fernandocajas

Fernando Cajas
El Pacto de Corruptos no sólo lo integran corruptos sino también estúpidos, gente con poca educación de historia, chafarotes mal educados, empresarios miopes, juristas que plagiaron sus tesis, ingenieros que compraron sus títulos, médicos que no son médicos sino asesinos, funcionarios públicos que no tiene vocación de servicio y que tampoco tienen la capacidad de servir, personas con una enorme necesidad de que sus egos sean admirados, llenos de inseguridades, capaces de dar todo porque se les adule, hombres de mentira ciegos por poder. Este grupo de incongruentes ha impuesto su visión distorsionada de democracia en Guatemala desde 1954.

Son estúpidos no porque no tengan suficientes neuronas sino más bien porque su planteamiento no les permite visualizar que ellos mismos destruyen al país donde viven. La estructura mental de estos retrógrados, se quedó en la guerra fría, guiados por la visión de Mario Sandoval Alarcón, un político guatemalteco que junto a Manuel Ayau fueron los ideólogos de la derecha guatemalteca. Estos finqueros venidos a más por el manejo de negocios turbios dieron la súper estructura ideológica para asesinar a diestra y siniestras a miles de guatemaltecos para mantener un estado corrupto al servicio de pocos, de ellos.

Son estúpidos porque no se han dado cuenta que ya no estamos en la guerra fría, ya no existe esa dicotomía entre izquierda derecha como ellos la perciben. Estos estúpidos creen que Semilla es un partido de comunistas y por eso tienen terror de que Arévalo llegue a ser presidente. Dentro de su estupidez han manipulado las leyes que a diferencia de ellos si evolucionaron. Tenemos una Constitución en donde se estipula, se pide, se legisla que los tres poderes del estado, el legislativo, el judicial y el ejecutivo deben ser independiente. La razón es que no se quiere tener una dictadura, que es de dónde venimos. Un Dictador manda absolutamente. De ahí venimos.

Luego de la contra revolución de 1954 se intensificó el sufrimiento de la sociedad guatemalteca. No hubo familia que hubiese sido tocada por la violencia, no hubo. Para salir de eso debimos empezar de nuevo y la Constitución de 1986 replanteó una nueva organización social, un nuevo contrato político que quedó plasmado en nuestra Constitución que claramente le da al Tribunal Supremo Electoral la potestad del manejo electoral y elimina la discrecionalidad del Ministerio Público quien era el tribunal que decidía si aprobaban o no que determinado partido político, dependiendo de su ideología, esto es, si tenían alguna tendencial socialista no digamos comunista. Ese era el país del terror y ese es el país al que nos quiere regresar este psicópata social de Alejandro Giammatei. De ahí venimos.
Son estúpidos porque en su afán de evitar que Semilla llegue al poder ejecutivo violan leyes, reglamentos, normativos, de todo violan porque el miedo no les deja entender de qué se trata la democracia. La democracia requiere un pensamiento, una forma de concebir la sociedad muy diferente a la de los integrantes del Pacto de Corruptos. Estos corruptos se quedaron en los años cincuenta, sesenta, setenta y ochenta porque entonces el ejercidito decidía quienes participaban y quienes no y luego el Misterio Público era quien definía si un partido político podía participar o no, dependiendo de su ideología.

Los constituyentes de 1986 se dieron cuenta que el país no podía salir de su subdesarrollo político sino se hacía cambios estructurales que la sociedad exigía. Habíamos estado en una guerra civil, un levantamiento armado que duró treinta años de lucha entre hermanos, doscientos mil, 200,000 muertos. Ese fue el precio de la democracia. La vida sabiéndolo, mártires, hermanos y sino hacían cambios estructurales que le dieran cabida social a una nueva organización política comunitario donde los partidos no tenían que pedirle permiso al general de turno, al dictador de turno sino más bien deberían permitirse la libertad de organización. ¿Habrá necesidad de que mueran otras 200,000 almas guatemaltecas?

La memoria histórica de nuestros mártires, hermanas y hermanos, merecen más que una lagrima, que por cierto derramo. Esas doscientos, 200,000 vidas merecen respeto porque fueron el pasaporte para la democracia. Por eso creo que el Pacto de Corruptos no sólo lo integran corruptos, lo integran estúpidos, gente sin memoria biológica y con nula memoria histórica que ahora en su miopía social nos quieren regresar al circulo de la muerte. Por eso, por la sangre, vida, sueños truncados de esos 200,000, doscientos mil, por ellos, por lo que vivimos hoy y creemos en el respeto de las leyes y por aquellos que no han nacido, pero vendrán, por todos, debemos recuperar nuestra memoria histórica y unirnos para defender, con uñas y dientes, con palabras, con razonamientos, con todo, debemos defender esta frágil democracia. O es ahora o no será nunca Guatemala.


telegram
Facebook comentarios