sistema judicial que tuvo su expresión mayor con la gestión de Consuelo Porras. O que tiene en la nominación de un magistrado a la CC por la vía de la injerencia extranjera. Con esto tenemos un amplio menú de interesados en hacer silencio de las denuncias de un investigador criminal como lo era Foppa.

No comparto la idea de que regresamos al terror de los años ochenta, pues no existen las condiciones de una guerra interna que se utilizaba como pretexto para el terror generalizado. Ni el ejército, ni las policías están en plan de reprimir vía el terrorismo de estado. Menos el poder del ejecutivo. Por ello no creo en esa hipótesis. Las condiciones políticas generales de nuestro país y diría, del continente, no pasan por las coordenadas de la seguridad nacional vista con óptica contrainsurgente. El terror y el pretexto de esos años era por el fantasma del comunismo, pero ahora solo podría ser el temor al combate al crimen organizado en sus más variadas expresiones. No podemos confundir dos fenómenos de naturaleza diferente, aun si se parecen en sus efectos.

El temor que generaban las denuncias de Foppa es debido a que destaparon los negocios ilícitos, el fraude, la componenda, las vinculaciones entre los remedos de partidos con el crimen organizado, o la existencia de grupos agazapados en las estructuras de gobierno que servían a estos propósitos delictivos. No había en sus denuncias desafío al poder establecido, o llamados a la revuelta popular o a la defenestración del presidente de la república. Eran llamados a que se llevara a cabo una sólida investigación criminal pues daba datos, pruebas, escenarios, que desnudaban a los responsables de este tipo de delitos. Todo en un ejercicio de derechos democráticos.

Además, se trataba de un exfiscal, experto en investigación criminal pues de eso había trabajado en el MP y como abogado litigante conocía de ese tipo de hechos y situaciones delictivas. No pocos intentos hubo para callarlo. No pocas amenazas recibió para que dejara de denunciar, no pocas fueron las campañas negras para silenciarlo. Pero resultó un hueso duro. No se intimidó, continuó con su vida normal pues consideraba una labor ciudadana, un derecho legítimo, la denuncia de crímenes y de la organización criminal, todo con el objetivo de fortalecer la democracia. Y ello es digno de encomio, no de satanización, menos de asesinato.

Uno de los hechos de corrupción denunciados por Foppa, para dar un ejemplo, es la relación entre maras y partidos políticos, o la evidente componenda entre las autoridades penitenciarias y la fuga de los 20 reos hace unos meses. Pero el punto es de sumo interés pensarlo. ¿Cuál es la razón por la que no hay resultados en estas investigaciones?  ¿O cuál es la razón por la que no se cancelan los partidos con financiamiento ilegal? ¿Peor aún, cuál es la causa por la que no se investiga?

Uno de los propósitos de un gobierno democrático es la recuperación de las instituciones, el estado de derecho, de la justicia pronta y cumplida, de impedir la corrupción institucional, de perseguir a las bandas criminales, a los carteles de la droga, que es ilegal mientras no se diga que es un negocio legítimo. Y todo esto con la defensa irrestricta de la soberanía nacional.  Pero esto es lo que se debe de hacer a pesar de sus opositores que en verdad son muchos, ahora nos damos cuenta.

Es cierto que en ocasiones hizo vídeos con denuncias difícilmente demostrables, pero eso no invalida la mayoría de denuncias realizadas, que sí tienen todos los elementos para poder investigar y deducir responsabilidades. Como se dice en las conversaciones entre amigos, no tengo pruebas, pero tampoco dudas. Lo que sí parece que se cae de la mata, es que muchas de estas denuncias si deberían haber sido investigadas, y haber dado resultados. Y queda la duda de las razones para no investigar. ¿Es solo un tema de impunidad, de incapacidad, de falta de voluntad, de temor? ¿O de algo más grave como la complicidad?

De momento, espero como la mayoría de ciudadanos de nuestro país, que la investigación avance y de resultados pronto. No hacerlo, sin implantes como lo ya visto con los hermanos Choc, solo pondría en el banquillo de acusados por la sociedad guatemalteca, a las instituciones como el MP, la PNC, incluso al ejército. O sea, al sistema de seguridad de nuestro golpeado país. Ello es algo que no podemos permitirnos. Nuestra frágil democracia, violentada una y otra vez, no merece eso. Tenemos que rescatarla y construirle un futuro digno. 

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