Me atendieron en un hospital de China y me llevé una sorpresa

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Mynor Martínez

Al viajar a otro país, hay que tener claro que existe la posibilidad de contar con un problema de salud por los cambios de ambiente. En mi visita a China lo experimenté, sufrí de un salpullido que se me complicó, entonces tuvieron que solicitar una cita para ir a un hospital público, sin saber que esta se iba a convertir en otra experiencia más visitando este país.

Primero, la cita se hizo a través de internet, porque todo aquí está mediado por la tecnología. Me la programaron para una semana después (por no tratarse de una emergencia), cosa por la cual se disculparon conmigo, debido al tiempo que llevaría, les indiqué que no se preocuparan, porque en mi país, el Seguro Social se podía tardar varios meses para programarme una cita. ¡No me lo creían!

Al llegar al Hospital Chaoyang de Beijing, entramos directamente a buscar una pantalla para saber en qué clínica me atenderían. Nos movimos a otra máquina para pagar mi consulta, fueron 50 yuanes (US6.00). No pasaron ni 10 minutos para llamarme por altavoz, entramos con la doctora, me revisó, le expliqué mi situación (a través de un traductor). Me revisó y apuntó dos pomadas y me entregó la receta que llevaba un código QR.

Al salir de la consulta, fui a otro equipo para pagar mis dos medicinas, por estas pagué 23 yuanes (US3.00), según mis cálculos en una farmacia de Guatemala estas mismas hubieran costado hasta cinco veces más. Para concluir la experiencia, nos acercamos a otra pantalla, en la cual coloqué el QR de mi medicina y de ahí mismo salieron dos cajas con las pomadas. Los pagos se realizaron a través de mi cuenta de AliPay, una de las aplicaciones del teléfono con la cual se compra casi todo por aquí.

Según me cuentan, los residentes de China realizan estos pagos, pero de acuerdo a su modalidad de seguro social, el Estado les puede llegar a reembolsar entre el 50% y 75% de lo gastado en la consulta y medicinas.

¡No lo podía creer! No solo el precio es bajo, sino que todavía le devuelven dinero al usuario. Esto es un verdadero beneficio para la gente, en un sistema de salud pública digno para la población.

A todo ello hay que sumarle que los hospitales están bien equipados, con un ambiente agradable y limpio. Esta no es la percepción de nuestro sistema hospitalario público, que en algunos casos parecen lugares donde se atienden heridos de guerra, con carencias, malos tratos, tiempos de espera desesperantes, sin equipamiento, en resumen, son lugares deshumanizantes.

Debo confesar que me dio envidia, cómo me gustaría que en nuestros países viviéramos una experiencia semejante, donde los servicios públicos funcionan con eficiencia y se convierten en uno de los bastiones de lo que aquí se conoce como una sociedad modestamente acomodada.

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