Nos urgen más técnicos y científicos
Mynor Martínez
Omar Yaghi, el refugiado palestino, premio Nobel de Química 2025, en una entrevista de BBC News indicó que: “La ciencia es la mayor fuerza igualadora del mundo”. Sin embargo, esta realidad está muy lejana para la mayoría de países, donde la ignorancia científica y el analfabetismo tecnológico, están abriendo un abismo entre las naciones desarrolladas y las que nunca terminan de desarrollarse.
En la visita que estoy realizando a China, nos llevaron a observar varias empresas tecnológicas que están produciendo diversidad de robots y equipos inteligentes. Tuve la oportunidad de preguntar y lo hice. Ustedes hablan de que pronto llegarán estos robots a nuestros países, pero ¿Qué va a pasar con nuestra población que depende de los trabajos que serán sustituidos por estos equipos? El joven ingeniero que estaba al frente no supo que responder, lo hizo de forma evasiva, indicando que estos equipos hacen trabajo peligroso que ya no harían los humanos.
Sin embargo, mi observación dice todo lo contrario. Los robots que vi realizan trabajos como servir café, atender en hoteles, ensamblar productos, atender en bodegas; actividades que eran el trabajo común para miles de personas en los países que recibimos su tecnología.
Como las redes sociales, con sus algoritmos saben mis preocupaciones, me apareció en mi teléfono un video de YouTube donde se explica porque China estaba adelantando a Estados Unidos en tecnología. Me pareció contar con una respuesta razonable. Mientras que en China los técnicos e ingenieros tienen prioridad, en Estados Unidos son los abogados, quienes muchas veces entrampa los procesos y los vuelven burocráticos.
No es que los abogados sean el problema, más bien es que la adaptación de la realidad actual va más por la influencia de las carreras técnicas, que impliquen producir, innovar, transformar los recursos en bienes o servicios lo más eficiente posible, con el fin de obtener los mejores resultados económicos.
Esto se entiende bien en China, al observar que la cúpula de gobierno cuenta con esta concepción, desde su presidente Xi Jinping, que es ingeniero químico de profesión y la visión en general del Estado, que apuesta por mejorar su ciencia y su tecnología.
Entonces, ¿Qué debemos hacer en nuestros países latinoamericanos para no vernos embestidos por la novedad tecnológica?
La solución se dice fácil, pero en realidad se debe realizar un gran esfuerzo. Invertir más en formación científica y técnica, para que se puedan recibir estas tecnologías y saberlas aplicar. Si se pierde un trabajo en atención al cliente por sustitución de un robot, se debe ganar un experto en darle mantenimiento y arreglar a ese mismo robot cuando se arruine.
El giro del barco no es sencillo, se necesita de visión, decisión política y de recursos económicos y académicos para lograrlo. La visión y la decisión es nuestra, la obtención de los recursos académicos y económicos hay que buscarlos a través de la cooperación con esos países que producen la tecnología.
Por ejemplo, enviando a más estudiantes al extranjero para que ellos trasladen esa información a nuestros países, además de procurar que el marco legal y social, que incentiven la adaptación de esos conocimientos como base de nuestra economía. Sólo de esa forma se podrá cumplir lo que Omar Yaghi indica: que La ciencia se convierta en la mayor fuerza igualadora del mundo.
