Sorprendentes peculiaridades de la realidad y de la condición humana
Autor: Jairo Alarcón Rodas
Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes. Aristóteles
Dentro del laberinto de posibilidades que se abren para los seres humanos, existen hechos incomprensibles para su nivel de comprensión de la realidad, sucesos que resultan extrañezas que sorprenden a cualquier apasionado o desinteresado espectador de la naturaleza. La crítica de la fenomenología al proceder racionalista de la filosofía convencional, que sitúa al ente reflexivo como espectador que ve y pretende desvelar, desde el exterior, la realidad y no en su interior, formando parte de ella.
Si la racionalidad tiene alguna limitación, es precisamente esa, la de mediar entre el objeto y el sujeto, imposibilitando que ambos se hagan uno. Sin embargo, se ha dicho insistentemente que los seres humanos son polvo de estrellas, que hay una unidad entre el universo y el ser que es consciente del todo, ambos son materia y energía que tienen zonas inexploradas.
En el mundo de las partículas elementales, el experimento de la doble rendija muestra que una partícula cambia su comportamiento al ser observada. En dicho experimento, la presencia del observador no colapsa la función de onda en uno solo de los muchos estados cuánticos posibles. Es decir: El acto de medir u observar qué rendija atraviesa un fotón perturba su comportamiento ondulatorio, destruyendo la interferencia y convirtiendo la luz en partículas definidas. Esto sugiere que la mera observación o interacción con un sistema cuántico puede influir en su comportamiento, lo que plantea interrogantes fundamentales sobre la naturaleza de la realidad y el papel del observador en la física cuántica.
¿Cómo es que eso sucede?, pareciera que la conciencia humana está conectada con el sustrato que une al universo como un todo, alterando en alguna forma su comportamiento. Lo que da rienda suelta a la imaginación y a toda una serie de especulaciones, mezcla de realidad y ficción. Conocida es la paradoja de Erwin Schrödinger en la que un gato es colocado dentro de una caja junto a un bote de veneno y un átomo. Si el átomo –por el motivo que sea– se desintegra, se libera un mecanismo que destapa el veneno, y este, irremediablemente, mata al gato. Si el átomo no se desintegra, el gato sobrevive. Hay un 50% de probabilidad de que el átomo se desintegre.
Lo fascinante de este experimento es que, hasta el momento que se decida abrir la caja, el átomo radioactivo está en una superposición, es decir, que se desintegra y no desintegra al mismo tiempo. lo significa que mientras la caja esté cerrada, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo. Por lo tanto, es el acto de mirar lo que fuerza la decisión de la naturaleza.
El ser humano se sitúa en la realidad y es algo maravilloso el solo hecho de estar en, pues cuántas formas fallidas han habido y las que por múltiples causas no fueron, que imposibilitaron su presencia en este mundo y la posibilidad de ser conscientes de ello. Sin embargo, dentro de los que están, los que tuvieron la oportunidad de existir, pocos son conscientes de lo que representa estar y el significado de lo otro, que se asombran con las irrepetibles manifestaciones de las cosas, que buscan respuestas racionales al porqué.
Más sorprendente es la historia de Mats Steen, quien fue un joven noruego, diagnosticado con distrofia muscular degenerativa, enfermedad que progresivamente fue atrofiando su cuerpo, lo que lo inmovilizó, alejándolo del contacto social con su familia y lo apartó de las cotidianidades del mundo. A pesar de ello, encontró una forma de realizarse como persona, de lograr todo aquello que su cuerpo le impidió y lo más sorprendente, que lo hizo a través de un juego, en un ciberespacio. Ahí fue un héroe, fue solidario, fue admirado, tuvo una relación afectiva, logró sentir el amor.
La mayoría de la gente tiene una actitud y esquema de pensamiento pragmático, procedimental, producto de las condiciones materiales de vida, como resultado utilizan las cosas sin comprenderlas, pues no les interesa aquello que no les represente un beneficio directo. Así, pasan por la vida sin darse cuenta de lo que esta representa.
Contemplar las cosas, admirar lo que sucede en la realidad, sorprenderse y reflexionar sobre sus manifestaciones, de las más simples a las complejas, constituye un placer dado a unos pocos, para aquellos que se han logrado liberar de la racionalidad instrumental o los que han dejado de abrumarse por las presiones existenciales y consiguen tener tiempo para reparar en esos detalles.
