El nuevo miedo demográfico

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Omar Marroquín Pacheco
El «nuevo miedo demográfico» es un fenómeno sociopolítico contemporáneo que invierte la
ansiedad tradicional sobre la población. Mientras que durante el siglo XX el temor
predominante era la superpoblación (la idea maltusiana de que habría demasiadas personas
para los recursos disponibles), el nuevo miedo se centra en el declive poblacional y el
envejecimiento.

¿En qué consiste este nuevo temor?

A diferencia de catástrofes naturales, el cambio demográfico es silencioso y lento, pero
percibido como una amenaza existencial. Se manifiesta en varios frentes:

· «Invierno demográfico» y colapso económico: Se teme que las tasas de fecundidad por debajo
del nivel de reemplazo (2.1 hijos por mujer) provoquen un colapso de los sistemas de
pensiones, la sanidad y el estado de bienestar, al haber menos trabajadores jóvenes
sosteniendo a una población mayor .
· Seguridad nacional y geopolítica: En algunos discursos, la baja natalidad se presenta como
una amenaza a la «seguridad nacional» o al poder relativo de un país frente a otros con
poblaciones más jóvenes .
· «Suicidio demográfico» y teoría del «Gran Reemplazo»: Una narrativa de extrema derecha
sostiene que la baja natalidad de la población autóctona, combinada con la inmigración, llevará
a su «reemplazo» cultural o racial. Este es un componente central del «miedo demográfico»
politizado .

¿Por qué es un «nuevo» miedo?

Su novedad radica en que ya no se trata solo de una preocupación estadística, sino de una
ansiedad cultural profunda que transforma la política:

· Cambio de narrativa: Se ha pasado de temer a «los de fuera» (inmigrantes) o a «los de abajo»
(clases pobres) por su alta natalidad, a temer a la propia extinción o pérdida de hegemonía .
· Motor del autoritarismo: Politólogos como Ivan Krastev señalan que este miedo a ser «los
últimos de su especie» alimenta el auge de movimientos antiliberales. La ansiedad por el futuro
demográfico hace que los votantes busquen líderes fuertes que prometan revertir la tendencia .
· Justificación de políticas natalistas: Gobiernos de diverso signo implementan políticas para
incentivar la natalidad (bonos, permisos). Sin embargo, expertos señalan que a menudo son
ineficaces y pueden tener un lado oscuro, restringiendo derechos reproductivos o excluyendo a
minorías .

Una mirada crítica

La UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas) y varios demógrafos advierten que
gran parte de este miedo puede ser exagerado o contraproducente.

Argumentan que la caída de la fecundidad es un signo de progreso (acceso a educación y
planificación familiar) y que las sociedades pueden adaptarse mediante la productividad y la
migración.

El verdadero desafío no sería el tamaño de la población, sino la capacidad de los gobiernos
para adaptarse a la nueva estructura de edades

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