China es solo una
Miguel Angel Sandoval
Poco a poco aparece esta realidad inocultable. Si hacemos un poco de memoria, Taiwán es una criatura producto del fin de la segunda guerra mundial, que corrió pareja con la guerra interna de China que culmina con la victoria de la revolución de 1949, en donde las fuerzas encabezadas por Mao Tse Tung derrotan a las fuerzas del Kuomintang, lideradas por Chang Kai Chek, que, ante la fuerza dirigida por Mao, opta por refugiarse en Taiwán y entregarse a las manos de los EEUU- Esta es la historia contada en dos platos. Taiwán lo que representa es el pasado de China y el refugio de los derrotados por la revolución China.
Por su posición estratégica, esta isla fue integrada como un componente de la expansión norteamericana y como parte de su amenaza constante sobre China. Junto con Japón, Corea del Sur y unas cuantas islas, fueron una especie de arco amenazador sobre la China revolucionaria. Pero hoy, con los cambios en la geopolítica mundial, este esquema deja de tener sentido y por ello, la situación de Taiwán como pieza clave en la política norteamericana pierde peso. Es la nueva realidad geopolítica, y por ello la idea central de China sobre Taiwán como parte de una sola China cobra fuerza día con día.
Seria impensable que China dejara de reivindicar su derecho legitimo a la unidad territorial incluyendo a Taiwán, antes conocida como Formosa. Aunque el tema no deja de dar complicaciones y es lo que ocurre ahora. En días pasados, la primera ministra de Japón hizo una declaración que no agradó nada a sus pares chinos y con ello se puso la tensión al rojo vivo. China acuso a Japón de injerencia en los asuntos internos pues para China, el tema de Taiwán es un asunto interno que no acepta ni de lejos, la idea de dos chinas, menos la de independencia de Taiwán. Puestas las cosas en ese terreno, China llegó incluso a decir que, si Japón insistía en ese tema, podría tener resultados militares y, en consecuencia, sufrir una dolorosa derrota.
En el ámbito de la geopolítica, como se sabe, la ONU reconoce solo a China mientras que Taiwán, solo goza del apoyo de los EEUU y de unos cuantos y pocos aliados, que no llegan a una media docena. Esto al menos en el terreno estrictamente diplomático. Y ahora, con el impuso económico y político de China, los EE.UU. estarían en una posición compleja, y los dirigentes de Taiwán a punto de quedar colgados de la brocha. Esa es la realidad.
Parecería que este escenario es el que se debe trabajar desde la perspectiva guatemalteca. El caso de Taiwán, es el de una desmembración de China por la guerra fría y claramente, por los resultados de la segunda guerra mundial. Eso explica que una mayoría aplastante se haya negado a dar reconocimiento a un estado que nace de la invasión, ocupación, o como se denomine el rol de los EEUU en apoyo del político derechista Chang Kai Chek que huyo de China para refugiarse en la Isla que conocemos como Taiwán. No es una historia vieja. Es parte de los pendientes de esa conflagración mundial, y algo que ahora ya no tiene el valor de entonces. Los tiempos cambian y la historia de Taiwán esta a punto de ser reescrita.