Lo cotidiano de la salida del sol, que presupone para muchos un hecho ordinario que tiene que suceder continuamente, pero que ha sido sabiamente cuestionado por el filosofo David Hume, trae consigo, en cada momento que acaece, irrepetibles matices, mágicos quizás, algo nuevo.
El solo hecho de que, con el ciclo de la rotación de la tierra sobre su eje, los rayos de luz del sol pinten el firmamento con mosaicos de colores y de formas resulta ser un placer para la vista. La luz del sol en la atmósfera se refracta, dependiendo su longitud de onda. Así son desviadas produciendo en el ojo del espectador una diversidad de colores que van del azul, al celeste, al violeta, al gris, al anaranjado, incluso al amarillo.
Presenciar lo que ocurre en el firmamento, especular sobre las dimensiones del universo, sobre el brillo de las estrellas, su luz, pensar que muchas de ellas ya no existen que, como todo ciclo vital, nacen crecen y mueren al igual que todo ser vivo, es alucinante. Pero, en la complejidad del firmamento hay estrellas que parpadean, es lo que ocurre con la estrella KIC 846285 o estrella de Tabby que parpadea y se desvanece durante unos días antes de volver a su brillo habitual en un patrón completamente impredecible ¿qué ocurre en el universo?
Y a eso hay que agregar que aproximadamente el 85 por ciento del universo está constituido por materia oscura, enigma que la ciencia aún no ha podido descifrar lo que es. De ahí que tanto la materia como la energía oscura son, en efecto, algo invisible en la oscuridad del universo para los telescopios, y ejercen una fuerza cuyos efectos se pueden ver y encontrar sin saber bien su origen, ni conocer su verdadera naturaleza. De tal modo que del vasto universo en expansión, apenas si se conoce una nimiedad.
Las culturas antiguas tenían una conexión particular con el firmamento, los egipcios adoraban al sol como su deidad, similar ocurría con los sumerios, los mayas e incas. Qué más se podría decir de una masa incandescente en las alturas que proveía luz y calor, que era causa de que las plantas florecieran y dieran frutos. Qué decir de la lluvia, dios que para los nahuas se llamaba Tláloc y para los mayas Chaac, quien se asocia a la creación, fertilidad y a la vida. Sol y agua, elementos fundamentales para la vida.
Más cerca, en la dimensión, en donde los seres humanos interactúan, ha ocurrido sucesos extraordinarios, llámenseles así, pues no ocurren frecuentemente, en los que las circunstancias convergen aleatoriamente para que sucedan. Por qué ocurren las cosas, sin duda las leyes físicas y químicas, las sociohistóricas, establecen ciclos de comportamiento, tanto de la materia como del actuar humano, que da como resultado cierto grado de previsibilidad estadística que les permite prever el futuro.
Es innegable que a partir de la presencia humana y por medio del trabajo que realizan, la naturaleza es transformada y es comprensible, a la vez, que un ser racional pueda darse cuenta de ello. Lo que establece que tal injerencia en la naturaleza puede dar por resultado que la construya o bien, la destruya. Entre la naturaleza y los seres humanos se establece una relación dialéctica que va más allá del acto propiamente operativo, pragmático procedimental. Es por lo que culturas antiguas, ancestrales de diversas partes del mundo, resaltaban la estrecha relación humana con la naturaleza, con la madre tierra, con el medio ambiente.
Ya desde la antigüedad, la relación de dependencia entre los humanos con los animales, al igual que con objetos existentes, se manifestaba a través del totemismo. Recordemos que el totemismo es un concepto antropológico que designa una relación con la naturaleza, un complejo sistema de ideas, símbolos o prácticas entre un individuo o un grupo social y un animal o incluso un objeto inanimado. Y es que en el universo todo es materia y energía, por lo que cada uno de los seres animados o inanimados presentes en él, está emparentado y algunas culturas antiguas ya los sabían, tenían una intuición de esa unidad.
Ser el resultado de un relativo largo proceso evolutivo, que le da la posibilidad de ser consciente del lugar en el que habita, poderse preguntar qué es, maravillarse con los sucesos que acaecen por ínfimos que sean, sentir cómo es posible interactuar con la naturaleza, describirla, amar, debe ser razón suficiente para alegrarse de estar vivos y deleitarse con las maravillas del universo.
