LAJUJ KAWOQ (10 TRUENO)

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Juan José Hurtado

LAJUJ KAWOQ (10 TRUENO )

“Un pueblo dividido aprende a callar;
un pueblo unido aprende a hablar.”
Luis de Lion

El Kawoq es la energía del trueno y la lluvia. Es energía femenina y especialmente la energía de las mujeres quienes, por lo general, están al centro de la familia, integrándola. Representa los valores matrísticos que nos llaman a cuidar la vida, compartir con reciprocidad, servir a la comunidad y mantener el equilibrio entre las personas, la naturaleza y el cosmos. Kawoq es la energía de la familia, la organización, el colectivo y la comunidad; es energía que cuida y mantiene unido el tejido de la vida. Es representación del bastón de mando, de autoridad, entendida como servicio. Representa asimismo intuición, imaginación y versatilidad.

Su animal es la tortuga, que representa al universo, la fertilidad y la tierra. Su forma redonda recuerda a la tierra en el Cosmos. Es símbolo de paciencia, sencillez, resistencia, longevidad, sabiduría y fertilidad; conexión entre el agua, la tierra y el trueno (que precede a la lluvia). La tortuga lleva su casa a cuestas, lo que la convierte en un símbolo del hogar interno, del refugio que se lleva con uno mismo y de la autonomía territorial. Kawoq es como la tortuga: guarda la vida en su caparazón, camina con firmeza, cuida su casa y trae la lluvia que hace florecer el maíz. Nos recuerda, asimismo, que nada es fácil, que siempre hay dificultades, discordias, conflictos y problemas que deben ser superados.

10 son los dedos de las manos y 10 los dedos de los pies, que juntos hacen 20, base del sistema de numeración vigesimal que utilizaron los Mayas. Se asocia con ideas de completitud y perfección.

Frente a la injusticia, la impunidad, la imposición y el desastre, la única fuerza que tenemos es la organización. Kawoq nos recuerda que la vida no se sostiene desde el individualismo, sino desde el cuidado mutuo, la complementariedad y el trabajo compartido, es decir, desde la colectividad. Como la lluvia que despierta la milpa, nuestra conciencia debe convertirse en acción organizada para promover y proteger la vida, fortalecer la comunidad y defender el equilibrio. Desde los valores matrísticos de cuidado, servicio y reciprocidad, estamos llamados no solo a pensar distinto, sino a caminar juntos, organizarnos y movilizarnos para que florezca el Buen Vivir de nuestros pueblos.

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