KEB’ K’AT (2 RED)

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Juan José Hurtado

“Que nuestros hilos se encuentren;
tejidos, sostengamos el futuro.”

El nawal K’at es la energía de la red que nos relaciona, nos interconecta, nos une, nos da fuerza. Con la red somos capaces de atrapar, juntar y trasladar una carga. La «red de mazorcas» representa la capacidad de guardar lo que nos servirá de alimento en el futuro, simbolizando también la sabiduría que acumulamos y guardamos en la memoria.

El Universo es resultado de infinitas relaciones que nos tejen y somos parte de esa red infinita de la vida. Es una «red viva» o «telaraña cósmica» donde cada componente algo aporta.

Pero la red también puede ser trampa, enredo y prisión que nos detiene e inmoviliza. Puede llegar a ser letal hasta sofocarnos.

Lo que ocurre en una parte de la red, afecta al sistema en su conjunto. Y cuando la red comienza a deshilarse, tiende a destruirse completamente.

El animal que representa al K’at es la araña, que teje con hilos finos su red para atrapar a su presa. Entrelazados, los hilos se hacen fuertes. La araña es símbolo de dualidad: de vida por su capacidad de construir telas y de muerte por el veneno que posee y su capacidad predadora.

2 representa la dualidad, la complementariedad y el equilibrio, conceptos fundamentales en la Cosmovisión Maya ancestral. La dualidad son los 2 extremos aparentemente opuestos de una misma dirección, como la tortilla que tiene cara y tiene espalda. No pueden existir una sin la otra, no son separadas una de la otra, sino complementarias conformando una unidad complementaria, como la materia y la energía, el día y la noche, el hombre y la mujer, el frío y el calor, la vida y la muerte, el cuerpo y el espíritu… Debe haber un equilibrio entre ambas para alcanzar la armonía.

Dos y tres veces, gracias a la red de la vida que nos permite ser y nos sostiene. Que la red se fortalezca para la continuidad de la vida. Que no nos enredemos y si esto ocurre, que seamos capaces de desenredarnos y ser libres.

Sigamos tejiendo fuerza para enfrentar las serias dificultades que se nos presentan, en lo individual, como sociedad y en el mundo. Tengamos presente que la barbarie moderna se alimenta de la indiferencia, la pasividad, la fragmentación social y la división de las fuerzas que queremos democracia. Que no nos enredemos y si esto ocurre, que seamos capaces de desenredarnos y ser libres, entrelazando nuestras fuerzas. es indispensable tejer una red lo más amplia posible, plural y diversa, capaz de unir voluntades más allá de diferencias secundarias, para defender derechos, construir democracia real y cerrarle el paso al retorno, disfrazado de legalidad. Sigamos entretejiendo las diversas luchas, porque cada hilo fortalece la red de la vida. Solo una trama amplia, plural y solidaria puede contener el avance de la barbarie y abrir camino a una democracia verdadera.

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